sábado, 30 de julio de 2022

¿Quién nos divide y por qué no responde?

 Varios, no pocos, ex-colegas que continúan trabajando en los medios estatales de la Cuba profunda, me han estado enviando reacciones, comentarios, reflexiones acerca de la estupidez -duro el término, pero no puedo usar otro: es el que lleva- de los "apagones solidarios" que menciona el extinto artículo de Tribuna de La Habana sobre la base de la intervención del primer secretario del partido en La Habana en un consejo económico.



 Y estoy viendo una tendencia en profesionales de la comunicación que, más que mostrarse como resultado de la inteligencia, parece la perretica de un niño de pre-escolar porque le dieron un caramelo mas grande al de al lado. ¿Acaso ellos, mis ex-colegas, creen que la planificación nacional de cortes eléctricos -o la asignación de alumbrones-, la decide algun periodista de los medios radicados en La Habana, o lo decidimos cualquiera de sus amigos, colegas o excolegas que ahora vivimos en La Habana? ¿En serio?

 ¿Por qué no se llenan de valor, ponen en riesgo su estatus de periodistas de órganos de prensa provinciales, sus palmaditas en el hombro cuando los felicitan por "dorar" la píldora como voceros del partido en las provincias o municipios, etc, y cuestionan a quienes ellos saben, tanto como yo, tomaron la injusta decisión de mantener a La Habana sin apagones hasta hoy mientras hay localidades con cortes de 12 horas?

¿Por qué no profundizan en sus reflexiones acerca del disparate de mantener funcionando, en medio de la crisis tecnológica, varios split de aire acondicionado, un montón de bombillos de ornamento, en el restaurante El Templete de la Avenida del Puerto, con solo tres o cuatro mesas ocupadas de las varias decenas que tiene, y el reguetón a todo lo que da en ocho bocinas innecesarias? 

¿Cómo vamos a combatir desde la comunicación social revolucionaria los memes que nuestros estudiantes universitarios ya están compartiendo y que van horadando poco a poco el sistema de valores que tanta sangre ha costado construir? ¿Lo van a hacer "desviando el golpe" hacia sus colegas que viven y trabajan en La Habana -¿No es eso de cobardes?- o van a preguntarle y exigirle a quienes corresponde por qué no habían tenido la valentía política de tomar antes la medida?

Y, lo más perentorio en mi opinión, los profesionales de la comunicación dispuestos a defender la Revolución: ¿Por qué no exigen -exigimos, me incluyo aunque me excluyan- que el dirigente que sea que ponga en riesgo la unidad de los cubanos -y en este caso, sin duda, se ha hecho- debido a su estulticia en términos de comunicación política, sea demovido inmediatamente de su cargo?

Por otro lado: ¿Por qué ponéis el grito en el cielo, por ejemplo, periodistas granmenses? Si ustedes saben que durante épocas normales en nuestra provincia, por ejemplo, había hamburguesas con pan todos los dias en Bayamo y Manzanillo, y algunos dias en Niquero y Jiguaní, y para de contar porque el sistema de comercio y gastronomía estatal hipercentralizado nunca pudo garantizar que llegara, al menos, a todas las cabeceras municipales.

¿Qué onda, che? ¿Habéis olvidado de que, hasta hace unos añitos, el pescado capturado en los municipios con costas de Holguin, Las Tunas, Granma, Villa Clara, primero iba a almacenes en las cabeceras provinciales, y desde ahí se redistribuía a las pescaderías estatales de los mismos municipios que lo pescaban? 

¿Dónde estaba entonces su indignación revolucionaria, hermanos?

Hermanos, sí, porque ustedes son mis hermanos aunque algunos no me crean tal. El forum de Otra Cita está abierto a sus argumentos, siempre que cumplan las normas que son comunes a todos. 

jueves, 28 de julio de 2022

S.O.S Cuba por los pájaros

 Por: Dr. Giraldo Alayón García



Por estos días de finales de Julio y principios de Agosto comienza el “goteo” de la migración de aves procedentes de América del Norte. Cuyo punto culminante (por su masividad) ocurre a mediados del mes de Octubre.

Como todos ustedes saben, vivo en una villa rural, San Antonio de los Baños, con una larga tradición de personas dedicadas a la caza y tenencia de aves silvestres (residentes y migratorias), práctica que se ha generalizado exponencialmente en los últimos 15 años. También en todo nuestro País.

En el barrio en el cual vivo, viven también muchas personas (principalmente niños, adolescentes y jóvenes) dedicados, casi exclusivamente, a este tipo de cacería y a otras prácticas que se han derivado de ésta como: los enfrentamientos entre machos, la mutilación de hembras, la inoculación de sustancias químicas para potenciar el canto o cambiar el plumaje y lo más aberrante y repulsivo la extracción de los ojos para que estas infortunadas aves canten mejor y diferente.

Estas personas ya se están preparando para la siguiente temporada, que ya está muy cerca. Y honestamente no veo acciones concretas y efectivas con el objetivo de prevenir que esta masacre ambiental continúe. Hemos señalado en reuniones, talleres y en algunos escritos que este es uno de los problemas ambientales más graves en nuestro País, principalmente por la magnitud y extensión de éste. Que la forma más racional de abordarlo es la combinación de medidas preventivas-punitivas (al amparo de nuestras leyes), una efectiva y constante campaña divulgativa y un gran esfuerzo educativo en todos los grupos etarios. De lo contrario vamos a ser testigos, en breve, de la extinción de algunas de estas valiosas especies orníticas, cuyas poblaciones han comenzado a declinar, mayormente por la presión de la cacería a que son sometidas y la paulatina modificación de sus hábitats.


Fundación Ariguanabo

San Antonio de los Baños, Julio 28, 2022.

martes, 26 de julio de 2022

Silvio Rodríguez: matando canallas

 [hola giordan / encontré ahora esta entrevista a silvio en argentina en 1987!!!!!.

es fabuloso seguir su línea de pensamientos-sueños-ideas-acciones. coherencia y compromiso, firmeza en las raíces y capacidad de volar... A qué más... te envio el texto de la entrevista, portada y fotos. y el vínculo. Es su/tuyo y de l@s otr@citer@s. abra-sones noctámbulos y felices... victoriano]


Texto tomado de la revista CRISIS.



¿Hubiera existido la Nueva Trova de no haberse producido la revolución?

-Hubiera seguido existiendo la Trova porque es una tradición que se remonta al tiempo de la dominación española. Y hubiera existido quizás una Trova contemporánea, pero la Nueva Trova así como es no, ya que está muy alimentada de la realidad revolucionaria. Participamos en todas las tareas que la revolución tenía para la juventud: desde el combate contra los bandidos en el Escambray, hasta las brigadas que se iban a cortar café a las montañas.

¿Cómo reaccionaba en ese momento la juventud cubana frente a la música popular local? ¿Prefería la música norteamericana?

