sábado, 15 de octubre de 2022

La rabia de Piojo

 Este relato lo escribí allá por el 2009. Pertenece a mi libro inédito Dogmamorfosis. 


Grita sentado sobre la cornisa que se desmorona. La ruina se refleja en su pupila inerte. Ya no siente las  conminaciones de los vecinos cercanos o lejanos. ¡Quién lo iba a creer! ¡Qué aquel vejete inofensivo y amable fuera capaz de armar tal destrozo con un lamento! ¡Qué los emos acudieran a coronar la destrucción! ¡Qué los vampiros de la casona colonial volaran despavoridos y babosos!

Asomado al barrial, El Simple queda estupefacto ante el comportamiento lepidóptero de los emos. Admirable le resulta el afán de los sufridos en pos de la danza del triunfo, absurda danza que ni El Simple, ni La Doncella sin Juicio, ni el resto de los vecinos logran explicarse. Tampoco le encuentran sentido a la situación los bomberos que acudieron al lugar cuando ya no había a quien rescatar, los policías que sirvieron de paramédicos, los paramédicos sin combustible para la ambulancia, las inmóviles autoridades de la municipalidad. No llegarían a saber que el derrumbe no comenzó tras el alarido de Piojo, sino mucho antes, cuarenta años antes, cuando Piojo abandonó la guitarra y matriculó en la Universidad obligado por La Madre Severa.  

Perdió su libertad del modo en que la perdemos todos –piensa El Simple-, se aplicó al anhelo de quienes le rodeaban. Recuerdo cuando me contó lo de la incredulidad de su madre el día que lo exaltaron graduado ejemplar. Cierto ministro sonrió y dijo: hijo de gata caza ratones.  La Madre Severa  sólo atinó a declamar: ¡Sirvo a la Patria embravecida! Sentada en la tribuna de la presidencia, miraba y miraba el diploma, escudriñaba en los contornos del sello dorado, lo olía. La Madre Severa nunca ha creído en milagros, sospecha la celada. El hijo no deseado, criado por abuelos, segundón ante las impostergables tareas de aquella mujer comprometida con el mejoramiento humano: ¿De pronto había dado un paso indiscutible hacia el promontorio donde vivirían los hombres del futuro? ¿Será cierto que apartó la guitarra y los versos para dedicarse a los unos y los ceros?

El Simple, que ni muerto se explica por qué rayos ahora mismo los emos hacen cabriolas en torno a los escombros, rememora perfectamente el final de aquella conversación con Piojo: "¡Pura farsa, Simple, pura farsa, la rutina de un virus mutante: poder y hurto de la libertad ajena!" Y El Simple siempre creyó que Piojo se refería a La Madre Severa. Pero  al mirar a La Doncella sin Juicio duda, porque Piojo no vivía tan mal… ¿Verdad, Doncella sin Juicio? Tenía un buen trabajo, el único negocio de comida a domicilio del pueblo, -en eso fue un pionero, musita la mujer.  -Un tipo culto, respetado por todos, incapaz de hacer daño a los otros, querido lo mismo por los blancos sin credo que por los negros sin suerte. ¿Por qué las vibraciones de Piojo destrozarían todo el edificio, eh, Doncella?  Y la Doncella sin Juicio hace una genuflexión, parece que va proferir un alarido. Los bomberos con la ayuda de la policía intentan la evacuación inmediata del tumulto de curiosos: ¡Otro grito pudiera ser fatal para la manzana!

La Doncella sin Juicio no emite sonido alguno: -¿Para qué? Si estoica puse  mi faz a merced de tu palma, Piojo, si me consagré a tu malhumorada constante, si sólo fui tu vaca sensual, tu carne prohibida, tu ensueño dormido en los laureles. Era lógico esperar que al fin lo destruyeras todo: la casa, tus entuertos, las cuerdas rasgadas. Lo mismo hiciste  aquella noche en la que con el barrido de tu mano me abatiste la fe en tus melodías, aquella seguridad de que nos teníamos el uno al otro para defendernos de la rigidez. El uno al otro, Piojo, no más. No teníamos el éxito pero ambos éramos la fuga, no alcanzamos a juntar el dinero para pasearnos entre los turistas pero cada noche nos bastaba el sudor y el jadeo. Hasta que aquella madrugada gritaste, sólo que aquel alarido no tenía aún la fuerza de este escarnio, Piojo, aquel únicamente fue el barrido de tu mano sobre mi cara para perderme la ventaja de quererte, y devolverme a la primitiva condición de doncella sin juicio, hiciste que me fuera con El Simple que no canta ni escribe versos, Piojo, pero tampoco la caga… ¡Porque, entérate, aquella madrugada la cagaste, Piojo!

Cuando los implicados se convencen de que La Doncella sin Juicio ha quedado muda, sobreviene el desastre. La emo Fílica, mulata de enormes senos, es la primera en convertirse en mariposa y sobre el hombre izquierdo del Simple comienza a entonar La Marsellesa. Los vecinos ancianos susurran que se parece a la voz de Mirelle Mathiu. Su pareja, un  chico con el pelo teñido de rojo mate, conocido como Tripletesta,  canta a su vez La Internacional con la voz de Mercedes Sosa y da vueltas alrededor de La Doncella sin Juicio que blande unas alas enormes;  y aparece La Güija teñida de matices amarillos:allyouneedislove,/lalalarará,/allyouneedislove/lalalarará.  Entonces las paredes de las viejas casas coloniales comienzan a quebrarse. Los vecinos chocan entre sí: ¡Un terremoto! ¡Nos hundimos! Con cada nueva cantarina se produce otro derrumbe.  Una vez arrasada la manzana de Piojo, continúa el desplome de los alrededores: No necesito silencio, no, yo no tengo en quien pensar, y cae el edificio barroco; todavía quedan restos de humedad, ha tumbado al monumento ecléctico; ojalá pase algo que te borre de pronto, y sí, se borra la mansión neoclásica; dame una isla en el centro del mar, y se destroza el malecón; qué veinte años no es nada*, el reloj de la iglesia da su última campanada sobre el pavimento trepanado.  Las autoridades municipales le ceden la sapiencia a las provinciales y ésta, a su vez, a los expertos de la nación: ninguno puede detener el canto de una juventud sufriente convertida en mariposa. 

