lunes, 26 de septiembre de 2022

¿Operación Alvaro Reynoso II?*

Por Alina Lopez Ochoa


Presidente del Grupo empresarial Tabacuba, Marino Murillo Jorge, inicia el análisis en Plenaria provincial de tabaco con una retrospectiva de la pasada campaña en la que los rendimientos estuvieron por debajo de lo programado. Según su consideración influye en ello:

Las siembras tardías.

Las violaciones tecnológicas.

Otros factores que no obvian la carencia de recursos e insumos.

De ahí que:

Al cierre de diciembre debe quedar cubierta el 95 % de la superficie destinada a las siembras de tabaco en el país ( se habla de 15 mil hectáreas)

Dejarán de plantar la solanácea quienes NO obtienen ni tan siquiera una tonelada por hectárea en materia de rendimiento (el 55 % del total ; mil 119 son pinareños)
 
Otras decisiones están relacionadas con el cultivo del frijol y la inserción de los despalillos al proceso de beneficio del tabaco. 12 mil toneladas deben ser procesadas. Cada año esa actividad de la pre-industria reporta atraso.


Opiniones en Facebook

1.- Pueden leer la publicación sobre la decisión de la dirección de Tabacuba, encabezada por Marino Murillo Jorge, de parar la producción de tabaco del 55% de los productores, por sus bajos rendimientos agrícolas. En vez de buscar la manera de subirlos, se toma esta decisión, que disminuirá los niveles de producción y las exportaciones de un importante rubro, alejará a los productores de una actividad que han realizado por años, y que aporta más de 400 millones de USD al año. Ya la economía y el pueblo han sufrido mucho con el (Des)Ordenamiento. ¿Van a seguir hundiéndose más?.


2.- Ya tuvimos la experiencia de la Tarea Alvaro Reynoso en la agroindustria azucarera, ¿queremos repetir el mismo error? ¿La solución es que no produzcan? ¿Se sabe el por qué de esos bajos rendimientos y se ha buscado la manera de incrementarlos? ¿Qué afectación tendrá esto en nuestras exportaciones de tabaco? Estamos hablando del 55% de nuestros productores. Es un tema para una Mesa Redonda, porque exportamos 400 millones de USD de tabaco. ¿Significa eso el hundimiento de la producción de tabaco, como ocurrió antes con la del azúcar?


3.- Bueno, ¿pero será que traen pérdidas? Habría q ver cada caso. ¿Vamos a seguir subvencionando a productores q no producen?


4.- Murillo se desencadena!!!!


5.- Humberto Herrera Carles: Es increíble, científicamente se demostró con los rendimientos de la papa que lo importante era cómo se dirigía el proceso. Terrenos en iguales condiciones, solo separado por una carretera, con los mismos recursos y similares características de tierras, en un lado se obtenían 3 veces más rendimiento que del otro lado . ¿La causa? ya lo mencione. !!! Por favor, es la autofagia !!!


 Grupo Empresarial Tabacuba:

El Presidente del Grupo Empresarial Tabacuba, Marino Murillo Jorge, en el marco de la Plenaria tabacalera en #PinarDelRío, ratifica que en la #CampañaTabacalera 22-23 no se tiene como meta ganar en cantidad de hectáreas sembradas sino en rendimientos agrícolas.


Asimismo, explica que es primordial el cumplimiento del cronograma de siembra, en el que se establece que al cierre de noviembre quedará sembrado el 65% del tabaco y en diciembre el 95%.


* El título de este post es de Humberto Herrera Carles, al leer el escrito de un opinante.


viernes, 23 de septiembre de 2022

Una de Girona, dos de la familia Rodríguez-González..






CONCIERTO DEL DÚO ONDINA EN HOMENAJE A JEAN PIERRE RAMPAL 

 Sala de Conciertos de la BIblioteca Nacional "José Martí".

24 de septiembre de 2022 a las 4:00 p.m. 

Este concierto se realiza como Homenaje a Jean Pierre Rampal (1922-2000), flautista francés, reconocido por devolver a la flauta su popularidad como instrumento clásico solista. 