-En las ciudades muchos jóvenes rechazaban ciertas formas de nuestra música tradicional. No era una actitud contraria a nuestras tradiciones ni a lo nacional, sino que la forma en que les era dada no los atraía. No se había encontrado un lenguaje para los jóvenes. Ese fue uno de nuestros propósitos. Otro objetivo era hacer énfasis en la poesía, hacer músicas más atractivas, diferenciadas, contemporáneas, más experimentales. Eran muchos propósitos. También asimilar la música de los países que tienen que ver con nosotros; sea de Latinoamérica, Asia o África. Identificarnos con las naciones que tienen una formación étnica similar a la nuestra como es el caso del Brasil, y algunas zonas de Perú y de Colombia, el Caribe por supuesto, y el sur de los Estados Unidos, ¿por qué no? si allí hay negros también y fueron ellos los que hicieron el blues porque tienen orígenes similares a nuestra música.

¿Tus primeras canciones tuvieron éxito entre la juventud o hubo resistencias?

-La resistencia no vino de la juventud. Yo trabajaba a destajo para la televisión, había gente interesada en lo que yo hacía y muy pronto me propusieron un programa en el cual me desempeñé como presentador. A mí aquello me espantó. Yo soy extraordinariamente cortado para esas co­sas. Se me nota en escena, casi no me muevo, la gente piensa que estoy disgustado, que estoy enojado y es que estoy sencillamente aterrado. Pero me daban ánimo: "tú lo puedes hacer, va a ser un programa experimental, hecho por jóvenes, se lo vamos a dar a un director joven". Así empezamos, Víctor Casaus lo escribía, Eduardo Moya era el director y la escenografía la hacía René Azcuy. Éramos todos nuevos. La idea fue hacer un programa cultural amplio donde estuvieran presentes todas las artes, poetas, trovadores, bailarines.

¿Cuál fue el resultado?

-Mucho éxito, y no sólo entre la gente joven. Por más que lo cambiaban de día y de horario, no sé si por problemas técnicos como decían o porque yo empecé a tener problemas por cuestiones estúpidas, formales: no querían el pelo largo, no querían que me vistiera como se viste la gente, pensaban que el artista es alguien con lentejuelas. Predominaban esas ideas un poco por las leyes de la inercia y otro poco por falta de audacia. Pero como yo tenía 20 años, audacia no me faltaba. El programa tuvo mucha repercusión, recibíamos una cantidad aplastante de cartas. Estuvo siete meses en el aire.

¿Tropezaste con incomprensión, respecto de tu música?

-Algunos músicos profesionales me vieron al principio con un poco de desconfianza. Otras personas de la cultura y de diferentes esferas también me miraban con desconfianza por algunos planteos de mis textos, eran un poco más críticos que lo acostumbrado.

¿ Y en la actualidad?[1987]

-Acabo de leer en el diario que Carlos Aldana, secretario del Comité Central del Partido, es el que se encarga de los problemas ideológicos en el campo de la cultura, acaba de plantear que es importantísimo el papel del arte en el proceso de rectificación de errores. A Aldana lo hubieran botado de la televisión en aquella época. Ahora las ideas evolucionaron mucho en ese terreno. Se considera que el papel de la crítica es esencial, como la autocrítica. Y no sólo que le corresponde a las artes sino que es un deber ...

Propio del arte ...

-Sí, que es inevitable y además utilísimo para el desarrollo de la sociedad. Pero en aquella época lo primero que todo el mundo decía era "contrarrevolucionario". Empezaron a verme como a un enfant terrible. Yo tenía 20 años. Estaba esperando que me miraran dos veces atravesado para tirar una galleta.

¿Había personas o instituciones en las cuales refugiarse de estos problemas?

-Por supuesto, sino no hubiéramos podido sobrevivir. Haydée Santamaría, nos abrió las puertas de La Casa de las Américas que desde ese momento fue la peña de la Nueva Trova. También Alfredo Guevara, que nos juntó y nos convirtió en el Grupo de Experimentación Sonora.

Guevara dirigía el ICAIC (Instituto Cubano de Arte y Cinematografía) y nos dio acceso a sus estudios de música donde pudimos grabar nuestras obras, experimentar con nuestra música; nos convirtió en un equipo activo, pensante, nos dio herramientas para perfeccionar nuestro pensamiento y trabajo. Por su iniciativa recibimos clases de electroacústica. En el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC: Leo Brouwer, Frederic Smith y Juan Elósegui nos enseñaron música. ¡Qué diferencia con quienes no nos querían dejar cantar! ¡Qué actitud más revolucionaria! En nuestra cultura y en nuestro país había gente que apoyaba lo nuevo. Claro, se trata de un país. A veces la gente dice "la revolución, tal cosa”; pero no, la revolución son nombres y apellidos también. Hay quien piensa de una manera y quien piensa de otra dentro de un mismo ámbito revolucionario, es una fuente de contradicciones y de luchas internas constantes. Pero no son luchas mezquinas y miserables, es la efervescencia de las ideas.

¿De aquella época en la que despertabas sospechas, recordás alguna canción que te haya traído problemas?

-Sucedían desde las cosas más imbéciles hasta tonterías como pensar que si se decía "parir" en una canción, aquello era inmoral y por lo tanto contrarrevolucionario. La era está pariendo un corazón por muchos fue calificada de contrarrevolucionaria y era una canción dedicada al Che. En la época en que Inglaterra era un país exportador de modas apareció un excelente cine inglés y Albert Finney y el apogeo de Los Beatles; fue la época de las minifaldas y la moda de llevar unas medias tejidas. Como aquí no teníamos los materiales para hacer esas medias, las muchachas se las tejían con tesco, lo que podían. Resultaba un poco grotesco, para mí era tremendamente triste. Yo no le echaba la culpa a la revolución ni al país ni a nadie. Lo que veía en eso era una expresión de lo ridículo. Nosotros teníamos cosas mejores que hacer, que mostrar y de las cuales enorgullecernos, que de cosillas como aquellas. En Epistolario del subdesarrollo hablaba de aquellas medias y de muchachos que se abrían las costuras de los pantalones para que quedaran más anchos. La canción fustigaba esas cosas, pero algunos entendieron mal. Yo decía que nosotros íbamos a alcanzar colores más brillantes que los del Eastman color y que nuestras campanas serían más sonoras que esas pobres campanas del subdesarrollo.

 En los '70 participaron vos y Pablo Milanés en el segundo festival de Varadero. ¿Qué les pedía la gente en ese entonces?

-Muchas veces nos pedían música del tipo de Julio Iglesias. También estaban los "qué coño es eso que están cantando ustedes".



¿Habían previsto ustedes esas actitudes?

-No, eran imprevisibles. Íbamos a todos lados, nos dedicamos a eso en cuerpo y alma. Una vez llegué a hacer un viaje a Camagüey en el techo de un tren lechero, con mi guitarra y, en el bolsillo del pantalón, un calzoncillo.