Ha bastado justo el tiempo que demora el despertar. El Simple y la Doncella sin Juicio yacen abrazados. Las columnas retorcidas de lo que fuera el Hospital Psiquiátrico, sepultan a Piojo. Los emos callan y emprenden el vuelo en busca, tal vez, de otros sufrimientos. Sólo entonces se atreven los vampiros a regresar. Realizan una hermosa tribuna abierta con banderitas y consignas desangradas y hasta develan una lápida que indica: aquí termina el cuento de una quimera convertida en polvo.


*Las cursivas son canciones antológicas del acervo universal y cubano. 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Deriva a 180 grados

 Por: Juan Ferran Oliva.

Los buzos regresan gradualmente de profundas inmersiones para reacomodar al cuerpo a las  condiciones de la superficie. El incumpliendo de la descompresión[1], como es llamada esta norma, puede ocasiona lesiones graves.

Al parecer, superar el capitalismo exige también la adaptación paulatina a nuevas relaciones de producción. Hasta el presente el socialismo es un desiderátum que  ningún país ha logrado. Lo de la Unión Soviética fue un buen intento[2].

El capitalismo en su etapa imperialista no da más y es preciso cambiarlo. Pero es difícil ponerle cascabel al gato. Parafraseando a Machado, Atilio Borón expresó:

"Socialista, no hay modelo. Se hace modelo al andar".

Los distintos modos de producción se caracterizaron por el salto de la productividad respecto a los sustituidos. El esclavismo superó a la comunidad primitiva y fue mejorado por el feudalismo y éste por el capitalismo. Hasta el presente ninguno de los supuestos socialismos ha mejorado la productividad capitalista. En consecuencia cabe afirmar que no ha existido un modo socialista de producción. 

Son varias los Estados que  renuncian a la ganancia como objetivo y colocan en su lugar al ser humano. Algunos hubieran calificado como revisionistas de acuerdo con el manual soviético.

Todo indica que  no habrá un formula única y cada país tendrá que diseñar su modelo propio. Será un traje a la medida.

Antes de la hecatombe soviética el mundo se dividía en dos bandos. Comunismo fue el coco adoptado por Estados Unidos para calificar a sus enemigos y amedrentar a quienes coqueteaban con ideas atrevidas. Tras la caída cesó el fetiche. Entonces apelaron al terrorismo como nuevo espantapájaros. Paradójicamente ellos fueron sus mayores promotores y en ocasiones el monstruo creado se les reviró. Remember Osama Bin Laden.

En 1975, tras los cambios estructurales revolucionarios, Cuba adoptó el modelo soviético como solución idónea en ese momento. Ha pasado mucha agua bajo el puente y el actual Partido/gobierno  ha girado 180º respecto a la  anterior estrategia. La siguiente tabla expone el giro efectuado, al parecer aún




Se  evidencia la contraposición a la estrategia seguida con anterioridad. A pesar de ello, el Partido/Gobierno insiste en su condición de continuador y rinde culto al pasado. No impugno la propaganda al uso. Los especialistas sabrán lo que hacen.

El enemigo achaca al llamado comunismo todas las deficiencias del momento cubano. Por su parte,  el Partido-Gobierno  carga las culpas al bloqueo. Me pregunto qué pasaría si hipotéticamente éste desapareciera de inmediato. 

Se impone un pragmatismo consecuente. El claro objetivo es la sobrevivencia conservando la soberanía que fue el mayor logro de la revolución iniciada en 1959. Lamentablemente, quedó la economía como asignatura pendiente que es indispensable aprobar. En tal propósito se esfuerza el actual Partido/gobierno. Ojalá lo logre antes de que la emigración succione a todo el personal calificado.






[1] Es obligada por  un  complejo de reacciones vinculadas al nitrógeno disuelto en la sangre, la presión y otros parámetros físicos. (Las notas son del autor)

[2] El modelo soviético fue una buena intención adoptada por todas las economías centralmente planificadas, la nuestra entre ellas. Surgió durante el Segundo Plan Quinquenal[2]  1933-1937 en la URSS. Los manuales lo santificaron y todo lo que disentía era anatemizado.   El crecimiento extensivo se perpetuó y degeneró en una ineficiencia crónica.  La baja productividad fue su Talón de Aquiles.


 

lunes, 10 de octubre de 2022

Una cierta esencia

 ¨Debe ser ahí, por la descripción que me dieron¨, pensó y llamó a la puerta. Es un mediodía de sol bueno y mar de espuma, en un reparto del municipio Playa.

Un rato antes había llegado a casa el trovador, luego de terminada una gira por los Estados Unidos y ofrecer  un concierto callejero en Colombia que, durante aquel tiempo, probablemente, fuera el país más violento de América Latina.

 Cuando lo  tuvo enfrente recordó que ya conocía al policía...

- Sí, coincidimos en Villa Clara cuando su gira por las prisiones y yo trabajaba de reeducador. Vengo a pedirle que vaya a cantar a La Corbata. Allí hacemos actos culturales con los pobladores. Ponemos sus canciones. La gente se vuelve mejor persona a través de sus canciones... 


I

¨Vamos, sube al jeep, te vas para La Corbata¨: ¡Una orden! No un llamado. No una solicitud. No un ruego. ¡Una orden! Y el hombre, envuelto por el uniforme,  sube medio disgustado al auto. Él está bien en su misión. Conoce a todos. Lo respetan. Los índices de criminalidad son muy bajos. La gente lo aprecia. ¨Por eso mismo te vas para La Corbata¨. Pero no ese día, ni el otro. Lo tienen que traer obligado por la orden de su jefe que es, además, su cuñado.