 Participantes: 

Dúo Ondina integrado por Niurka González (flauta)y María del Henar Navarro (piano) 

Ivette Betancourt (soprano), Millet Padrón (guitarra), Malva Rodríguez (piano). 

Y los flautistas: José Lázaro Álvarez, Katherine Herrero,Samdor Ramírez Luperón, Leandro Oscar Larrea Betancour, Gabriel García, Melisa Fiallo, Felipe Maury. 

Clic aquí para ver el programa.




CONCIERTO DE NIURKA GONZÁLEZ, FLAUTA Y MALVA RODRIGUEZ, PIANO.
Domingo 25 de septiemre a las 6:00 p.m. en el Centro Cultural La Corbata. Calle 190 entre 31 y 33, municipio Playa, La Habana
PROGRAMA


Bienaventuranza I José María Vitier (1954-)
Fantasía 1 en La Mayor TWV 40:2 Georg Phillip Telemann (1681-1767)
-Vivace
-Allegro
Siciliana de la Sonata en Mi b M BWV 1031 Johann Sebastian Bach (1685-1750) para flauta y clave obligado
Allemanda de la Partita en la menor para Johann Sebastian Bach (1685-1750) flauta sola BWV
Habanera Melancólica Aldo López-Gavilán (1979-)
La Bayamesa Sindo Garay (1867-1968)
Bienaventuranza XX José María Vitier (1954-)
The Little Shepherd Claude Debussy (1862-1918)
La fille aux cheveaux de lin Claude Debussy (1862-1918)
Tango estudio N. 3 Astor Piazzolla (1921-1992)
La muerte del cisne Camille Saint Saëns (1835-1921)
Après un rêve Gabriel Fauré (1845-1924)
Como una canción prohibida en el mar Jorge Amado * (1997-)
Danzón Contigo Pan y Cebolla Aldo López-Gavilán (1979-)






martes, 20 de septiembre de 2022

Inversiones. Indicadores Seleccionados. Enero-Junio 2022

Por Humberto Herrera Carles

La Oficina Nacional de Estadística e Información ( ONEI) ha publicado el informe de Inversiones en el primer semestre del 2022 (1).

Lo relevante del mismo, es que nos indica hacia qué sector se está invirtiendo en estos momentos, en las difíciles condiciones que tiene la economía del país. Ya que es la creación de capacidades productivas para satisfacer necesidades una vía para la solución de los problemas existentes. Por lo que el objetivo que se persigue con el presente escrito, es ilustrar, no llegar a conclusiones definitivas, porque esto requiere de otro análisis más abarcador, y no se tiene toda la información requerida.



No se conoce si el incremento de las inversiones en el 2022 vs 2021 es real, porque no se indica si son comparables los años, por la Tarea del ordenamiento. Nos concentramos en el 2022. A la anterior tabla # 1, se agruparon los servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler y se le agregó Hoteles y restaurantes para obtener el monto que se destina al Turismo en el sentido amplio. Se calcularon, el peso específico (%) de cada sector con relación al total invertido, y se organizó de más a menos, obteniéndose la siguiente tabla.  


Es evidente que la apuesta es al Sector del Turismo con el 36.4 % (hoteles e inmobiliarias asociadas, etc.). De cara al futuro, puede ser una estrategia acertada, pero en estos momentos es una apuesta arriesgada, ya que no se aprovecha la capacidad instalada, y son miles de millones de dólares invertidos en los últimos 15 años. ¿Cuándo obtendremos los resultados esperados con esas inversiones? Adicionalmente, en los próximos años, si no hay un cambio fundamental como por ejemplo la autorización de realizar turismo a los ciudadanos norteamericanos, algo cada vez más distante y con un bloqueo del gobierno de EEUU, económico, comercial y financiero arreciado, se tendran que destinar partidas importantes de mantenimiento para las habitaciones no ocupadas, o no hacerlo, y es la consecuencia de tantas habitaciones fuera de orden hoy en día. Al tiempo que tecnológicamente se " envejecen" sin ocuparse adecuadamente.

