martes, 29 de octubre de 2024

Omara y una canción del ahora mismo

Ha cumplido 94 años la gran Omara Portuondo. Esta entrada es un homenaje a su obra con una canción del ahora mismo. 

Porque en estos días de inertidumbre, confusión y posicionamiento de los extremos, si una esperanza sólida me queda es que esta era, este segundo que vivimos ahora mismo, que ahora viven los jóvenes, también está pariendo un corazón.

La canción, y Omara, eran también las preferidas de Magdalena, mi madre. 




lunes, 28 de octubre de 2024

Camilo Cienfuegos

 Por: Cintio Vitier. 

(Tomado del FB de Dianelys Zaldívar)


Una sola mirada recorre la isla, buscándote,

como la mujer la dracma perdida, que es su tesoro.

No estás en las llanuras ni en las sierras

ni en las costas del Camagüey.

Esas llanuras y esas sierras y esas costas son tu ausencia.

No estás en los montes musicales de Las Villas

donde la aurora vibra como un laúd de nácar, finísimo.

No estás en el mediodía huraño del uvero

ni en los atardeceres infinitos de la ciénaga.

No estás en Cayo Francés, ni en Cayo Palomo,

ni en Cayo Anguila, ni en Cayo Blanquizar,

ni siquiera en los Jardines de la Reina.

Esos montes, esos cayos, esos jardines son tu ausencia.

¡Oh joven héroe arrebatado por los dioses,

palmo a palmo ha crecido tu hondo rapto

y ya tiene el tamaño de la isla,

el sabor de nuestro aire y nuestro mar!

Iremos por las playas caminando entre tus dedos.

Escalaremos las montañas recordando tu rostro.

No surcaremos las olas, sino tu ardiente pecho.




jueves, 24 de octubre de 2024

Lecciones de Oscar.

En julio del año 2005, el poderoso huracán Denis dejaba 13 muertos en la provincia de Granma,  miles de familias sin techos o sin casas, sólo con la ropa que llevaban puesta, suelos literalmete devastados y, sobre todo, mucha incertidumbre en una población antes excesivamente confiada en la capacidad de prevención que habíamos mostrado hasta entonces, y en los antecedentes históricos. 

Otras veces he contado vivencias personales en relación con el paso de Denis por Granma. Hoy sólo lo evoco porque estoy pensando en Guantánamo, en San Antonio del Sur, en Imías y la comunicación social y política que el gobierno cubano ha definido como uno de los pilares de su gestión pero que no acaban de concretar con efectividad. 

Las causas del fatal resultado del paso de Denis por Cuba -entre 16 y 18 muertos segun varias fuentes y 1400 millones de dólares en pérdidas-, según los expertos de la Defenda Civil que impartieron un taller en un Día de Preparación para la Defensa en el cual participé por mi condición de uno de los directores de programas de Radio Granma para tiempos excepcionales, fueron: 

1.- No se esperaba que Denis tuviera una trayectoria que rozara el sur de Granma pues en más de 100 años ningun huracán había golpeado por ahí en el mes de julio

2.- Se consideró poco confiable la información del radar meteorológico de Pilón por parte de autoridades granmenses, llegada al mediodía del 6 de julio,  porque el equipo estaba en ese momento atrasado tecnológicamente, a pesar de que el operador alertó a sus superiores y a nosotros en los medios. 

(Sobre la alerta que nos hizo a nosotros en los medios y cómo nos la jugamos alertando a Niquero, Media Luna y Pilón sin esperar la autorización del PCC de Granma, lo cuento en este enlace)

3.- Si bien la respuesta de las autoridades y el pueblo fue heroica (copio textualmente de mis apuntes de la época) fue insuficiente dada la envergadura del evento en los momentos previos al impacto. 

Causas reales. Sin embargo, no se mencionó entonces, al menos en ese taller, que las máximas autoridades de Granma estaban en una asamblea del PCC, presidida por Ramón Machado Ventura, en Manzanillo, y que esa era la prioridad informativa marcada por los ideólogos para los medios lo cual nosotros, en Radio Granma, desobedecimos pero demasiado tarde. 

¿Qué pasó en San Antonio del Sur e Imias hace unos días? 

Inés María Chapman, viceprimera ministra del gobierno cubano, ha declarado que debido a que son dos lugares bajos rodeados de montañas, cayeron 500 milímetros de lluvia en una hora -algo que nunca había sucedido allí- y que los ríos se crecieron, subió el nivel del mar y se produjo un remanso que inundó ambos pueblos. 