Sesenta años antes de aquel 2007, el barrio es apenas el asentamiento de unas cuantas familias de obreros que han venido a la periferia habanera en busca de trabajo y mejor vida. Han  construido casuchas misérrimas alrededor de una finca propiedad del dictador Fulgencio Batista, en la cual criaban sus caballos. Con el posterior triunfo de la Revolución, muchos de esos obreros fueron mejorando como pudieron.  Entre los primeros pobladores, hay jóvenes que se van de juerga hasta la playa y, al regreso, borrachos, cuelgan sus corbatas de una señal de tránsito o un improvisado poste de alumbrado, no se precisa,  en el lugar donde le piden al chofer de la ruta 86 que los deje cada fin de semana porque: ¨Este tipo nunca sabe donde nos bajamos¨.  ¨Es aquí donde nos tienes que recoger y dejar, es aquí, compadre¨ -gritaba uno de los ebrios. El viento agitaba una corbata verdiazul. 

¨La necesidad de mano de obra, propia del desarrollo generado por La Revolución, hizo que mucha gente viniera a trabajar a La Habana, hicieran familia o simplemente decidieran quedarse motivados por mejores oportunidades económicas¨, me cuenta un combatiente de la lucha clandestina contra Batista que siempre ha vivido en La Corbata. ¨En los ochenta era más fácil construir, había materiales y se conseguía de diversos modos. Pero luego del Período especial aparecieron los Llega y Pon. Cualquiera venía, levantaba cuatro paredes de madera, tierra o chapas de guaguas, y a vivir y a buscarse la vida... 

Y aquí mismo está en el 2007 el oficial de la Policía Nacional Revolucionaria José Antonio Álvarez. ¨Ese viene de por allá, de Oriente, con esos tipos no se juega¨, le dice la madre a un joven de 17 años, aspirante en el barrio a la honorífica nominación -para él- de duro. José Antonio cuando comenzó su vida laboral era apenas un año mayor que el joven aspirante a guapo. Ambos son mulatos y miden más o menos un metro setenta centímetros. Podría decirse que, a los 17 años, José Antonio tenía la misma complexión que el joven cuando se conocieron.  En apariencia solo los distingue el acento al hablar,  que uno ha llevado el uniforme y el otro la camiseta, que uno jamás, ni en las guardias, ha fumado y el otro fuma -dicen- hasta marihuana ¨porque los tipos duros la fuman¨, asegura. ¨Porque así se da valor para meterse en los patios y ratear¨, comentan los delincuentes de verdad, los  que han convertido a La Corbata en una de las circunscripciones  de mayor índice de delitos e indisciplina social de la Cuba del 2007. 

II

Un hombrecito negro, con un megáfono, invita a los vecinos del barrio El Cano a que salgan de sus casas y ayuden en la recogida de la basura generada por el paso cerca de La Habana del huracán Ian. Casi nadie ayuda. Hay una aglomeración de personas en la esquina de la biblioteca. Esperan que saquen a vender lo que sea en una bodega.  El hombrecito negro lleva sobre su garganta  dos noches  sin dormir. Lo han puesto al frente de una tarea que poco tiene que ver con el teatro ni la sociología de la cultura, lo que estudió: dejar completamente limpio el barrio de los alfareros, y  hacerlo con la participación de los pobladores del lugar. Va logrando lo primero  pero porque ha movilizado a instructores de arte, especialistas en políticas culturales, artistas, técnicos de audio y mecánica escénica, directivos de casas de cultura. Y todos ahora comparten la labor de saneamiento con cuadrillas de reclusos.  Y comparten el machete para cortar las ramas y el agua y el café que les ofrece una vecina apenada: ¨La gente es apática aquí porque no se ha cumplido con nosotros¨, se excusa la vecina. 

Una semana antes, muchos de los que ahora limpian, vinieron a El Cano a celebrar  La Fiesta de los Alfareros. En plena actuación de los adolescentes del Proyecto Vocal Clave de Sol, la delegada de la circunscripción le ordena al responsable: ¨Oye, dile a esa (la animadora)  que no diga más ´fiesta del alfarero´ que esto es una mierda, aquí no han traído nada de lo que prometieron iban a venderle a la gente, qué fiesta ni fiesta, chico¨.

El hombrecito negro, de voz agigantada, insiste por el megáfono. ¨¡Qué venga a limpiar Diaz-Canel si le da la gana!¨, le grita una mujer desde el portal de su casa. Y otro hombrecito negro, de camisa caqui, le responde: ¨Señora, no la coja con nosotros que estamos ayudando. Mi casa se cayó en Pinar del Rio y míreme aquí. Y cuando termine no voy a regresar con mi mujer y mi hijo sino a la granja, señora, a seguir cumpliendo...¨

III

¨Tenemos que echar a andar aquí la comisión de prevención social¨ -dice José Antonio Álvarez  en su primera reunión con los factores de la comunidad. Allí estaban Mercedes Urrutia y su hermana quienes, junto al oficial, el entonces delegado, la coordinadora de la zona cederista y otros vecinos, visitarían casa por casa, familia por familia, e indagarían sobre los problemas materiales y espirituales de cada cual, las preocupaciones, los anhelos, los enfermos, los tristes, los adictos... 

Relatan que José Antonio, contrario a lo que muchos creyeron al tratarse de un policía, nunca menciona la represión como recurso. No habla de delincuentes sino de compañeros, de vecinos, de familias. Recuerda Mercedes que en esa reunión se dijo que: ¨Todo el mundo tiene un problema que cree no va a tener solución y eso le abruma y le hace reaccionar a veces de manera incorrecta, y todo el mundo tiene un sueño que quiere lograr a cualquier costo, a veces de la peor manera¨.