Es importante destacar, en este punto, que el peso de las inversiones por sectores de la economía, tiene un comportamiento similar, en los últimos cinco años. (2). Se ha seguido siendo consecuente, aunque las condiciones desde que surgió la covid, han cambiado drásticamente, y los problemas se han acumulado.

Prioridades 

I- En las actuales condiciones, lo primero que habría que desarrollar y garantizar es la producción de alimentos, es un problema de supervivencia, con implicaciones políticas, y por tanto de seguridad nacional. Sin embargo, los sectores asociados a esta área, como son: El sector Agropecuario, Pesca, y la industria azucarera, solo se invierten el 4.1 % de las inversiones entre los tres. ¿Esto es suficiente? Evidentemente no. Habría que agregar la parte del sector manufacturero y del comercio que se dedica al área de alimentos, para tener una visión más completa, pero al sector agropecuario, que es el sector determinante, solo se le dedica el 2.6 %. 

II- Lo segundo es la producción (generación) de electricidad, la cual, con el gas y el agua, ocupan el 8.3 % del total de las inversiones. ¿Es suficiente esto?  No parece ante tantos problemas existentes. 

En energías renovables y en particular, en paneles solares fotovoltaicos para casa habitación, debieron ser la prioridad, ya que se consume un 58% de la electricidad generada. Sin embargo, las bioeléctricas (por ejecutar) es la prioridad en las inversiones de las energías renovables, que se obtienen con el aprovechamiento del bagazo de la caña y el marabú. En el sector azucarero en estos momentos las inversiones son solo del 0.8 % del total.  Hay inversiones previstas con la India en parques con paneles fotovoltaicos, y otras, pero no hay fechas de nada o se están incumpliendo.   Si el estado vendiera a la población, a precio de costo o con un mínimo de ganancia, paneles solares fotovoltaicos a crédito, para que sean instalados en las casas, el país ahorraría en la importación de combustible, y mientras más se instalaran, sería más beneficioso para todos. Empezando claro está, por los grandes consumidores, y se pagarían solos. Es lo que están haciendo muchos países. 

 Nótese que las termoeléctricas existentes están en una situación poco favorables a pesar del titánico esfuerzo que se hace. Primero fue agosto, ahora es diciembre donde tendremos mejores resultados y condiciones.

III- El problema del transporte, para que se puedan trasladar pasajeros y mercancías, de modo efectivo y rápido. En esta actividad, está agrupada con el almacenamiento y comunicaciones, que para el transporte de carga los almacenes son necesarios, ocupando un 12.3 % del total de las inversiones. 

 Como se observa, en tres de los problemas esenciales, no los únicos por supuesto, como la salud (con solo el 2.0 % sería la cuarta prioridad), a resolver en el menor plazo, se ejecutaron solo inversiones por el 24.7 % del total (considerando las comunicaciones al no tenerse el desglose), que comparado con lo que se está invirtiendo en el Turismo, el 36.4 %, no parece muy razonable.

¿Es el turismo la locomotora de la economía? Si entendemos por ello el aporte al crecimiento del PIB anualmente, no lo es. ¿Es el sector más eficiente en el indicador, inversiones por % crecimiento de la economía? tampoco lo es.  Es uno de los sectores que más aporta divisas al país, pero incluso no es el que más, actualmente. 

 ¿Podemos esperar incremento de la productividad del trabajo en todos los sectores de la economía si no se garantizan al menos las tres o cuatro prioridades mencionadas, como mínimo?  

La política de inversiones del país requiere de explicaciones fundamentadas para entenderla. Pero a priori, con la información publicada, parece, que hay que reestructurarla a lo que demanda la vida cotidiana, y en función de ella, es que hay que adecuarla. 

16/09/2022

(1) http://www.onei.gob.cu/node/14246

(2) http://www.onei.gob.cu/sites/default/files/12_construccion_e_inversiones__0.pdf 

 


domingo, 18 de septiembre de 2022

Historia de ciclón

 Se conmemora este mes de septiembre el 60 aniversario del libro de Alejo Carpentier “El siglo de las luces” que les adjunto en formato digital*. Vale la pena leer el comentario de Graciela Pogolotti en JR y Cubadebate sobre la trascendencia de esa obra.