Veinte años después, otra vez el criterio de lo que no se esperaba, de lo que se cree que no debe suceder, y sucede. Parecería que somos incapaces de aprender de las lecciones de la Naturaleza. Quien sabe si llegará al millón de repeticiones, las veces que Rubiera y otros meteorólogos nos han dicho que un huracán no es un punto sino un sistema, que sus bandas de lluvias torrenciales asociadas pueden estar, incluso, a decenas y hasta cientos de kilómetros de su centro. 

Veinte años después, otra vez un huracán sorprende a las autoridades ocupadas en otros asuntos -en esta ocasión El Gran Apagón- lo que demuestra que el sistema de gobierno en todo el territorio nacional está mal diseñado y en función de que todos sus directivos y funcionarios se concentren únicamente en lo que se está concentrando la máxima dirigencia, hasta que las mismas máximas autoridades se percatan del peligro y los mandan a prevenir cuando ya es demasiado tarde para llegar a cada ciudadano. 

En Cuba, deberíamos saber tanto de huracanes como de beisbol o de las elecciones en Los Estados Unidos. Y eso solo se logra siendo tan sistemático como los programas deportivos sobre pelota, y poniéndole énfasis comunicacional a las medidas preventivas ante estos eventos tanto como cuando hay un Clásico Mundial o una contienda política en el corazón del imperio. 

A ese déficit de sistematicidad, en circunstancias normales, de contenidos preventivos sobre ciclones que hay en nuestra radio y televisión, hay que sumarle -o restarle en términos de eficacia comunicacional- la percepción disparatada de muchos ideólogos -incluso directivos del ya no tan nuevo Institituto de Información y Comunicación Social- de que la llamada Comunicación 2.0 -contenidos en redes sociales, blogosfera y web- es la única eficiente y que los medios tradicionales -radio, televisión, prensa plana, carteles o relaciones interpersonales- ya no son tan efectivos. Para tal conclusión, se basan en datos internacionales. La pregunta es: ¿Son esos datos aplicables acríticamente a los hábitos de la audiencia cubana? 

Oscar puso en evidencia el dislate de modo siete veces macabro y triste, como se ha visto hasta ahora. Los mismos periodistas, comunicadores de medios oficiales que en sus redes sociales y sitios webs, los mismos directivos  de esos medios, fueron incapaces de plantarse ante las autoridades a todos los niveles  -desde el nivel del propio Instituto de Información en relación con el Comité Central del PCC- y decirles que el proceso preventivo no se decide en estos casos en Cubadebate, el Granma, Cubasí... Ni siquiera en Canal Caribe, Telesur o Radio Rebelde -no voy a hablar de Radio Reloj que, obsoletos y enquistados, dieron vergüenza ajena paradógicamente siempre desactualizada la emisora que marcha junto al tiempo, según su lema- sino en el ámbito de la comunidad, a través de mecanismos interpersonales o directos sobre todo porque estábamos en medio de un apagón que, por consiguiente, produce una pésima conectividad. 

Entonces nos encontramos ante la combinación de dos  causas comunicacionales fundamentales que se repiten en Oscar y que se dieron en Denis hace veinte años, como si no hubiéramos aprendido nada: 

1.-  La excesiva centralización de la decisión acerca de cuándo enfatizar en la información preventiva y la socialización concreta de la alarma, o sea, decirle a la gente clara y directamente: "Eso viene para arriba de nosotros, aquí no estamos seguros, eso te puede matar a ti o a los que tú más quieres".

2.- El uso de soportes inadecuados e ineficaces para poner ese énfasis donde se puso, en vez del uso de herramientas directas en el ámbito comunitario, que son las más eficaces ante la inminencia de un evento peligroso. 

Oscar nos demuestra, por enésima vez, que la comunicación preventiva se decide en la comunidad. Y que seguimos repitiendo huracán tras huracán los mismos errores. 

Ahora, como ya nos tienen acostumbrados los medios y comunicadores profesionales estatales ante cada evento traumático: lo mismo que cuando la explosión del hotel Saratoga o el incendio de la base de supertanqueros de Matanzas -que ya sé no podían de ningun modo prevenirse desde la Comunicación Social, comienzan a contar lo que llamo La Epopeya del Desastre. Veremos las imágenes de los actos heroicos innegables del personal de rescate, los post clamando por ayuda a los compatriotas guantanameros, los videos de El Presidente y El Primer Ministro rodeados de gente humilde que, al menos en la apariencia, siguen confiando en ellos. Me cuentan que uno de esos humildes le ha pedido -o exigido, como le corresponde a un ciudadano- a Diaz-Canel que investigue... 