¨Esto lo descubrí incluso antes de que la Dirección Nacional de la PNR iniciara un programa de intervención preventiva en las comunidades más difíciles de La Habana, programa del cual yo formé parte desde sus inicios como Jefe de Sector¨ -me cuenta José Antonio hace unos días  mientras frente a un micro-vertedero, a la entrada de La Corbata, cerca de la calle 202, esperamos a un ex-recluso que ahora es su amigo. Me dice:  ¨En cada familia hay alguien, más o menos cercano, que alguna vez se equivocó, que alguna vez cometió un delito, que comete indisciplinas o que, sencillamente,  es incomprendido o mal mirado  sin razones válidas, y a veces con razones: ¿Cómo hacer para que los sueños sean más fuertes y venzan los problemas de la mejor manera ? ¿Cómo hacer que la vergüenza se convierta en esperanza, participación, cambio hacia el bienestar?¨ -Se pregunta José Antonio cada una de aquellas mañanas en las cuales se dispone, durante más de una década,   a cumplir con su deber a pié, en bicicleta, en guagua, como sea, al principio sin ni siquiera un local para realizar su trabajo de oficina.

IV

Veo las fotos que publican los periodistas de la provincia de Granma. Me parece que no muestran alegría en los niños y las niñas de la comunidad El Taíno, en Manzanillo, ubicada como a dos kilómetros de mi casa natal. Se aprecia tal vez asombro, cierto azoramiento; se me antojan la comparación y el descubrimiento de que otros niños y niñas sí pueden ir camino a sus sueños. Porque ya sé que un reportero no debe contaminar su texto con sus propias subjetividades, menos sin haber estado en el lugar de los hechos, llamo a Manzanillo, a una promotora cultural con la cual trabajé hace años.

- ¿Cómo estuvo la presentación de La Colmenita en el Taíno? -le pregunto.

 - ¡Son maravillosos esos muchachitos, Giordan! ¡Tienen tanto amor y alegría!

- Pero me dio la impresión, por las fotos, de que los niños de tu comunidad no estaban felices.

Silencio del otro lado de la línea.

- ¿No les gustó?

- Les gustó. Claro que les gustó. No se habló en días de otra cosa aparte de los apagones y la escasez.

- Entonces mi apreciación es equivocada.

- No, Giordan, no es equivocada tu apreciación. Estos niños se nos están quedando sin sueños al escuchar los comentarios de sus adultos: que si fulano salió y no llegó, que si sultana no pudo pagar a sobreprecio tal medicina, que si ya ni ron venden en Manzanillo y tenemos más alumbrones que apagones... Y eso no se resuelve con traer un día a La Colmenita por maravillosos que sean, que lo son, de verdad que lo son. Puedes hacer nuevas las aceras, más o menos acortar el ciclo de distribución de agua, arreglar algunas casas, pavimentar la calle principal. Pero sin constancia no hay transformación posible, ni se recuperan sueños perdidos. Y para que haya constancia, en estos tiempos tan duros y confusos, tiene que haber pasión.

V

- ¿Puedo mencionar tu nombre?

- Puedes. No tengo ná que esconder. Lo mío fue que me entré a trompones con la policía. Había fiesta, rumba, y la policía me cargó. Me dieron. Les di. Nos dimos. Al que me da, le doy. Si pasa de nuevo, otra vez les doy. Ahora estoy tranquilo. En general siempre he sido un hombre tranquilo. Vine de oriente a trabajar en el contingente ¨Blas Roca¨. En mi familia del campo, jamás, nadie había tenido problemas con la justicia ni lo ha vuelto a tener. Yo tenía que ir a firmar todos los días como condición para estar en libertad. José Antonio me vino a visitar, me ayudó a recuperar mi trabajo como plomero. Me dije: ¨Este policía es distinto, no es como aquellos con los que me entré a trompones¨. Cuando él terminó aquí, resultó que ya éramos amigos, y yo no me había dado cuenta... Ahora somos como hermanos. Mi madre lo quiere con la vida.

- ¿Puedo mencionar tu nombre?

- ¡Ay, no, por favor! Mis hijos no saben. Cuando salí comencé a trabajar en un lugar importante de auxiliar de limpieza. Un día se esperaba la visita de dirigentes grandes y al director le orientaron que nos dieran ese día libre a los ex-reclusos, que no podíamos ir a trabajar cuando fuera la gente grande. Lloré mucho.  Se lo conté a José Antonio cuando fui a firmar. Lloré mucho cuando le tuve que decir a papi que no me iban dejar trabajar al otro día porque había cumplido una condena. Entonces mandaron a alguien a mi casa, que sí, que fuera, que el director se había parado en 31 y había dicho que no iba a discriminar a los reintegrados a la sociedad, que estábamos entre los mejores trabajadores y él no les iba a hacer eso.

- ¿Puedo mencionar tu nombre?

- Claro que puedes. Ya yo pagué. No me avergüenzo de nada. Mi hijo que va para la universidad sabe que estuve preso. Mi actual esposa también. Y mi hija estomatóloga. La gente del barrio sabe que fui uno de los que ayudó a construir el local para que José Antonio tuviera su lugar donde estar, donde hablar con la gente y hacer su papeleo. Ahora ya ese local no es el sector, el delegado lo coge para vender pan. El mismo delegado vende el pan. Eso no se veía antes. Antes lo que se veía era la unión de mucha gente, que te visitaban, que te preguntaban por tus rollos, y que te llamaban a contar si andabas en malos pasos o formabas lío...

- Y al jefe de sector de la policía actual... ¿Lo conoces?

- Creo que lo he visto pasar algunas veces. Él no me saluda. Yo no lo saludo. Supongo que los muchachos que ahora hacen lo suyo -como en todos los barrios- sí lo conozcan. A este -y señala a José Antonio- lo conocíamos todos, todos. Los tranquilos y los jodedores. Los que estaban en el invento y los que no estaban pero igual comían del invento -sonríe. Es que tó estaba prácticamente prohibido en esa época.  Y conocíamos a los de la comisión esa de prevención, a Mercedes, a los otros... Y nadie quería pasar por la pena de que esa gente te llamara a decirte cuatro cosas, con la patrulla parqueada afuera porque si ellos decidían que habías cometido un delito, ibas para allá de lo que no había remedio. Pero también te ayudaban, y si alguien lloraba, ellos lloraban con ese alguien. Y si reía también reían. Ahora yo le digo a los muchachos que se legalicen, que busquen pincha que ahora se puede trabajar como sea y antes solo al Estado,  que ahora se puede comprar y vender, que es lo que más abunda por aquí, porque este ahora es un barrio tranquilo, hay sus bateítos, sobre todo cuando ponen música y se pasan de tragos, pero somos  tranquilos...