He entresacado del libro, en vísperas del avance de la tormenta tropical Fiona, los fragmentos de la descripción de un ciclón en La Habana en el siglo XIX que Carpentier relata. Ocurre en una casona que además de la vivienda tenía adosada el almacén de los negocios de su propietario.

Aunque los que participamos en acciones organizativas actuales para enfrentar estos desastres naturales hemos contado con una previa información altamente modernizada y eficiente, los planes meticulosos por etapas de la Defensa Civil y la solidaridad de toda la población, el relato de Carpentier, además de evidenciar su calidad literaria, nos muestra que dichos eventos han marcado la vida de los habitantes del  Caribe. 

Giraldo Mazola. 





(...) Poco después de las siete regresó Víctor. Nada sabía del paradero de Ogé, aunque creía que se encontraba preso. «Mañana veremos lo que se hace», dijo, dándose bruscamente a hablar de algo que le había salido al paso, traído por la voz de la calle: un huracán azotaría la ciudad aquella noche.
 
El aviso tenía carácter oficial. Había mucha agitación en los muelles. Los marinos hablaban de un ciclón y tomaban medidas de emergencia para proteger sus naves. Las gentes hacían provisiones de bujías y alimentos. En todas partes procedíase a clavetear puertas y ventanas...
 
Nada alarmados por la noticia, Carlos y Esteban fueron a buscar martillos y maderos. En tal época del año, el Ciclón —designado así, en singular, porque nunca se producía sino uno que fuese asolador— era algo esperado por todos los habitantes de la urbe.
 
Y si no se presentaba esta vez, torciendo la trayectoria, sería el año próximo. Todo estaba en saber si pegaría de lleno sobre la población, llevándose las techumbres, rompiendo ventanales de iglesia, hundiendo barcos, o pasaría de lado, devastando los campos. Para quienes vivían en la isla, el Ciclón era aceptado como una tremebunda realidad celeste, a la que, tarde o temprano, nadie escapaba.
 
Cada comarca, cada pueblo, cada aldea, conservaba el recuerdo de un ciclón que pareciera haberle sido destinado. Lo más que podía desearse es que fuese de corta duración y no resultara demasiado duro. «Ce sont de bien charmants pays», rezongaba Víctor, afianzando los batientes de una de las ventanas exteriores, al recordar que también Saint-Domingue conocía la amenaza anual...
 
Un chubasco repentino, brutal, arremolinó el aire. Caía el agua, vertical y densa, sobre las plantas del patio, con tal saña que arrojaba la tierra fuera de los canteros. «Ya viene», dijo Víctor. Un vasto rumor cubría, envolvía, la casa, concertando las afinaciones particulares del tejado, las persianas, las lúcelas, en sonidos de agua espesa o de agua rota; de agua salpicada, caída de lo alto, escupida por una gárgola, o sorbida por el tragante de una gotera. 
 
Luego hubo una tregua, más calurosa, más cargada de silencio que la calma de la prima noche. Y fue la segunda lluvia —la segunda advertencia—, más agresiva aún que la anterior, acompañada esta vez de ráfagas descompasadas que se fueron apretando en sostenido embate.
 
Víctor salió  a la galería del patio, sobre cuyo resguardo pasaba el viento sin detenerse ni entrar, llevado adelante por el impulso que traía, girando sobre sí mismo, apretando, espesando la rotación, desde las lejanías del Golfo de México o del mar de los Sargazos. Con maña marinera probó el agua de la lluvia: «Salada. De mar. Pas de doute.»
 
Hizo un gesto de resignación y, para mostrar que las horas próximas serían de prueba, fue a buscar botellas de vino, copas, galletas, y se acomodó en una butaca, rodeándose de libros. Se pusieron faroles y velas junto a las lámparas que, a cada ráfaga, amenazaban con apagarse. «Mejor quedar despiertos —dijo el francés—. Podría ceder una puerta o caer una ventana.»
 