Pero más allá de las responsabilidades individuales, El Presidente no tiene nada que investigar. Las responsabilidades son sistémicas y están en el mismísimo modo de ellos de gobernar y de entender la comunicación política y preventiva en cuyos procesos las islas -las individualidades y las excepciones- son ineficaces. Porque siempre hay excepciones. El periodista Vera Portales, mi equipo de entonces en Radio Granma y yo fuimos una excepción en el 2005 y no pudimos evitar el desastre. He visto ahora los intentos de Lisandra Martín y otros muchos en las redes. Pero, insisto, los procesos comunicativos no funcionan como islas.

Cuando me cuentan La Epopeya del Desastre, no puedo evitar preguntarme por qué, los mismos comunicadores profesionales que derrochan talento para contarla, no derrochan talento para prevenir y lograr que los gobernantes e ideólogos, desde el Consejo de Estado y el Comité Central hasta el Consejo Popular y la cuadra, al fin comprendan. Sé que es difícil. Yo estuve ahí. Primero me botaron y después me rendí. 



martes, 22 de octubre de 2024

Y la luz se hizo... Por ahora.

Tomado del Facebook de la poetisa Mailín Valdez*.


Después de 104 horas sin electricidad, la han puesto, no sabemos por cuánto tiempo.

Siempre he creído que soy una persona muy fuerte. Pero la verdad es que mis fuerzas ya estban faltando. El agotamiento se va apoderando del cuerpo y le psiquis comienza a debilitarse.

He aprovechado para dormir al pequeño y las niñas para ver muñes en la computadora. Osmel y yo adelantamos en la cocina, enfriamos un poco de agua, respondemos a los que se han preocupado por nosotros, y prepararnos en lo que podemos para el próximo apagón, porque ya tenemos claro que este es solo el principio de dolores.

Son los días más difíciles que he vivido,  creo...

Días no solo de resolver como se puede para mi propia familia sino de darle la mano a otros enfermos, señoras mayores del pueblo que no pueden salir a buscar leña o carbón. Todo muy triste.

En una mirada introspectiva a lo que soy y lo que hago, han sido días de cuestionar muchas cosas y reconectarme con lo que realmente vale la pena. Días de escoger mis palabras y ser responsable de ellas hasta el fin. 

Me he dejado claro a mi misma que quiero una Cuba libre y que si de alguna manera ocurre un milagro, y aparece una oportunidad, no miraré atrás para llevar a mis hijos bien lejos de este circo tenebroso.


*el título lo puso el administrador del blog.

sábado, 19 de octubre de 2024

Este amor que se muere

 Después de dos días de lluvia y nublados, a las 11 de la mañana de este 19 de octubre, víspera del Día de la Cultura Cubana, en Altahabana sale el sol. 

Y restablecen la electricidad. Unos segundos después se escucha, detrás de mi edificio, un audio a todo volúmen con la música de Juan Formell y Los Van Van. Este Amor que se Muere, se titula el songo... ¿Será una alusión? Me pregunto mientras trato de localizar a Caro... 

"¿Cómo ha estado eso por allá?" -le pregunto. 

"¿Pues cómo va a estar, Pa? Oscuro". -me responde. 

"¿Allá también ha estado nublado?" 

"No te hagas el bobo. Hay cosas que ya ni el sol alumbra". 

Y nos reímos antes de que me cuente que se están quedando sin carbón para cocinar. 

He tenido que moverme para la cafetería de la esquina pues en el apartamento no hay cobertura ni siquiera para llamadas de voz. El mesero me contó una vez que es  ingeniero industrial y que había trabajado en el Puesto de Control de la Central Termoeléctrica de El Mariel, hasta que lo dejó porque: "no da la cuenta". 

Pido un café y lo observo. Me pregunto si no extrañará la labor para la cual que se preparó cinco años, seguramente, pasando mil trabajos. Pero enseguida pienso que ya yo no sueño que estoy en el estudio-máster de Radio Granma, como me pasaba al principio. 

En eso llega otro joven, con un overol azul oscuro, con franjas amarillas, un casco y las siglas UNE sobre un bolsillo. Se saludan con un golpe de manos y un beso en la cara.

"Llevo dos días sin dormir, el mío, y de contra se nos rompió la guagua llegando a Guanabo". 

El joven mesero solo atina a decir:

"De pinga", y le pone delante una cerveza Cristal que el otro quiere pagar y él se niega a cobrar. 

Pasa una mujer sobre una motorina con una bocina portátil a toda voz y por segunda vez en menos de media hora, escucho a Mandy, vocalista vanvanero, con: "

No pretendo hacer un cuento

Ni decir que me atormento

Solo quiero que comprendas

Que te quiero y que no muero

No, no pretendo hacer la historia

Tú la sabes de memoria

Solo quiero que comprendas

Que te quiero y que no muero

Este amor que se muere

Porque tú no comprendes

Lo que es quererte tanto, 

Lo que es llorar sin llanto

Vivir de una esperanza

Y el amor que no vuelve

Porque tú no comprendes

Lo que es robarme el sueño,

Vivir con ese empeño...