VI

A menos de 1 km de la entrada del barrio de La Corbata, ubicado en la demarcación municipal de Playa, por la calle 202, está el paseo del municipio La Lisa. Allí hay una especie de plazoleta  y una tarima debajo de una arboleda,  y a su costado unos pilotes mutilados de concreto que, dicen, significan los mártires del territorio pero que, comúnmente, algunas personas usan para sentarse, recostarse o cualquier otra cuestión. Han limpiado la tarima y sus alrededores, casi siempre sucia y abandonada. Unos instructores de arte han pintado dos banderas cubanas onduladas sobre un muro de apenas un metro de alto que delimita el escenario.

A las cuatro de la tarde del sábado 7 de octubre, hago un clic y dejo escuchar  Canción del Elegido. No tengo muy claro por qué la viceministra de educación, directora de lo que, llaman, acto político-cultural, ha decidido usar los versos y la música dedicados por Silvio a Abel Santamaría para connotar el momento en que entra la presidencia a sentarse en sus sillones, frente al escenario.

¨¿Qué se conmemora?¨, me pregunta uno de los técnicos que me auxilia en la realización del sonido. Supongo que el aniversario mañana de la captura del Che en Bolivia, pienso mientras me concentro en vigilar que en el software Virtual DJ no se acabe el instrumental de la canción Te seré Fiel, antes de que terminen de entregarse unos  los otros diplomas y reconocimientos por el fin de la etapa de recuperación tras el paso del huracán Ian por La Lisa. El del megáfono de El Cano también recibe su diploma. Y el director del Contingente Blas Roca, un hombre canoso que viste la ropa típica de un obrero. No veo allí al negrito de camisa caqui y me pregunto si habrá podido saber de su familia en Pinar del Rio. En medio de las palabras de un orador, cae la penca seca de una palma, que ha estado enredada entre las ramas de uno de los árboles despeinados. Seguramente alguien se olvidó de revisar los desechos en las alturas. Dos kilómetros más allá, en el Reparto La Coronela, hay más ramas secas por recoger en las calles, árboles y postes caídos...

VII

Me encuentro con Mercedes Urrutia, la representante de la salud de la comisión comunitaria de prevención social del 2007, ahora administradora sin contrato del impresionante Centro Tecnológico Cultural construido por cinesoft muy cerca del sitio donde colgaran sus corbatas aquellos juerguistas, hace varias décadas.

¨Sin contrato aun porque aun no tenemos claro a qué organismo vamos a pertenecer o si vamos a convertirnos en una MyPME¨ -me aclara Mercedes.  ¨Somos Raul, el director, cinco custodios y yo. Esteban Lazo vino en julio a inaugurar este lugar, y  los periodistas nos entrevistaron. Los instructores de arte de la Casa de la Cultura de Romerillo imparten talleres de danza, música, teatro, plástica, literatura. Hay toda una programación pero...¨

Han pasado quince años y ciento diez conciertos en comunidades cubanas desde que un jefe de sector de la policía tocara a la puerta de Silvio Rodríguez y le pidiera que fuera a cantarle a su gente. Un documental llamado Canción de barrio ha mostrado la vida de miles de pobladores de comunidades pobres en Cuba. Ya no es posible esconder o soslayar los problemas y las inconformidades.

José Antonio Álvarez aun es un hombre joven. Lo conozco en El Centro al finalizar un concierto de la flautista Niurka González y la pianista  Malva Rodríguez. Una semana después, él en su moto de oficial del Ministerio del Interior y yo en mi bicicleta, recorremos las calles pavimentadas y constatamos la mejoría material de los alrededores, y hablamos con algunos pobladores del lugar...

- ¿Por qué aun con lo que se ha avanzado materialmente,  desde hace más de un año para acá, noto en la gente no poca inconformidad, y mucha nostalgia por el tiempo en que ustedes trabajaron en programas sociales y tú eras jefe de sector de la policía? -le pregunto a José Antonio.

- Yo no sería responsable si te hablara de las inconformidades en La Corbata porque ya no trabajo aquí.

- Entonces puedes hablarme de las tuyas...

- Detrás de cada inconformidad, hay un sueño -me responde José Antonio- y el sueño mío siempre ha sido que se comprenda que en el trabajo de prevención social, desde y para la comunidad, hay una cierta esencia transformadora más allá de las urgencias y carencias materiales. Una cierta esencia transformadora que parte de la sistematicidad y de la pasión. Que la mejoría material claro que es importante. ¡Muy importante, sobre todo, cuando se demora en llegar! Pero más importante son los sueños y la pasión. Sin pasión no hay cambio perdurable, periodista.

Arranca la moto del MININT de varias patadas. Me monto en la bicicleta. En la calle 202 nos separamos. Voy hacia el paseo de La Lisa, hacia la misma esquina donde cayó la penca seca enredada en el árbol la tarde que una vice-ministra de educación dirigió un acto político-cultural. Lo siento alejarse, al otrora jefe de sector y su sueño. Entonces recuerdo que, aquel mulato joven que llamaban Cocote, ahora ingeniero mecánico y chofer de taxis en su tiempo libre,  me ha comentado que José Antonio Álvarez ni siquiera tiene casa propia en La Habana: ¨Si la mujer lo bota tendrá que armar un Llega y pon o devolverse a Caibarién...¨ Y José Antonio y él se ríen como buenos amigos. Yo no. 


 


 

viernes, 7 de octubre de 2022

Dos trovadores y un 7 de octubre.

Aquí ta Juan Calesero


Aquí está Juan Calesero

y ahora sí le levantó la mano al amo;

y yo-yo-yo-yo-yo ahora sí soy yo

y nai-nai-nai-nai-nadie me va a amarrar.