Quedaba un montón de maderos, con herramientas de carpintería, al alcance de las manos. Invitados a compartir el amparo del salón, Remigio y Rosaura unían sus voces en un rezo que mucho invocaba el nombre de Santa Bárbara... 
 
Fue poco después de la medianoche cuando entró el grueso del huracán en la ciudad. Sonó un bramido inmenso, arrastrando derrumbes y fragores. Rodaban cosas por las calles. Volaban otras por encima de los campanarios. Del cielo caían pedazos de vigas, muestras de tiendas, tejas, cristales, ramazones rotas, linternas, toneles, arboladuras de buques.
 
Las puertas todas eran golpeadas por inimaginables aldabas. Tiritaban las ventanas entre embate y embate. Estremecíanse las casas de los basamentos a los techos, gimiendo por sus maderas. Fue ése el momento en que un torrente de agua sucia, fangosa, salida de las cuadras, del traspatio, de la cocina, venida de la calle, se derramó en el patio, tupiendo sus tragantes con un lodo de boñigas, cenizas, basuras y hojas muertas. Víctor, dando voces de alarma, enrolló la gran alfombra del salón. 
 
Después de arrojarla a un alto peldaño de la escalera, se acercó al agua inmunda, cuyo nivel se alzaba de minuto en minuto, penetrando en el comedor, rebasando el umbral de las estancias. Sofía, Esteban y Carlos se apresuraban en recoger algunos muebles, montándolos sobre los aparadores, mesas, cómodas y armarios. «¡No! —gritó Víctor—. ¡Allá!» Y, metiéndose hasta media pierna en lo hediondo, abrió la puerta que conducía al almacén.
 
Allí también había empezado la inundación, con tantas cosas que ya flotaban, pasando blandamente frente a la luz del farol. Ordenando, llamando, concertando los esfuerzos, Víctor puso los hombres y la mulata a trabajar, señalando lo que debía salvarse. Fardos de materias perecederas, piezas de tela, hatos de plumas, mercancías valiosas, eran lanzados a lo alto de las pilas de sacos, a donde no los alcanzaría el agua. «Los muebles se reparan — gritaba Víctor—. Esto puede perderse.» 
 
Viendo que los demás habían entendido y trabajaban en lo más urgente, regresó a la casa, donde Sofía, presa de terror, deshecha en sollozos, estaba acurrucada en un diván. Ya había un palmo de agua a su alrededor. Víctor la tomó en brazos y, subiéndola a su cuarto, la arrojó sobre la cama: «No se mueva de aquí. Voy por los muebles.»
Y se dio a correr de arriba abajo y de abajo arriba, trayendo tapices, paravanes, taburetes, sillas, y cuanto podía rescatarse. El agua le llegaba ya a las rodillas. De pronto hubo un fragor de derrumbe: una techumbre lateral de la casa largaba las tejas, como un puñado de naipes, sobre el suelo del patio. Ahora un montón de escombros, de barro roto, cerraba el paso al almacén, obstruyendo la puerta. Sofía, asomada al barandal superior, clamaba su miedo. Víctor subió una vez más, cargando un cofre lleno de objetos menudos y, metiendo a la joven en su cuarto con un firme empellón, se dejó caer en una butaca, sofocado: «No puedo hacer más.»
 
Y, para aquietar a quien imploraba el alivio, dijo que lo peor del ciclón había pasado ya; que los demás estaban seguros, en el almacén, subidos en los montones de sacos; que no había sino que esperar el alba. Lo más importante era que las puertas y las ventanas hubiesen resistido.
 
No sería la primera vez, además, que la recia casona soportara un huracán. Y, adoptando un tono casi risueño, hizo observar a Sofía que estaba sencillamente asquerosa con aquel vestido ensuciado por aguas inmundas, con esas medias enlodadas, con esa cabellera húmeda y desmadejada en la que se habían prendido algunas hojas muertas. Sofía fue a su tocador y pronto regresó algo peinada, envuelta en una dormilona.
 