 Todo fue así, cincel y martillo hasta el gran petardo: La era está pariendo un corazón que interpretó Omara Portuondo -una de las más grandes cantantes de nuestro país- con arreglo de Martín Rojas, uno de los fundadores de nuestro movimiento. Esa canción fue un batazo, estuvo en la radio como seis meses sin parar. Fue la canción del año. A partir de allí comenzaron a aparecer otras: Ojalá, Te doy una canción, La canción de la nueva escuela La canción del elegido, que en 1969 originó un gran debate debido a que es muy metafórica, con un lenguaje simbólico. Empezó a circular la idea de la que Nueva Trova era elitista, que yo era un cantor de minorías, que queríamos ser exquisitos y despreciábamos al pueblo. Pero mientras se discutía todo eso la canción había pasado al habla popular, todavía hoy la gente lo dice: · "¿Qué tal, cómo te va?'' -dice uno- Y el otro le responde: "Aquí, matando canallas". 

A partir de esas experiencias nos fuimos dando cuenta de que lo del elitismo es un mito. Si se le da la oportunidad a una expresión que es válida y que incorpora sentimientos propulares, el pueblo la hace suya, aunque sea compleja. Es el pueblo quien elige, quien se identifica o no con una obra de arte. Querer decidir lo que entiende y lo que no entiende el pueblo es un prejuicio paternalista, una justificación del populismo, que es la degeneración de lo popular.

Volviendo a Haydée Santamaría ¿qué significó para vos?

-Haydée era una alma encantada, estaba con un don. Con el don de la belleza, de la humanidad, de lo mejor del espíritu y con el don de la rebeldía. La rebeldía a veces problemática. Por encima de todo era una revolucionaria -si se entiende con profundidad lo que quiere decir esa palabra-. Y un ser excepcional. Yo sé que no voy a encontrar otra persona como ella. Era así por sus cualidades pero también por la vida que vivió. La belleza de su vida, la frondosidad, la exuberancia de su vida, la riqueza de su trayectoria y también sus dolores la hicieron así. Era una persona que hablaba en poesía.

 La canción del elegido trajo discusiones porque algunos decían que era hermética, críptica. Hay muchas cosas que digo en esa canción que son casi literalmente cosas que me dijo Haydée. Porque la canción está dedicada a Abel Santamaría, que fue el lugarteniente de Fidel en el asalto al Cuartel Moneada. Ahí hay imágenes de Haydée, y no sólo imágenes, sino también el sentimiento, la forma de ver de Haydée. Ella se preocupó muchísimo porque nosotros nos vinculáramos con América latina.

Discutíamos con ella de todo: la revolución, la vida, el oportunismo, la burocracia, el futuro, los jóvenes, la música, la trova, la cultura, América latina. De todo y a calzón quitado.

La canción de la Nueva Trova expresa una manera de entender el amor, distinta de la que predomina en las canciones románticas anteriores.

-No sólo eso. Es muy político preocuparse por hacer canciones con rigor poético y musical en un mundo en el que predomina el producto enlatado que nos imponen los americanos y su estética. Es bien político hacer canciones con nuestras esencias y nuestras raíces y nuestra manera de mirar el mundo. A veces se es tan ingenuo que no se ve política en eso. Hay quien aspira a que el cantor haga discursos en lugar de canciones. El discurso político le corresponde a los políticos. Hay canciones que tienen ideas políticas, pero ni siquiera la canción más politizada es un discurso político. No hay que confundir esas cosas, son dos lenguajes diferentes.

Existe la fantasía de que el socialismo lo resuelve todo.

-El socialismo resuelve algunas cosas pero no es perfecto. Los que mejor saben qué imperfecto es, son los que luchan por construirlo. Pero no les impide amarlo porque saben que están luchando por una forma de convivencia humana más justa, más equitativa.

 Tal vez el problema es que la creación, el arte, no admiten normas fácilmente.

-El socialismo tiene un problema que es la burocracia. Pero no es un problema específico con el arte, ocurre en todas las esferas de la vida social. Y la burocracia es un problema del socialismo con el socialismo, no con el arte. Es un problema que tiene que resolver el sistema mismo y que lucha desesperadamente por solucionarlo pero ¿qué pasa? El socialismo quiere ser tan justo, crea leyes que protegen tanto al trabajador que, cuando no trabaja como deben no lo pueden echar porque todas las leyes lo protegen. Creo que es un elemento fundamental y los que critican al socialismo no conocen esto: un trabajador tiene que incurrir en faltas escandalosas para que se lo pueda sancionar. Y aun así no se lo puede aplastar. Para botar a un trabajador es un lío tremendo, y hay miles de personas que se acomodan con los mismos beneficios que el sistema les da. Ese es un problema que veces se analiza descarnadamente Es probable que haya gente que está metida en la burocracia... que son burócratas y que a lo mejor hubieran sido más ap­tos para otra cosa. Pero aunque no sea así ... no hay cosa más aburrida que la burocracia: estar llenando papeles y repitiendo fórmulas y poniendo cuños todo el día. Eso ¿no degenera el espíritu humano? ¿No lleva a la gente a ser insensible, a ver los problemas humanos como si fueran de formulario? Es un fenómeno que si se le pudiera dar una categoría filosófica es bien puñetero y bien siniestro, ¿no? En esos temas no me gusta meterme mucho porque yo soy un privilegiado: como está muy claro lo que hago yo necesito un mínimo de burocratización.

Ahora, además de viajar a la Argentina ¿qué otros planes tienes?

-Me gustaría tener tiempo para escribir. En cierta medida últimamente se me ha dado tiempo, se ha comprendido que no puedo vivir montado en un avión. Pero discos: ¿qué quiero hacer yo? Este año grabar dos: uno sencillo, con Afrocuba, y otro solamente con guitarra. Hace muchos años que no hago eso y me parece que ya es hora. También, un poco más adelante, quiero volver a la escena solamente con la guitarra, hacer conciertos menos espectaculares, más íntimos.

Tu formación incluye otras inquietudes como el dibujo, la pintura ¿vas a retomar algo de todo eso?

-También. Hay un amigo que dice que es la crisis de los cuarenta años. A los veinte, que también es un momento de crisis, yo empecé como profesional. Si ahora a los cuarenta me salgo de la música no me extrañaría, para nada. Sería perfectamente normal: "Vivió veinte años dentro de la música entre crisis y crisis fue un músico, un animal de escena, y a los cuarenta salió espantado de todo aquello". No, pienso que no va a ser así. Lo que pienso es que no voy a vivir toda la vida trepado a un escenario, no lo veo para mí. Me siento muy bien después de la primera media hora, pero no es lo mío. Soy muy provinciano, me asusta mucho todo eso.

¿Cómo enfrentás al público, tenés alguna táctica?

-No. Nada, nada. Cierro los ojos. Canto todo el tiempo con los ojos cerrados.

¿Para no ver a nadie?

-Claro, para no asustarme.

domingo, 24 de julio de 2022

Carlos Alfonso: libre en el cauce de la música cubana.

 Por: Sender Escobar.

(Tomado de  AM-PM y editado por el administrador)


Carlos es un hombre de palabra fácil. Sentado en el portal de su casa en Playa, dialoga con sencillez y humor. Confiesa que tiene mala memoria, pero habla de su vida con locuacidad, como si estuviera interpretando una canción. Carlos se expresa casi siempre en plural, percibe que todo lo que ha logrado en su vida es gracias al apoyo de sus amigos y su creativa familia.




Aunque permanezca sentado, Carlos siempre tiene algo que hacer: un nuevo proyecto musical, la cartelera de la Fábrica de Arte Cubano, los ensayos de Síntesis. Incluso el café que me ofrece, lo hace con la satisfacción de sentirse útil. Mientras, las constantes llamadas a su teléfono son el testimonio de que sus responsabilidades, lejos de ser una carga, son pasiones a las que se entrega completo, como en los cánticos a las deidades que pueblan sus discos.

Durante los primeros compases de la conversación, me percato de su indeleble arete plateado en la oreja izquierda. Es uno de los detalles que más recuerdo de cuando, siendo niño, lo veía en televisión, cantando en un lenguaje incomprensible. Aquellos versos en yoruba poseían un atractivo misterioso, como el estilo musical de Síntesis.

Carlos, igual que Celia Cruz, nació en el barrio habanero de Santo Suárez. De pequeño, en un garaje al lado de su casa, cantaba rancheras mexicanas: “y todo lo que apareciera. En mi casa se escuchaba música clásica, ópera. Éramos una extraña mezcla de personas pobres con cultura”. 

Se enamoró del violín a los 10 años. Dibujaba violines en sus libretsd escolares. Estaba decidido a inclinar su rostro en el pequeño instrumento y sacar compases con el movimiento del arco sobre las cuerdas. 

La realidad pugnaba en contra de sus sueños:

 “Me costó mucho trabajo porque había que pagar las clases de violín. En ese entonces comencé a trabajar como ayudante de albañil. Pagaban un peso diario y lo iba ahorrando”.

El tiempo transcurría y el dinero no era suficiente para comprar el instrumento. “Cuando tras dos semanas de clases vi que no tenía violín, desistí. Después comenzaron a llegar becas de todo tipo”.

Con los programas de becas artísticas establecidos en Cuba durante los años 60, pudo aproximarse más a la música y aprender nociones básicas sobre ella. Eso no le aseguraba continuidad alguna para dedicarse de lleno a lo que ambicionaba. Entonces escuchar música era también un vicio pertinaz. 

Mientras pasaba un pequeño curso, se acercó a la música coral y percibió que Euterpe tenía otros rostros melódicos. “En el teatro de la escuela secundaria Manuel Ascunce ensayaba un coro y yo iba porque me encantaba escuchar las segundas voces”.

Carlos terminó la beca y sintió que estaba en una especie de encrucijada. A pesar de su resolución de convertirse en músico, no percibía ninguna oportunidad clara para él. Sus padres, aunque nunca se opusieron, tampoco le dieron esperanzas ante lo que parecía ser un capricho momentáneo.

“Entonces decidí ir yo mismo a hacer la prueba de aptitud en la Escuela Nacional de Música. Quería estudiar algún instrumento. Miraron mis manos y determinaron que no tenía aptitudes para el violín. Me enseñaron una tabla con otros instrumentos que me parecían horribles, como el trombón. Ahora me gusta el trombón”, admite sonriendo. 

No fue admitido en la Escuela Nacional de Música (ENA); y para aliviar la economía hogareña tuvo que becarse y estudiar técnico medio en Electricidad. Pero no se alejó de las escalas y los compases. 

“Conocí a muchos amigos a los que les gustaba la música y creamos el grupo Los neutrones, con guitarra y batería. Incluso llegamos a cantar en el teatro de la escuela”.

Tras su graduación, Carlos comenzó a trabajar en el puerto pesquero de La Habana, con jornadas laborales de 12 horas. Lejos de hastiarse, empleó el poco tiempo disponible en ensayar con el grupo que había formado al concluir la escuela y en cuya nómina militaban José María Vitier y Pedro Luis Ferrer. En aquella agrupación montaban coversrockeros de la época, siendo Good Vibrations, de los míticos The Beach Boys, una de las piezas protagonistas de los interminables ensayos. El estilo instrumental vocal de la banda californiana era su modo preferido de hacer música.

La vida cotidiana golpeó aquel proyecto inicial: José María Vitier debía cumplir con sus turnos de clases en el Conservatorio Amadeo Roldán;  otros conflictos propiciaron la desintegración del grupo: “nosotros creíamos que éramos los Beatles”, cuenta. 

Carlos abandonó su trabajo en el puerto. Nuevamente los amigos le convencieron de emprender otro viaje hacia la música. “Había llegado el momento definitivo para nosotros. Decidí quedarme sin trabajo y volver junto a los locos que me acompañaban”.

En una nueva convocatoria pudo entrar a la Escuela Nacional de Arte (ENA) junto con Pedro Luis Ferrer, en Dirección coral. Sus aspiraciones parecían ir por el buen camino, cuando el talento ajeno sería responsable de otra bifurcación: 

“Pedro Luis tenía problemas de claustrofobia y pasaba mucho tiempo en el hospitalito de la escuela. A pesar de eso, en tres meses logró completar el programa de tres años y terminó. Entonces fue a convencerme de que saliera de la escuela para continuar con el proyecto del grupo, que prácticamente era una religión para nosotros”, cuenta Carlos, quien para este momento de su historia debió, nuevamente, elegir: o mantenerse en la escuela y estudiar música o reintegrarse en un grupo donde cuando tocaban, todo lo demás carecía de importancia. 

Al final se decidió por Los Nova. El camino para establecerse, en un panorama donde nadie parecía interesarse con seriedad en ellos, igual que la canción de los Beatles,  fue largo y sinuoso. “Manteníamos los ensayos y nos prometían audiciones que nunca llegaban. Para profesionalizarnos pasamos mucho trabajo pues no había oportunidades para nosotros en La Habana a pesar de presentarnos informalmente en muchos lugares”. 

Darse por vencidos no era una opción y los jóvenes miraron hacia el este en búsqueda del espacio negado. “En el año 70 hicimos una visita a Matanzas y nos encontramos con una orquesta buenísima de música moderna. Timor, su director, y los miembros de la orquesta nos hicieron una audición. Éramos un grupo con buen potencial. Además, ya teníamos canciones propias”.

Los Nova regresaron a La Habana con la promesa de comenzar a tocar en Matanzas y las esperanzas renovadas para hacerlo con el mismo ímpetu de sus ensayos infinitos. Al viajar nuevamente a la ciudad de los puentes, frente a la sede de Cultura, un policía, les dio la bienvenida un policía con un rifle al hombro: “Aquí todo el mundo está para la caña”.

El país completo estaba movilizado para alcanzar las ansiadas 10 millones de toneladas de azúcar que, a la postre, no se completarían.

“Nos sentimos perdidos. Pero igual preguntamos dónde estaba la orquesta de Timor picando caña y fuimos para allá. A esa hora los responsables de Cultura que estaban frente al corte no querían admitirnos en la brigada de macheteros”.  Para integrar el grupo de macheteros de cultura, existía un requerimiento: ser profesionales de la música. La insistencia en permanecer, como parte de la brigada, fue tan vehemente que fueron admitidos. 

“Entonces el director de la orquesta nos prometió que nos daría trabajo al término de la zafra. Nosotros estábamos contentísimos. Teníamos mucho tiempo. Terminábamos el corte a las cinco o seis de la tarde y nos poníamos a ensayar”.


La zafra concluyó y lo prometido se hizo realidad. Destino: Varadero.

En los hoteles del conocido polo turístico comenzaron una vida que nunca imaginaron, no solo por el lujo o el confort de los sitios donde se presentaban, sino por la maravilla de la abundancia gastronómica que los asombraba. “Nosotros veíamos como un gran logro tomarnos un batido de trigo con un bocadito”, recuerda Carlos con humor. 

“Estábamos muy bien, a veces dormíamos en las mismas habitaciones del hotel donde teníamos presentaciones. Hasta que, inesperadamente, Pedro Luis llegó con una guitarra”. 

En la voz de Pedro Luis escucharon Romance de la niña mala y Ay del amor. La respuesta fue el asombro: “Lo que nos cantaba Pedro Luis era lo más grande del mundo. Nos dimos cuenta de que debíamos lograr algo más y comenzamos entonces a incumplir con nuestro trabajo en Matanzas y Varadero para estar más en La Habana”. 

De vuelta a la capital, Carlos formó otra agrupación: Tema 4, esta vez junto a Ele Valdés, Silvia Acea y Eliseo Pino. Dieron varios conciertos, sin horarios definidos —actuaban cuando los llamaban—, y finalmente fueron contratados en el Centro de Desarrollo de la Música en El Vedado, donde trabajaban casi a diario. 

“No sé hasta qué punto sería bueno o malo. Lo cierto es que estábamos totalmente en movimiento. No creo que algo así vuelva a suceder, hacer 20 actuaciones al mes. Venía un carro, nos recogía para cantar e íbamos hacia donde fuera”, dice. 

Más tarde, los Tema 4 emprendieron un viaje hacia Trinidad, por encargo de la Universidad “Marta Abreu” de Santa Clara , junto al reconocido escritor y etnólogo Samuel Feijóo, para recolectar cantos trinitarios y arreglarlos para otros formatos. Allí permanecieron un mes y, si bien pensaban que la investigación sería una suerte de salvoconducto para la prolongada ausencia a las actividades en Matanzas, la realidad fue otra. 

Al regreso a la Atenas de Cuba, el recibimiento estuvo lejos de ser una presentación artística. “En el Teatro Sauto, martillo y cincel en mano, nos pusieron como penitencia a  derribar un pedazo de pared y abrir una puerta”. Los golpes eran casi inefectivos ante la dureza de aquella pared de piedra levantada en el siglo XIX. Un mes después, el vano finalmente fue abierto e instalada la puerta. Pero la sanción no terminó ahí: “Nos mandaron para una carpintería. Ele estaba ya embarazada y aproveché ese tiempo para hacer la cuna de X y los percheros para su ropita”.

Carlos sentía que su tiempo en Matanzas estaba cumplido. El panorama en La Habana era diferente para quienes emprendían caminos musicales. Espacios para nuevos proyectos comenzaban a abrirse, gracias al Movimiento de la Nueva Trova.

“Fueron varios años de trabajo, hasta que un día decidimos hacer otro tipo de música”. 

Con la ayuda de Eduardo Ramos y Jorge Reyes, en un pequeño estudio de grabación en el Centro de Desarrollo de la Música y en sesiones de experimentación musical, Síntesis perfilaba sus inicios. 

“El ingeniero de sonido era fundamental en esas grabaciones”, agrega Carlos sobre aquellos momentos en que, con viejos equipos y extremo cuidado, registraban la música en cintas magnetofónicas. 

“En un Festival de la Nueva Trova en Varadero decidimos por unanimidad crear un grupo donde todos perdiéramos el nombre: Amaury Pérez, José María Vitier, Mike Porcel y los miembros de Tema 4 estuvimos de acuerdo en esa decisión”. 

Nacía Síntesis con una idea de anonimato personal: solo la música tendría nombre. El grupo experimentaba con nuevas maneras de crear. En primera instancia, unieron la música con el teatro. Actores de primera línea como José Antonio Rodríguez y Carlos Ruiz de la Tejera fueron sus asesores en el aspecto escénico. 

“Nos parábamos con una actitud diferente en el escenario. Queríamos expresarnos de otra manera y utilizamos el rock sinfónico unido con la poesía”.

Al concurso con motivo del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1978 en La Habana, Carlos envió dos canciones, compuestas por Mike Porcel y José María Vitier, que formaban parte del tracklist de lo que sería el primer disco de SíntesisEn busca de nueva flor. La sorpresa fue grande cuando las composiciones obtuvieron el primer y segundo lugar. “No las hicimos para el festival, pero las enviamos y por lo visto se acercaban al espíritu del evento”.

Con el álbum a término, solo faltaba el concierto inaugural donde debutarían, finalmente, como Síntesis. La Plaza de la Catedral fue ese escenario, el 14 de diciembre de 1978. Y, si bien el sonido no fue el mejor —según recuerda Carlos—, la experiencia no tuvo comparación. Tocar en un espacio repleto de público marcó un antes y un después en la biografía de la banda, y del propio Carlos. A partir de entonces, cada año, Síntesis repetiría concierto en aquel lugar para celebrar sus aniversarios.

 Luego del primer disco los problemas y las separaciones afloraron: Vitier tenía sus planes en solitario, Mike Porcel dejó la dirección musical del grupo y Carlos Alfonso tuvo que asumir esa responsabilidad.

En este momento de la conversación, el también cantante y bajista de Síntesis, hace una pausa. Su voz asume un tono reflexivo ante lo que, para él, significan los desencuentros: “En este grupo han entrado y salido muchas personas, y siempre hemos terminado como amigos para el resto de la vida”. Su concepción personal sobre la música es similar al amor: una relación incondicional por encima de cualquier desavenencia. “A la salida de ellos, tuvimos que buscar sustitutos. Entonces nos llegó una gira por los países socialistas: Rusia, Hungría, Bulgaria y Polonia. Sobre esa primera salida pudiera hacer un libro”, bromea acerca de la primera experiencia del grupo fuera de Cuba entre enero y febrero de 1979.

“Nos fue muy bien. Sobre todo en Hungría, con un arreglo de sonido espectacular. Teníamos de antecedentes bandas como Scorpions y Black Sabbath”. No obstante, en Polonia, la recepción fue tibia. Los antecedió un famoso jazzista del momento y el público pensaba que aquellos cubanos llevados a Europa en los meses más fríos conformaban también un grupo de jazz. “Nosotros en aquella época éramos anti jazz”, comenta, rememorando la actuación en Varsovia. 

En 1987 Carlos decidió tomar un rumbo definitivo con Síntesis: comenzó a componer las canciones para el disco Ancestros

“Tomé la guitarra y de pronto salió Asoyin, pero me era muy difícil cantarlo. No encontraba la manera de hacerlo correctamente y personas más entendidas me decían que no lo hacía bien”. 

El rock y la música africana pugnaban dentro de Carlos por estar presente en sus composiciones. Así que insistió y grabó la canción, aunque pensó que, para ese momento, quienes sostenían las tradiciones afrocubanas desde lo artístico y académico emprenderían contra él las más duras críticas. Sin embargo, aquel ritmo innovador ganaría rápidamente admiradores. No solo entre el público de Síntesis, también en la comunidad religiosa donde Carlos encontró apoyo. Incluso en ceremonias rituales, Síntesis ha sustituido a los usuales toques de tambor y cánticos para homenajear a los dioses del panteón yoruba. 

“Ahora hay un anuncio sobre el 60 aniversario del Ballet Folclórico Nacional con nuestra música. Además de que otras compañías la usan para montar sus coreografías”. Carlos considera algo más que un elogio el uso de la música de Síntesis en conmemoraciones de este tipo, sobre todo cuando es una compañía profesional quien la utiliza. Esa es, para él, la confirmación de que no estaba equivocado cuando —sin tener conocimiento alguno del idioma yoruba— comenzó un riguroso aprendizaje de las particularidades de un lenguaje de fuerte tradición oral, que identifica a culturas y naciones como Nigeria, Benín o Togo.

Las clases con el reconocido músico y folclorista matancero Lázaro Ros serían indispensables para descubrir los entresijos de la lengua ritual. Lo fundamental fue aprender la entonación que debía poner en las canciones y el énfasis en ciertas palabras. 

“Luego haríamos estudios sobre el folclor, tomaríamos clases de baile, para poner rigor en el trabajo que hacíamos”. 


Carlos admite que el sello particular que distingue a Síntesis, con su mezcla de música afrocubana con rock and roll, partió de varias fuentes. Recuerda los años que vivió en Mantilla y presenciaba los toques de tambor, sin que ello tuviera relación alguna con comportamientos hostiles de sus pobladores, quienes también aquí personificaban el rostro negado de las grandes urbes. 

“Me di cuenta lo divorciado que yo estaba de esa cultura, que también era mía”. 

Su percepción original sobre la música afrocubana había sido más bien desinteresada al percibirla como una expresión de barrios pobres, marginales. Tuvieron que transcurrir varios años para que Carlos por fin comprendiera la riqueza intrínseca de los sonidos que cruzaron el mar bajo pieles negras envueltas en grilletes y azotes de la más terrible e ignominiosa de las instituciones: la esclavitud.

 Contrario de lo que pueda esperarse, Carlos no es una persona religiosa practicante. Lo que también ha provocado situaciones repletas de humor: “Algunas personas que nos visitan nos han llegado a preguntar dónde es que guardamos los santos”.

 Así, desde el punto de vista creativo, la música de Síntesis ha acompañado en paralelo a los ritmos afrocubanos: “Ambas confluyen como un río”.


viernes, 22 de julio de 2022

Otraciterías V. (Especial acerca del Amor y el Odio)

 

Tin Cremata y la capa de conciencia brillante.

Por: Silvio Rodríguez Domínguez.


La verdad es que cuando Carlos Alberto Cremata me pidió que dijera estas palabras me dio una especie de susto. Me pasó igual en las otras dos ocasiones en que lo hice –por cierto, en esta misma institución—, primero cuando se le entregó el Honoris Causa a Sir George Martin, productor y aurreglista del grupo británico The Beatles, y no hace mucho cuando lo recibió el insigne maestro cubano Salomon Mikowsky.  Y es que resulta difícil no hacernos demasiado obvios ante quienes poseen grandes méritos y por supuesto merecen los mayores elogios.

 Pues Carlos Alberto Cremata, a quien todos conocemos como Tin, ha recorrido muchos escenarios y países con tanto éxito que en algunos lugares le piden que funde colmenas de niños que actúan, que cantan, que bailan, que piensan y sienten por el mundo, y desde chicos comienzan a ser humanos tan o más consecuentes que muchos de los llamados mayores. Por su parte, Tin es tan generoso que no puede resistir el impulso de culpar a otros de sus méritos. Pero lo que él ha creado es expresión esencial de su naturaleza bondadosa y de servicio al prójimo, vocación que se transforma en auténtica maravilla cuando ese prójimo es nada menos que la infancia.

 En su introducción a La Edad de Oro, Martí decía a los niños que “para escribir bien de una cosa hay que saber de ella mucho”. Esto me hace recordar que, antes de tener la suerte de acercarme a La Colmenita, me preguntaba cómo Tin podía hacerse entender tan bien por los pequeños. Después tuve el privilegio de asomarme a la trastienda del asombro y comprobé que la comunicación que establece Tin con los niños no es ocasional sino constante. Es un fluir tan armónico y contagioso que hasta los viejos que curioseamos nos situamos sin dificultad en un contexto extraordinario.

 Esa naturalidad, ese magnetismo, esa facilidad de contagio tenía que venir de alguna parte. Entonces recordé que en su obra póstuma “El lado oscuro del infinito”, Carlos Castaneda contaba que Don Juan, el brujo yaqui que él investigó para su trabajo de antropología, le contó que todos los niños nacen con una capa brillante de conciencia que los envuelve por completo. Y contaba que esa capa brillante la íbamos perdiendo en la medida en que crecíamos, porque unos invisibles que Don Juan llamaba “voladores” la iban devorando. Por eso en la medida que esa capa va disminuyendo los seres humanos vamos perdiendo cualidades, y cuando llegamos a viejos sólo nos queda una pequeña zona de luz que apenas llega a cubrirnos los dedos de los pies. Lo suficiente apenas para mantenernos vivos.

 Según Don Juan, el planeta Tierra no es más que un viejo campo que estos predadores cósmicos sembraron de seres humanos para alimentarse. Estos extraterrestres son nuestros amos y señores, y han sabido, comiéndose nuestra capa brillante de conciencia, volvernos dóciles e indefensos. Esa pérdida nos provoca que, si queremos protestar, se nos quitan las ganas. Si queremos actuar independientemente nos impide hacerlo. Por eso,  para los predadores, los niños son apetitosas bolas luminosas cubiertas de energía y por lo tanto sus víctimas más preciadas.



 La única forma de combatir la pérdida de la capa brillante es formando espíritus hermosos, enseñando virtudes y valores. Los pocos que son capaces de semejante hazaña son muy odiados por esos seres oscuros, porque los privan de alimento.

 Siempre me pareció imposible que una persona mayor consiguiera fingir ser niño. Por eso las primeras veces me pregunté como él podría seguir pareciéndolo. Después llegué a la conclusión de que por alguna causa, acaso las útiles vidas de sus padres, Carlos Alberto Cremata, nuestro Tin, logró conservar su capa brillante de conciencia, lo que le ha permitido llegar a ser una especie de niño con disfraz de persona mayor.

 Pero a Tin no le bastó ser un milagro y ha dedicado su existencia a mantener a salvo la luminosidad original de los niños que están a su alcance. Estoy seguro de que muchos padres, que han sido víctimas de los predadores y sólo conservan una capita apenas más arriba de los dedos de sus pies, aunque ignoran esta historia secreta, perciben lo extraordinario y le acercan sus hijos a Tin, para salvarlos de los siniestros come-almas que se escurren entre nosotros sin ser vistos.

 Por eso los niños que rodean a Tin son de todos los barrios, de todos los colores, de las más disímiles posibilidades, aptitudes y características. Tienen en común el amor, la inteligencia, la capa de conciencia brillante conservada como solo pueden lograrlo la bondad, la cultura y el compromiso, materias de las que nuestro Tin Cremata es el mejor de los Maestros.

Por eso, gracias por tu luz, que nos das, y por la que salvas en nosotros, querido Tin.


Todos los niños cubanos son nuestros hijos.

Por: Carlos Lazo.




“Pan para hoy y hambre para mañana”. “¡Esas ayudas “humanitarias” alargan la vida del régimen cubano!”. “Esas donaciones de leche en polvo son una gota en el desierto”. “Así, nunca lograremos la libertad de Cuba”. Todo eso me dice una señora que vive en Miami y que se opone a cualquier ayuda al pueblo cubano. La mayoría de los emigrados cubanos no son así, son gente familiar y humana. ¡Pero hay cada uno!

El perfil de Facebook de esta mujer es el de una abuelita amorosa. Fotografías de Disneyland. La familia con el ratoncito Mickey. Imágenes de la cena de Navidad. Y en la Comunión de la nieta, ¡se ven todos tan cristianos! ¡Y el retrato de Christmas con Santa Claus, en el centro comercial! Esta abuelita lo tiene casi todo. Lo único que le falta para ser feliz es que se caiga el gobierno cubano.

Por eso nos critican y nos ofenden. Según la lógica de esta señora, llevar leche a hospitales pediátricos de Cuba, “le da oxígeno a la dictadura”. Donar unos pocos medicamentos para facilitar operaciones de trasplante, o bolsas de colostomía para enfermos de cáncer, “contribuye a sostener al régimen”.

Con tal de provocar la caída del gobierno, esta gente le niega medicinas a los enfermos y leche a los niños. Quieren matar a toda Cuba para “liberarla”. Empezaron odiando al gobierno cubano y terminaron despreciando a su propio pueblo, algunos sin darse cuenta, otros descaradamente.

Claro, desde aquí, es muy fácil pedir sacrificios para los de allá. Desde Miami, con la mesa repleta y los supermercados abarrotados (y con la familia a buen recaudo) es muy cómodo abogar por más hambre y escasez para las familias de otros. Desde afuera, es muy fácil pedir más bloqueo para los de adentro.

Abuelita amorosa, ¿abogaría usted por esas penurias si su nieta viviera en Cuba? ¿Exigiría que apretaran más, si esa niñita suya estuviera ingresada en un hospital cubano? ¿Demandaría “cierre total y qué no manden nada” si su pequeña viviera en la Isla y padeciera una enfermedad terminal? Y si esa nietecita necesitara medicinas para salvar la vida, ¿diría usted que “no le manden más medicamentos?”

Si usted estuviera allí señora, entre apagones y colas, ¿se molestaría por una donación para un hospital donde estuviera ingresado su propio hijo? O diría: “Mi niño está enfermo, pero no importa, ¡qué se joda! ¡con tal que se caiga el gobierno!”. De vivir allí, ¿pediría genocidio para usted y para los suyos? Mírele la cara a ese hijo suyo, en Miami o en Hialeah: ¿lo condenaría a hambre, enfermedad y muerte, con tal de tumbar al gobierno? ¿Qué valores familiares son esos?  

Usted me recuerda un cuento que leí hace años. En aquella historia, dos mujeres clamaban ser madres de un mismo niño. El rey Salomón tuvo que decidir quién era la mamá verdadera. “Es mi hijo”, gritaba una. “No, no. El hijo es mío”, clamaba la otra. Para resolver el misterio, Salomón ordenó que el bebé fuera partido en dos. “¡Y qué se entregue un trozo del niño a cada una!”, dijo el monarca. Entonces, la madre verdadera exclamó: “¡No! ¡No maten a mi hijo! ¡Dénselo a ella!”. Eso develó el misterio. ¡Obvio! ¡La madre real era la que había querido salvar al niño!



Y así es la familia auténtica; las madres, los padres y los abuelos de aquí y de allá no quieren ver sufrir a los suyos. La prioridad para ellos es la vida de sus hijos. Esa es la familia real.

Señora, a pesar de ustedes, de sus amenazas, de sus exclamaciones odiosas, de sus deseos de que la tragedia se generalice en Cuba, nosotros seguiremos ayudando. 

Esos niños de Cuba no están solos. Para usted son carne de cañón. Para nosotros son familia. Todos los niños cubanos son nuestros hijos. #PuentesDeAmor



jueves, 21 de julio de 2022

Siempre cerca

 Por: Victor Casaus. 


Hoy [20 de julio]  se presentó en Casa de las Américas el libro SIEMPRE TU PALABRA CERCA, del detenido-desaparecido argentino JOAQUIN ARETA

Esta tercera edición del libro ha sido publicada por el Fondo Editorial de Casa, la revista Resumen Latinoamericano y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

 Aquí comparto las palabras que alcancé a mandar a tiempo a nuestra querida amiga Graciela Ramírez, directora de Resumen Latinoamericano/Cuba. Aparecen en el inicio del volumen, junto a los textos de Jorge Areta, hijo de Joaquín, y de Abel Prieto, presidente de la Casa.


Este es un libro del amor y de la memoria. Así lo veo –así lo siento– mientras recorro sus letras, sus palabras. Ellas vienen a traernos –hasta aquí, hasta hoy– la ternura y la inteligencia de quien las escribió: un joven argentino de 22 años. Se llamó –se llama– Joaquín Areta. Él mismo nos presenta en sus primeras páginas la pequeña gran historia de la libreta roja donde nacieron, poco a poco, sus letras/apuntes/poemas:


Lentamente la libreta 

se fue llenando de poemas, 

fue llenando la soledad 

del poeta improvisado.


Compañero de las noches solas, 

receptáculo de buenas intenciones, 

vehículo donde se fundieron la necesidad de ser 

y la debilidad de no tener. 

(…) 

 Sólo los falsos escriben, 

Cuando su corazón no late.


La existencia de esa libreta roja –que aparece en las páginas de este volumen– es la reafirmación de que este es un libro del amor y la memoria. Fue conservado celosamente durante tres décadas por Adela Segarra, su compañera, y a partir de ella se publicaron las dos primeras ediciones de Siempre tu palabra cerca: en el año 2010 por la colección Los detectives salvajes y un año después por la Universidad Nacional San Martín.




Esta tercera edición está siendo publicada por el Fondo Editorial de la Casa de las Américas con el apoyo de la revista Resumen Latinoamericano y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Es una alegría inmensa que la palabra cercana, nuestra, de Joaquín se extienda por las geografías y las mentes de esta época convulsa, difícil, retadora. Por ello, queremos acercar a las y los jóvenes de hoy (y de mañana) las palabras que un joven de 22 años, comprometido intensamente con la lucha de su pueblo, escribió para su hijo Jorge en una libreta roja: 

 MI HIJO 

 

Cuando pienso en el futuro,

cuando pienso qué quiero

y para qué lucho,

cuando quiero decir lo mejor

y ejemplificar lo esencial,

miro su sonrisa y eso basta.


La memoria viene acompañando el camino de este libro desde los momentos difíciles, peligrosos en los que el autor escribía, con letra menuda, sus poemas y sus ideas, hasta la publicación de esta nueva edición en la que brillan con luz propia la solidaridad y el latinoamericanismo.

Necesitamos, también hoy, tu palabra cerca, hermano. Gracias por la belleza, la claridad y el compromiso de tu poesía: es decir, de tu vida.

martes, 19 de julio de 2022

Revolucionar la Revolución. (SALVAR LA PATRIA)

 Por: Joaquín Benavides Rodríguez.


Silvio Rodríguez público en la página Otra Cita el 30 de junio del 2022 lo siguiente:

 Mi opinión personal es que experiencias de China y Viet nam son lo mejor hasta ahora: gobiernos socialistas dirigiendo economías capitalistas. No estoy hablando de calcar, sino de interpretar. Para mi es obvio que Cuba necesita revolucionar la revolución.

 Quiero dejar constancia que, en este momento histórico que vive la Revolución Cubana, estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento de Silvio.

 Es realmente un momento de definiciones. Lo que hay que salvar es a la Patria y con ella el concepto de Revolución, que no puede ser dejar las cosas como están. El cambio para que sea revolucionario tiene que ser profundo. No es posible que la Dirección del País no sepa ni tenga conciencia plena de lo que piensa la mayoría de la población, los obreros y campesinos y en especial la juventud, del estado de inmovilismo y de atasco peligrosamente real que tiene el Gobierno.

 Con propaganda y comunicación social solo, no se gobierna un país en crisis económica y mucho menos se dirige la economía y la actividad productiva. Son acciones enérgicas y valientes, al estilo de Fidel, lo que requiere urgentemente la economía y la actividad productiva en Cuba.

 No me referiré a los numerosos y graves problemas evidentes que enfrenta diariamente la economía, y consecuentemente la población, y que se van acumulando día a día como si fuera una desgracia de la cual no fuera posible salir.

 Me concentrare en un listado de acciones urgentes, enérgicas y valientes.

 

1.   Establecer por el Banco Central una tasa de cambio oficial al menos para las empresas estatales, privadas y cooperativas. Tendrá que ser necesariamente un proceso difícil y complicado, lamentablemente no terminado cuando se llevó a cabo el llamado Ordenamiento monetario. Supone una devaluación, pero con la priorización necesaria de recursos financieros y las debidas precauciones para no afectar más a la población menos favorecida y vulnerable, no se puede eludir sin condenar al país a no avanzar, e incluso a retroceder, con todas las consecuencias que esto supondría.  No inventar más, hacer lo que corresponde.

2.   Dejar de defender sin más argumentos que los ideológicos, a la empresa estatal socialista. El concepto mismo y la forma de operar de esas empresas enajena. Proceder a  convertirlas en empresas públicas con su capital controlado centralmente por el Estado, que garantiza la propiedad de todo el pueblo; y las empresas como tales operando como cualquier otra empresa en el mundo, según las reglas del mercado reguladas por la legislación nacional.

3.  Reestructurar los Organismos ramales de la economía, reduciendo su número y sus plantillas y ajustando su contenido de trabajo y funciones.

4.   Autorizar a las empresas mixtas con inversión extranjera que puedan contratar directamente su fuerza de trabajo en cualquiera de las categorías ocupacionales.

5. Establecer con claridad las garantías que tendrá el inversionista extranjero para que le sean transferidos los fondos en divisas que paguen por los insumos suministrados a la empresa mixta. Contragarantías para los financiamientos de préstamos concedidos por bancos extranjeros con garantías directas del socio extranjero. Garantías para repatriar sus dividendos.

6. Apertura amplia en Berroa para que las empresas estatales, privadas y cooperativas puedan adquirir insumos directamente de proveedores extranjeros que se establezcan ahí.

7. Negociar, acordar y cumplir con los proveedores extranjeros el pago de las millonarias deudas vencidas y dar garantías bancarias para las compras. Se está corriendo el grave riesgo de que los proveedores extranjeros pierdan la confianza y se nieguen a vender. Un bloqueo adicional, ajeno a implicaciones políticas. No reincidir en el grave error cometido en la década de los 80 de no pagar a los proveedores con la ilusión de encontrar otros.

8.  Que la Banca Nacional apoyada en el prestigio indiscutible de la política exterior de la Revolución cubana y en el cambio profundo en la gestión de la economía que suponen estas propuestas, desarrolle una agresiva y eficaz gestión de captar fondos externos para financiar a los productores nacionales estatales, privados y cooperativos. Para ello es imprescindible que logre establecer una tasa de cambio creíble. Toda la economía empresarial debe operar en CUP, la moneda nacional, y cada vez que requiera divisas para sus compras en el exterior las compra  con sus pesos en el banco.

9.      Realizar un minucioso trabajo de detección y verificación de las personas que realmente hay que considerar como vulnerables económicos a fin de garantizarles una protección económica suficiente mediante un subsidio personal de asistencia social que les cubra los gastos de alimentación e higiene. El subsidio debe ser en efectivo, con duración limitada en el tiempo, aunque prorrogable si las condiciones de vulnerabilidad persisten. Pero debe estimular a realizar labores útiles a la comunidad que le sean retribuidas.

10.  Agilizar todo lo posible, sin perder calidad, el proceso de la aprobación y concesión de licencias a trabajadores por cuenta propia, (TCP), y MIPYMES,  a todas las categorías de trabajadores y profesiones, incorporando a aquellas que hasta ahora no se aprueban. No se le debe negar a ningún cubano, que trabaje legalmente en la profesión para la que se ha preparado, ya sea en la actividad estatal, privada o cooperativa,  que considere se ajusta mejor a sus expectativas de servir a su País. El empleo tiene que ser libre y sin restricciones burocráticas. Un gobierno realmente socialista está en la obligación de facilitar el empleo de su población al máximo. Las leyes deben proteger que los ciudadanos de cualquier edad, sexo y profesión puedan trabajar sin limitaciones burocráticas, en toda actividad legal donde considere que aporta más y es más útil.

Estas 10 acciones aplicadas con agilidad, firmeza y valentía frente a la retranca de la burocracia gubernamental y política, revolucionarían en unos meses la dormida actividad económica. La consigna tiene que ser Vencer al Bloqueo. El Pueblo cubano puede hacerlo.

No perder más tiempo discutiendo planes burocráticos para el 2023, con los cuales pasara lo de siempre. No se cumplen y no se dan explicaciones. Concentrar el trabajo de Gobierno en implementar y echar a andar este programa de Revolucionar la Revolución en el campo de la economía para ejecutarlo a partir del 2023. Se puede lograr.