Vuelvo al apartamento a beber de una botella de vino casero que es lo único que me permito pagar. El sol se vuelve a esconder y me entero de que un ciclón amenaza a mi gente en Oriente. Otro.




miércoles, 16 de octubre de 2024

Presentan libro necesario.

Se presentó hace unos momentos, en la Asociación Nacional de Economistas de Cuba, el libro "Empresas Estatales Cubanas: situación y propuestas de transformacion".

Particioaron la presidencia de la Asociación, profesores e investigadores de Centros de Investigacion, funcionarios de varios Ministerios. 

 Pinche aquí si desea leerlo

Un libro en si mismo no nos va a volver eficientes las empresas estatales pero hay cierto matiz esperanzador en el hecho de que, entre sus autores, haya economistas que le han hecho fuertes críticas a la actuación gubernamental, y que aún así sean publicados y promovidos institucionalmente. 



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lunes, 14 de octubre de 2024

Un documental donde hablan jóvenes

Les presento un documental titulado "Insomnio del Hombre Nuevo" realizado por Arlete Vasallo y Javier Sánchez. Puesto que es público en youtube, creo conveniente ponerlo aquí a disposición de los foristas para el debate sereno y respetuoso, sobre todo, porque he tenido en lo personal discrepancias de fondo con uno de sus realizadores y quizás con un par de entrevistados. 

Me lo envió al What Apss nuestro amigo Pablo Arenas y decía "reenviado muchas veces" así que asumo no debe haber ningun inconveniente en que lo reproduzca aquí.

Mis puntos de vistas acerca del contenido -no voy a opinar sobre la forma- y las ideas de los entrevistados, las daré poco a poco en el forum. 

Aunque lo he advertido muchas veces y la mayoría de ustedes lo saben y actúan en consecuencia, reitero que no voy a publicar descalificaciones personales a nadie, ni menos comentarios irrespetuosos. 




viernes, 11 de octubre de 2024

Un brindis por el Taiger

 Hasta anoche, mientras regresaba de un taller de Calabazar donde cambiábamos las pieles de los frenos de un camión,  no supe quién era El Taiger. No me había dado cuenta de que había escuchado su música muchas veces en la atmósfera sonora de La Habana. 

Hasta anoche no recordé que un domingo en la mañana, recien llegado a esta ciudad, escuché las guitarras de unos instructores de arte que interpretaban Habla Matador, mientras los adolescentes del barrio El Hueco, en La Lisa, coreaban el estribillo, y unos activistas del INDER improvisaban una coreografía.

Lo mataron de un tiro en la cabeza en la ciudad mágica donde cualquiera tiene un arma de fuego, como si su final fuera el de una crónica de Rubén Blades al estilo de Pedro Navaja, por las calles de Nueva York. La gente ha encendido cirios en La Florida, se han sentido más desolados y adoloridos por el repartero que preocupados por un huracán monstruoso que los amenazaba.

 En los barrios de La Habana, anoche, se escuchó su voz ronca.  En Manzanillo, también. La hija de un amigo de la radio lo lloró a mares, y hoy muestra en las redes su depresión. Los camioneros de mi empresa le dedicaron un bocinazo.

 Uno se sorprende extraño al descubrir tanto cariño  por alguien que no conocía y que, sin embargo, sus sonidos te han estado acompañando en los audios de los ómnibus, las caderas de una mujer que trapea su casa, las bocinas de niños y niñas de una escuela de La Güinera luego de que, en la tarde, muy formalitos y solemnes, arriaran la bandera de la estrella solitaria y regresaran a vivir la realidad de su barrio. 

Esta mañana, al desperter, pensé encontrar mis redes inundadas por los destrozos provocados por Milton y lo que encontré fueron los torrentes de El Taiger. Entonces me dije que quizás valiera la pena que tratara de ver quién era el Ser Humano más allá del mito que forja un escenario entre nosotros, las personas más comunes, que soliviantamos con música lo mismo la precariedad que la nostalgia. 

Encuentro una entrevista en un podcast donde, ya no el Taiger sino José Manuel Carvajal, declara: "Yo vuelvo a Cuba cada vez que me de la gana porque Cuba es el mejor país del mundo (...) No es que yo tenga vínculos con Cuba, como dicen, es que yo soy Cuba. Yo soy mi país". 

Ya no necesité escuchar su música, ni su reparterismo, ni tratar de descifrar el significado de sus tatuajes. "No es que yo tenga vínculos con Cuba... es que yo soy Cuba", dijo, y a mi me basta eso para levantar mi vaso, y hacer un brindis por El Taiger.