Afuera, el sostenido embate del ciclón se iba rompiendo en ráfagas —unas, débiles; otras, brutales; siempre más espaciadas—. Lo que ahora caía del cielo era como una neblina de agua con olor marino. Ya disminuía el estrépito de cosas empujadas, arrastradas, rodadas, arrojadas desde lo alto. «Lo mejor que puede hacer es acostarse», dijo Víctor a Sofía, trayéndole un vaso de vino generoso……..
 
El día se fue aclarando lentamente, aunque siempre retrasado de luz con relación a la hora, sobre una ciudad destechada, llena de escombros y despojos —puesta en el hueso de sus vigas desnudas—. Centenares de casas pobres quedaban reducidas a los horcones esquineros con tambaleantes pisos de madera alzados sobre fangales, como escenarios de miseria, donde familias resignadas hacían el recuento de las pocas cosas que les quedaban —con la abuela mal meciéndose en el sillón de Viena; la embarazada,
temiendo que en tal desamparo se le presentaran los dolores; el tísico o el asmático envuelto en mantas, sentados en los ángulos del tablado, como actores de feria que ya hubiesen interpretado sus papeles—. 
 
De las aguas sucias del puerto emergían mástiles de veleros hundidos, entre botes volcados, que flotaban sin rumbo hasta trabarse en racimos. Sacábase a tierra algún cadáver de marinero, con las manos enredadas en una maraña de cordeles. 
 
En el Arsenal, el ciclón había barrido por lo bajo, esparciendo las maderas de las naves en construcción, acabando con las frágiles paredes de las tabernas y casas de baile. Las calles eran fosos de lodo. Algunos palacios viejos, a pesar de sus corpulentas mamposterías, habían sido vencidos por el viento, entregando las lucetas, las puertas y ventanas al huracán que, metido entre sus muros, los había embestido desde adentro, derribando pórticos y fachadas. 
 
Los muebles de una ebanistería famosa —la del «Pequeño San José», próxima a los muelles—, llevados por el viento, habían ido a caer en pleno campo, más allá de las murallas de la ciudad, más allá de las huertas, allá
donde centenares de palmeras yacían, en el desbordamiento de los arroyos crecidos, como fustes de columnas antiguas derribadas por un terremoto. Y, sin

embargo, a pesar de la magnitud del desastre, las gentes, acostumbradas a la periodicidad de un azote que era considerado como una inevitable convulsión del Trópico, se daban a cerrar, a reparar, a repellar, con una diligencia de insectos.

Todo estaba mojado; todo olía a mojado; todo mojaba las manos. Secar, achicar, arrojar el agua de donde estuviera, fue trabajo de todos durante aquel día. Y a media tarde, cumplida ya la tarea de rehacer las viviendas
propias, empezaron a ofrecerse los carpinteros, los albañiles, los vidrieros y cerrajeros.

…. la casa estaba llena de peones traídos por Remigio, que procedían a recubrir de tejas la armazón del techo destruido, en tanto que otros acababan de sacar los escombros que llenaban el patio. Era un ir y venir de argamasa, de yesos, de vigas cargadas en hombros, por los pasillos y galerías, mientras Carlos y Esteban, yendo del almacén a la vivienda, hacían un recuento de muebles dañados y mercancías perdidas (...)

Alejo Carpentier 

 

* Aqui se puede descargar El Siglo de las Luces con un enlace a wetransfer que caducará en tres días. Desde Cuba se debe hacer por VPN debido a las regulaciones impuestas por el Bloqueo para acceder a ese sitio. 

 

jueves, 15 de septiembre de 2022

Carta a la antigua por el código de las familias

Eventualmente llegan canciones desde la cercana lejanía, susurros melódicos de cierta criatura de feroz ternura que -quién sabe por cuál extraña concesión o vestigios de magia-, me acarician directamente a la cara. Una balada de la bandaScorpions me recuerda la pertinencia de superar el odio, la fobia ante las diferencias y caminar juntos, de las manos, hacia cualquier afluente incompatible con el pasado de separación y clasificaciones. 

 Me dirás que persisten los aferrados a lo inerte, algunos dañinos, verdaderos planeadores de la distancia, cortadores de cables, despilfarradores de conexiones nobles en pos de su egoísmo o sus prejuicios enquistados, gente afanada en entorpecer la milla decisiva. Sí que existen. 