Aquí está Juan Calesero,

¡sin amo!

Noel Nicola


 Historias de las sillas


En el borde del camino hay una silla

La rapiña merodea aquel lugar

La casaca del amigo esta tendida

El amigo no se sienta a descansar

Sus zapatos de gastados son espejos

Que le queman la garganta con el sol

Y a través de su cansancio pasa un viejo

Que le seca con la sombra el sudor.


En la punta del amor viaja el amigo

En la punta más aguda que hay que ver

Esa punta que lo mismo cava en tierra

Que en las ruinas que en un rastro de mujer

Es por eso que es soldado y es amante

Es por eso que es madera y es metal

Es por eso que lo mismo siembra rosas

Que razones de banderas y arsenal.


El que tenga una canción tendrá tormenta

El que tenga compañía soledad

El que siga buen camino tendrá sillas

Peligrosas que lo inviten a parar

Pero vale la canción buena tormenta

Y la compañía vale soledad

Siempre vale la agonía de la prisa

Aunque se llene de sillas la verdad.

Silvio Rodíguez


miércoles, 5 de octubre de 2022

"Cuba sí, yanquis también"

Por Javier Larrain.



Hace ya cinco décadas fue que don Nicanor Parra, creador del legendario y controvertido artefacto que decía “la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”, revoltosa y provocadoramente pronunció “Cuba sí, yanquis también”, espantando a un buen grupito de cuadrados izquierdistas.

Desconozco qué pasaba por la mente del antipoeta, pero por la mía –enfocado en la segunda parte de la frase– desfilaron Walt Whitman y su Canto a mí mismo–fuente de Neruda–, Ambrose Bierce y su Diccionario del Diablo –que tanto fascinaba a Galeano–, William Faulkner y su condado de Yoknapatawpha –inspiración “enfermiza” de García Márquez–, Woody Guthrie y su pegatina en la guitarra “This Machine Kills Fascists”… Pete Seeger, Poe, Angela Davis, Howard Fast, Howard Zinn, Bradbury, Ethel y Julius Rosenberg, Malcolm X, Jesse Jackson y un largo etcétera.

En el prólogo del libro Los combates y las ideas (Buenos Aires, 2022), del escritor argentino y buen amigo Alejo Brignole, haciendo un apretado recuento de “la lucha de clases”, desde la Antigüedad a nuestra era, apunté: “La lucha de clases se expresó en esta parte de un continente ya independiente con la hondura de Artigas y del Dr. Francia; de Hidalgo y Morelos; del abolicionismo de Miranda, Bolívar y José Miguel Carrera; para dar saltos integradores y emancipadores con Simón Rodríguez y Francisco Bilbao; con Hostos y Betances; con el decoro de Juárez y la conmovedora obra-acción de José Martí… con la pedagogía de Recabarren y Mella; con la decisión de Sandino y Farabundo Martí; con el levantamiento mapuche en Ranquil; con la mítica columna de Prestes; con Villa, Zapata y Cárdenas en México; con la transparencia de Árbenz, con la dignidad de Allende y los socialismos triunfantes, de los cuales la Revolución cubana, con Fidel y el Che, nos mostró cuán bien valía hacer atajos en la historia”.

Por esas coincidencias lindas de la vida, también hace medio siglo un gigante trovador guitacanturreó: “Toda época fue presa de un rompecabezas para subir la cuesta del gran reino animal”.

En efecto, en esa “subidita de cuesta” es inevitable que, a los comunistas, se nos agolpen los espartanos Agis y Cleómenes; los desobedientes del Monte Sacro; los Graco; Espartaco y Crixo; Jhon Ball y Müntzer; Blanqui y Babeuf; Lenín y el Tío Ho… Lautaro y Hatuey; Túpac Amaru II y Tupaj Katari y Bartolina Sisa; Tiradentes, Louverture y Dessalines… y nuevamente otro largo etcétera. Pero, junto a ellos, los comuneros de París, los bolcheviques del 17 y, sobre todo, los revolucionarios cubanos.

Mucha agua ha corrido debajo del puente en los últimos milenos en las luchas por un mundo más justo; aunque la historia, a unos cuantos, a ratos les resulta tediosa y les “suena a hueco”. Y “aburre a los niños, porque ya pasó”.

Campaña de alfabetización, reforma agraria radical, socialización de los medios de producción, internacionalismo en el África, apoyo a las luchas de liberación en América y otras latitudes, brigadas médicas… batalla de Cuito Cuanavale y mediación para la paz en Colombia… Todo, absolutamente todo ha tenido la Revolución cubana, quizás la más ambiciosa, en cuanto a anhelos igualitarios, de la historia de la Humanidad.

Es de sobra conocido su dificultoso y largo bregar, así como el acrecentamiento de su pesar a causa de la merma de ingresos provenientes del turismo, los accidentes industriales y los desastres naturales de los últimos meses. Todo, ciertamente, recrudecido por el bloqueo norteamericano y las 243 sanciones impuestas por Donald Trump, incluyendo la infame inscripción de la Isla en la “lista de países patrocinadores del terrorismo”.

Las gentes nobles del Tercer Mundo y del planeta entero tenemos el privilegio de ser contemporáneos de la Revolución cubana. Por tanto, no cabe tomar palco y no tender la mano amiga a ese pueblo que ha echado su suerte “con los pobres de la tierra” más de una vez, llegando incluso a ofrecer cientos de becas de estudio a jóvenes norteamericanos de barriadas pobres, así como a disponer de decenas de médicos para socorrer a los propios ciudadanos de aquel país cuando los eventos traumáticos del huracán Katrina en 2005.

Apremia exigir que la administración Biden retome la agenda de Obama y que retire de inmediato a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo, que levante las sanciones de Trump, que facilite la recuperación económica en la Isla y que, por fin, levante el macabro bloqueo.

Otra coincidencia de hace medio siglo. Bob Dylan se dedicó a recorrer los Estados Unidos con la “Rolling Thunder Revue”. Deseaba viajar a la raíz, reencontrarse con las gentes humildes de una nación de poetas y artistas profundamente audaces, sensibles y humanistas. Compartiendo el mensaje de Guthrie, expresó: “This land is your land and this land is my land… This land was made for you and me” (“Esta tierra es tu tierra y esta tierra es mi tierra… Esta tierra fue hecha para ti y para mí”).

¿Será que el pueblo norteamericano, en ese despertar suplicado por Dylan, más pronto que tarde abogará por la convivencia amistosa con los habitantes de Cuba? ¿Será que algún día podremos decir, a voz en cuello, con don Nicanor: “Cuba sí, yanquis también”? ¡Ojalá así sea!

Tomado de https://correodelalba.org/2022/10/04/cuba-si-yanquis-tambien/

lunes, 3 de octubre de 2022

Una chaladura suicida.

Por: Rafael Poch Feliú 

Entre el 14 y el 28 de octubre de 1962, el mundo estuvo al borde de su total perdición. Un profundo y extremo sentido de inseguridad, derivado de la presencia de recursos militares de destrucción masiva del adversario nuclear junto a las propias fronteras, generó aquella crisis.

Todo el mundo entendió entonces los peligros de desplegar misiles y avanzar infraestructuras militares junto a las fronteras de la superpotencia nuclear rival. Entonces, los misiles nucleares de la URSS habrían podido golpear territorio de Estados Unidos desde Cuba, mientras los misiles de Estados Unidos emplazados en Turquía podían hacer lo propio. La solución fue dar un paso atrás y de paso inaugurar una línea telefónica directa, el famoso “teléfono rojo”, entre el Kremlin y la Casa Blanca. Hoy Ucrania desempeña el papel de Cuba, pero el mundo está en la inopia.

Las circunstancias son diversas pero el sentido de las advertencias de Moscú es idéntico al formulado entonces por Kennedy: se proclama un “peligro existencial”. A partir de aquí comienzan las diferencias.

Las advertencias de Putin a Occidente sobre lo que entonces se llamaba “MAD” (Mutually Assured Destruction), la mutua destrucción garantizada, no están funcionando. Políticos y medios de comunicación hablan del “chantaje” de Putin, cuando éste no está más que formulando lo que era el consenso al que todos atendían después de 1962. Negociar una desescalada ante la evidencia del desastre como se hizo entonces, parece hoy descartado. Atentados como el de Moscú en agosto contra un marginal ideólogo nacionalista al que los think tanks atlantistas atribuyen una importancia de la que carece y que mató a su hija, o el cometido en septiembre contra los gaseoductos del Báltico, un atentado contra Alemania, confirma la velocidad con la que Estados Unidos alimenta la espiral.

Hoy se habla de la guerra nuclear como si fuera un videojuego. Parafraseando el título del último libro de Diana Johnston, estamos derivando “From MAD to Madness”, desde aquel consenso de la guerra fría acerca del común peligro a una especie de chaladura suicida.

La advertencia de Putin de que usará “todas las armas disponibles” para defender Rusia de un ataque de la OTAN es genuina, admite el encargado de la política exterior de la UE, Josep Borrell, “pero eso no cambia nuestra determinación y nuestra unidad por sostener a Ucrania”. Solo se atiende a la criminal invasión de Ucrania, iniciada en febrero, sin mencionar siquiera la serie de treinta años que contiene los motivos que la propiciaron.

En el centro de la actual crisis se encuentra la afirmación de Estados Unidos diciendo: “soy la única gran potencia y quiero seguir siéndolo”, y “estoy perdiendo posiciones en el mundo, pero mi superioridad militar es abrumadora y aplastante, así que la utilizo a fondo para compensar esas pérdidas”.

En ese esquema, el dominio de Ucrania y la ruptura del complementario vínculo económico entre Alemania y Rusia (tecnología/energía) es fundamental para dominar Eurasia.

La importancia que para Estados Unidos tiene Ucrania para dominar Eurasia, es bien conocida. Washington lleva por lo menos 25 años proclamándolo. Meter a Ucrania en la OTAN, desplegar allí misiles capaces de impactar en Moscú en cinco minutos, anular/interceptar la capacidad misilística rusa, y convertir Sebastopol, ciudad de todas las glorias rusas, en una base de la OTAN en Crimea, era la perspectiva concreta que se abrió con el cambio de régimen en Kíev del invierno de 2014. Desde que la gran estrategia china de la Nueva ruta de la seda (B&RI) se dispuso, a partir de su formulación en 2013, a integrar Eurasia mediante una tupida red energética y comercial desde Shanghai hasta Hamburgo, la partida estaba planteada con toda claridad: a un lado recursos económico-comerciales chinos y europeos, potencial energético ruso y gigantescas inversiones chinas, al otro lado recursos militares de Estados Unidos.

Respecto a la ruptura del vínculo energético entre Alemania (Unión Europea) y Rusia, la historia también es conocida. No comienza con el Nord Stream 2, sino mucho antes, con los acuerdos entre Bonn y Moscú de 1981 para construir gaseoductos y exportar gas ruso. Aquel hito de la gran política alemana de distensión a través del comercio fue combatido sin piedad por Washington desde sus mismos inicios, Der unverziehene Strang nach Osten – DER SPIEGEL con todo tipo de argumentos de “defensa” y chantajes. La respuesta del canciller Helmuth Schmidt ante aquellas presiones fue clara: “que canten misa, el proyecto se mantiene”. La reacción de Estados Unidos, después de amenazar con retirar sus tropas estacionadas en Alemania y otros recursos fallidos, fue desenfundar la pistola.

Como algunos de los componentes de la obra se producían en Estados Unidos, la CIA introdujo en ellos un software (Eine Gas-Turbine und die Pipeline-Geschichte – Hintergrund ) de control de la presión de las tuberías capaz de volarlas. En el verano de 1982 las obras del gaseoducto se volaron así en territorio soviético, algo que reveló en sus memorias, en 2004, Thomas Reed ( CIA verursachte mittels Software Pipeline-Explosion in Sowjetunion 1982 – Netzpolitik – derStandard.at › Web ), un militar de la fuerza aérea y exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Los atentados de septiembre contra los gaseoductos, en una de las zonas marítimas del mundo más controladas por la OTAN, no han sido, por tanto, los primeros de la acción de Estados Unidos contra el vínculo energético entre Alemania y Rusia.

“Nuestro principal aliado, ese al que la mayoría de los alemanes y la Alemania oficial, tanto en la política como en los medios, considera un amigo, destruye los canales de transporte de nuestro suministro energético que es la base de la actividad industrial de nuestro país” ¿y no pasa nada?, se pregunta Albrecht Müller, editor del principal medio de comunicación independiente alemán (NachDenkSeiten, medio millón de lectores, más del doble que la tirada del principal diario del establishment alemán, el Frankfurter Allgemeine Zeitung).

Aún más grave, porque denota una manifiesta ausencia de anticuerpos: la posibilidad de una guerra nuclear, que en los años ochenta sacó a la calle a centenares de miles de ciudadanos, especialmente en Alemania, no parece inquietar hoy a la opinión pública. ¿Qué está pasando? Vivimos, ciertamente, en un “medio ambiente cultural” bien distinto al de los años ochenta, particularmente en Alemania. Uno de los aspectos de esa diferencia hay que buscarlo en la corrupción estructural de los medios de comunicación europeos, particularmente flagrante en Alemania ( Unabhängiger Journalismus – Die Anstalt – 29.04.2014 – ZDF – YouTube ).

Los medios de comunicación del establishment nos explican cada día los crímenes del ejército ruso en Ucrania, sin soltar prenda sobre el abultado cúmulo de crímenes ucranianos. Explican, con la ayuda del Organismo Internacional de la Energía Atómica (IAEA) ( IAEA fordert russischen Abzug vom AKW: Wie IAEA-Entscheidungen zu Stande kommen – uncut-news.ch (uncutnews.ch) ) controlado por Occidente, que la central nuclear de Zaporozhie, está siendo bombardeada, sin explicar quién la está bombardeando, se hacen los tontos sobre los atentados del Báltico ( https://www.lavanguardia.com/internacional/20221001/8550515/misterio-fondo-mar.html ) y banalizan el riesgo de un conflicto nuclear que puede irse de las manos con gran facilidad.

“Los diarios más influyentes del mundo están haciendo propaganda para la tercera guerra mundial, mientras que las voces que empujan hacia la verdad, la transparencia y la paz son marginalizadas, silenciadas, rechazadas y encarceladas”, dice la periodista australiana Caitlin Johnston, sin relación con la autora del libro antes mencionado.

En el aniversario de la crisis de Cuba de 1962 estamos más cerca que nunca de un peligro que crece con las semanas. Por la combinación del militarismo estructural de su economía, de la ausencia de derrotas militares en su territorio, de una reputada predisposición a la violencia desde su misma formación como Estado y por la completa falta de experiencias directas y en carne propia del sufrimiento humano de la guerra, Estados Unidos está en el epicentro de ese peligro mundial. Dejo para los ciegos la calificación de “antiamericanismo” por esta constatación: todos los imperios venidos a menos son peligrosos cuando son descabalgados, pero aquí y ahora no hay nada más peligroso que la actual reacción de Estados Unidos a su relativo declive como potencia hegemónica.


(Publicado en Ctxt)

sábado, 1 de octubre de 2022

Jara, el Cantor

 Victor Jara, el pasado 28 de septiembre, probablemente hubiera cumplido 90 años si no lo hubieran torturado, asesinado, mutilado el 12 de septiembre de 1973, luego del Golpe de Estado de los gorilas chilenos, organizado por la CIA, contra el gobierno legítimo de Salvador Allende. 

Hace un par de noches -me cuenta alguien de cuya honradez tengo total certeza- unas decenas -tal vez cientos- de personas realizaba, con todo derecho, una protesta en un lugar del municipio Playa. Como miles de capitalinos solicitaban la solución al problema eléctrico en nuestro país, exigían servicio de agua potable y condiciones de vida que nuestra maltrecha economía -y el resto de nuestros problemas- no alcanzan a solucionar. Esas personas, insisto, tienen todo el derecho a protestar y a exigir al gobierno que debe representarlos. 

Dentro de esas personas, dentro de esos ciudadanos que ejercían su derecho constitucional, uno gritaba desafiante: "¡Salgan comunistas! ¡Salgan, si se atreven! ¡Salvan ahora, comunistas!"

Nadie podría saber si esa voz airada se refería a un seudo-comunista, oporrunista, que dice serlo y no lo es. O si se refería a uno de los tantos patriotas cubanos que, sin ser militante comunista, defienden su Patria y apoyan lo que creen justo del gobierno y critican y se le enfrentan por lo que creen injusto o fallido. 

Entre el pueblo cubano, entre los ciudadanos sufrientes y transformadores, hay también potenciales cortadores de manos. Entre los que en las redes nos azuzan unos contra otros hay potenciales cortadores de manos para los cuales cualquiera que no use el odio como estandarte, debe ser mutilado y exterminado.

El hecho de que esa voz desafiante en medio de la protesta no encontrara eco ni coro, indica que el pueblo, los ciudadanos que protestan contra lo que entienden hace mal nuestro gobierno, también lo intuye.

 Para los que tildan de comunistas a todos los que no nos posicionamos genuflexos a las matrices dictadas por el imperio, a los que no nos da la gana de seguir los dictados más o menos solapados o directos de los servicios de ingeligencia del gobierno de los Estados Unidos, a los que no confundimos exigencia y ejercicio del derecho ciudadano con odio y revanchismo.... 

Para esos, y también para amigos, (y otros que se dicen amigos), y enemigos externos o internos (Que también los hay disfrazados de izquierdismo)  es este podcast sobre el cantautor chileno Victor Jara al que también llamaron comunista y por tal le cortaron las manos en nombre de la "libertad" y el "orden".