Pero también estamos tú y yo, dispuestos a propiciar los sueños de nuestros hijos para quienes seremos únicamente sus padres. No solos un hombre y una mujer, no solos dos mujeres, ni solos dos hombres. No solos una mujer y un árbol o no solos un hombre y una rosa amarilla. Sino sobria y apasionadamente: sus padres más allá de cualquier combinatoria binaria.

Seremos un hombre, una mujer, dos hombres, dos mujeres, una mujer, un árbol, un hombre,  una rosa amarilla e hijos y nietas y sobrines que convertiremos la oscuridad en amaneceres apacibles -también tormentosos- y gente común –o especial- queriéndose los unos a los otros sin dobleces ni agonías, ni necesidad de traductores o propagandistas en fin, sin intermediarios, ni tabúes, ni clasificaciones. Cada viento de cambio me trae la certeza de que ese día está cercano. 

Vivamos la esperanza con un sí. 

martes, 13 de septiembre de 2022

Mi 11 de septiembre.

Tomado del FB de Juan Antonio García Borrero*


Hace doce días me tocó decirle adiós a mi hijo, su esposa, y mi nieta. Mi hijo decidió sumarse a esa lista de cubanos que han elegido marcharse del país, arriesgándolo todo. Ese día, al igual que Sergio en el inicio de la mítica Memorias del subdesarrollo, encontré un aeropuerto desbordado de personas, cuyas ilusiones pesaban más que todo el equipaje que llevaría en su bodega el avión que pronto los alejaría de Cuba. 

En todo este tiempo de su travesía he tratado de mostrar serenidad. Como padre voy apoyar siempre su decisión, si bien dentro de mí los sentimientos más encontrados no pueden estar. Sin embargo, he tratado de ponerme en su piel, porque es lo menos que puedo hacer: es, por encima de todo, y esto no es negociable, mi hijo. Y él nunca me ha reprochado que yo haya preferido regresar a Cuba tras viajar tantas veces fuera de la isla, porque aún pienso que, si todo el mundo se va, jamás podremos cambiar lo que se necesita que hace rato cambie en el país. 

Por mi parte siempre lo he estimulado a que sea él mismo, y en el fondo, no me ha sorprendido que terminara haciendo esa elección: después de todo, casi todos sus amigos (esos que eran inseparables acá) están del otro lado. Ninguno de esos cubanos y cubanas que han decidido emigrar en este último y gigantesco éxodo, han podido hablar por voz propia en la esfera pública, y exponer sus razones más íntimas: sus voces han sido secuestradas por las de otros que, en las dos orillas de nuestro drama, solo hablan de Bloqueo o Dictadura, de acuerdo con la ideología con la que simpatizan

Creo que ambos grupos tienen sus cuotas de razones, pero también está ese otro montón de gente (me incluyo), que lo que quiere es escapar de la retórica dicotómica, una retórica policial que te condena a vivir en alguno de esos extremos: sí, hay un montón de gente que quiere estar más allá de los polos, y ensayar sus propias maneras de ejercer su libertad individual. 

Ayer, 11 de septiembre, es decir, doce días después de nuestra despedida en Camagüey, o sea, 288 horas más tarde, o lo que es lo mismo, 17 280 minutos de agonía familiar, mi hijo me llamó desde los Estados Unidos. 

Estoy feliz por ellos, aunque sé que a partir de ahora tendré que aprender a vivir, no sé hasta cuando, sin la luz cercana de mi nieta: una luz que me ayudaba a mantener los ojos abiertos, puestos en el futuro, sin importar la dimensión del apagón que experimentara a mi alrededor. 

“Papá, lo logramos”, me dijo mi hijo en cámara, emocionado. Y yo al fin puedo llorar como Dios manda. De alegría, pero, de todos modos, llanto. 


*Juan Antonio García Borrero es crítico de cine y académico. Miembro de las federaciones cubanas e internacional de crítica y prensa cinematográfica. Vive en Camagüey donde ha impulsado importantes proyectos promocionales del audiovisual cubano, el más reciente: la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC).