jueves, 14 de julio de 2022

Fomentar un pensamiento crítico que garantice un discernimiento culto de lo que vale y lo que no

 Por: Miguel Mario Diaz-Canel Bermúdez*.


Queridas amigas, queridos amigos:

Llegamos a este consejo nacional a tres años del Congreso y dos de ellos en pandemia, pero sin pausa en el seguimiento a los acuerdos de aquella reunión larga, honda y crítica que nos abrió el camino a algunas soluciones y a mil desafíos más.

Estuve estudiando los documentos, que son extensos pero esenciales, y, sin lugar a dudas, se ha trabajado y además se ha actualizado el Congreso. No se han resuelto todos los problemas, pero se les han arrancado buenos pedazos.
Es de agradecer, aunque ni ustedes mismos sean conscientes de lo que están haciendo: este consejo ha devenido en una declaración de principios, de principios revolucionarios.

El país agradece a sus artistas e intelectuales el aporte que han hecho desde las comisiones para dar seguimiento a la mayoría de los acuerdos y planteamientos del Noveno Congreso. Las diez comisiones tienen resultados que mostrar, y algunas llevan más de 20 años aportando en asuntos trascendentales para la nación como la formación integral de nuestros ciudadanos o la contribución del arte a la sociedad.

Hablo, por supuesto, de la Comisión de Educación, Cultura y Sociedad, cuya primera misión fue diseñada con la contribución de intelectuales de la talla de Retamar, Graziella, Helmo y otros. Resalto el aporte de esta comisión por el alcance, el impacto y los años de trabajo, pero las diez comisiones merecen reconocimiento.

El consejo, sus debates, la calidad de las discusiones y las propuestas confirman que el Congreso no terminó cuando acabaron sus sesiones en junio de 2019, cosa que ya yo sabía, porque no terminó ni siquiera para mí, que mes a mes, salga el sol por donde salga, recibo en nuestra sede de trabajo a artistas, escritores y maestros para continuar sobre los acuerdos, dando seguimiento sistemático en lo que se han convertido espacios de encuentro entre la intelectualidad cubana y la dirección del Partido y del Gobierno en el país.

Los dos años y un poco más que duró la pandemia han sido más productivos de lo que podría esperarse. Y eso se lo debemos, sin dudas, a los motores que prendió el Congreso y a la indudable sacudida que provoca en cualquier patriota el choque directo con los planes de subversión que apuntan primero, y con particular saña, al alma de la patria que son ustedes y sus obras.

Nunca como ahora se hizo tan nítida la razón de Fidel al decir que la cultura es lo primero que hay que salvar.

La COVID-19 no paralizó a la Uneac, no paralizó a los artistas y a los intelectuales, cuyo empuje fue decisivo para restaurar y recomponer los ánimos de una sociedad golpeada por dos pandemias: la COVID-19 y el bloqueo, pero el bloqueo recrudecido. Todo ello, a pesar de que ha sido también un gremio duramente golpeado por la pérdida de valiosos compañeras y compañeros, de creadores que hace apenas dos años compartían con nosotros las sesiones del Noveno Congreso.

Creo que uno de los méritos de este consejo es haber provocado un debate en torno a los desafíos de la Uneac y su membresía frente a la ola colonizadora que amenaza con invadir todos los espacios culturales por los canales más sofisticados y diversos.

Quiero centrarme en este tema, porque diría que es medular en cualquiera de las tareas que se haya propuesto la membresía de la Uneac, aun antes de nacer la organización, desde los días de “Palabras a los intelectuales”. Por eso fue tan importante que los debates en plenaria apuntaran a esa dirección.

Cuesta hablarles de un tema en el que hemos trabajado gracias a ustedes; en particular, agradezco el desvelo por estos asuntos que siempre nos transmiten Víctor Fowler, Helmo, Graziella, Torres Cuevas, Limia, Israel, José Ernesto, Elier, Javier y Abel, entre otros, todos los meses.

Una verdad que enorgullece nos acompaña desde 1868: nuestra vanguardia artística y cultural se distingue por haber librado siempre una larga y profunda batalla contra la colonización cultural, pero nadie está en condiciones de afirmar que existe una comprensión absoluta de la gravedad del fenómeno por parte de todos los que realizan algún tipo de trabajo vinculado a la cultura.

La histórica selectividad de la Uneac ha sido un filtro purificador de rechazo al consumo cultural acrítico, banal y empobrecedor, pero cerrarle las puertas no basta, es preciso crear, mostrar, viralizar, como se dice ahora, la genuina y poderosa cultura cubana y también universal, en todos los ámbitos, para ganarle la pelea a la mediocridad. Digo universal, porque creo en el valor de la cultura en su sentido más amplio. “Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, escribió José Martí.

Universalidad e identidad resultan inseparables en la cultura cubana, uno alimentando a la otra y ambas tributando a la conformación de la originalidad que nos distingue. Esa originalidad es pieza clave en la historia de los pueblos, está en la base de nuestra resistencia. Por eso el imperio le confiere tanta importancia a la guerra cultural, por eso el asedio, el acoso, el permanente interés por comprar artistas, intelectuales, deportistas, médicos, científicos, en fin, personalidades con reconocimiento social. Para ello se valen de un potente aparato de reproducción ideológica con grandes conglomerados de medios de comunicación, recursos materiales y financieros, que bombardean constantemente ideas, valores y modos de ser.

Frente a ese descomunal despliegue de recursos en función de ganar las mentes y corazones de los jóvenes en particular y del pueblo en general, nuestros recursos y las capacidades de producción que nos permitirían sustituir buena parte de esos productos hechos para el encantamiento acrítico, hoy resultan muy limitados y en algunos casos inexistentes.

¿Qué hacer entonces frente a esta dolorosa pero innegable certeza? En primer lugar, siempre será preciso apelar a una de las armas fundamentales del arsenal político de Fidel: educar al pueblo, fomentar una conciencia crítica, un pensamiento crítico que garantice un discernimiento culto de lo que vale y lo que no. Esa conciencia tenemos que formarla, pero también inducirla, teniendo muy en cuenta que los medios y los públicos ya no son los mismos. Se precisa en ese sentido un mayor impulso a la educación audiovisual y a la cultura en el espacio digital.

Ustedes, como casi ningún otro grupo profesional, tienen la capacidad y la posibilidad de estimular, desde el conocimiento y la sensibilidad artística, el desarrollo de una cultura del debate desde edades escolares tempranas mediante actividades extracurriculares altamente creativas, concursos, publicaciones digitales, encuentros de opinión, festivales culturales en la escuela, homenaje a grandes figuras, entre otros.

Tenemos, y es una gran fortaleza, nuestra organización institucional bien establecida y consolidada en diferentes sistemas de trabajo: un sistema nacional de medios de comunicación, un sistema de educación, un sistema nacional de instituciones culturales, un sistema de publicaciones y sitios en el espacio digital.
Si logramos la articulación de estos sistemas para la difusión coordinada de ideas, conceptos y herramientas, las carencias materiales pesarán menos, pero nuestras respuestas ideológicas o comunicacionales, que transitan por estos sistemas, tienen que dejar de ser formales y burocratizadas.

Tenemos que eliminar las retóricas triunfalistas o vacías que muchas veces terminan alejándonos de todos los públicos, provocando que el pueblo o determinados segmentos desconfíen y se distancien de nuestras instituciones y de nuestros discursos.

Necesitamos una ofensiva absolutamente creadora frente a la agresividad imperial, y aún es muy pobre el uso que les damos a las nuevas tecnologías para la comunicación digital, los podcast, los videos en YouTube, los blogs de autor, los foros de chat, los grupos de debate en redes sociales, las series para la web o webseries.

Necesitamos cada vez más opciones que inviten y ofrezcan espacios de expresión y disfrute a los jóvenes de ahora y del futuro.

Existen un diseño y un programa de trabajo para la descolonización cultural que hemos estado discutiendo desde la Presidencia y la dirección del Partido con muchos de ustedes. Es amplio, abarcador, ambicioso, pero es preciso socializarlo, es imperativo dar el salto, generar contenidos a la altura de las potencialidades de nuestra cultura. Pero, para que eso sea posible, aún hay mucho que transformar y que emplearse a fondo en ello.

En los últimos años y, a mi modo de ver, con el propio empuje de los debates que hemos sostenido mensualmente, revisando ideas, proyectos, realizaciones, potencialidades, han vuelto a tomar aliento la producción audiovisual y dramatizada; la televisión, el cine y el teatro han confirmado cuánto pueden calar las obras propias y qué hermosos sentimientos despiertan en el alma sensible de las cubanas y los cubanos. Basta mencionar las series Lucha contra bandidosDuabaEntregaCalendario, el documental Soberanía, las puestas de Nave Oficio de Isla, y Luz, las películas El Mayor e Inocencia, y el documental Volverán los abrazos, como obras importantes de la realización cubana.

Y perdonen el recuento incompleto, pero he ahí la prueba de que bajo los peores ataques y las mayores carencias, con la cultura como espada y escudo de la nación cubana, Cuba vive y promueve los mejores valores humanos.

Son esos resultados los que inspiran e impulsan nuevos proyectos e impactos en las audiencias como la guía de otros que esperan su oportunidad; mientras más vemos, más están surgiendo ya.

También los espacios-encuentros como Miradas de mujer, atendiendo nuestros aciertos feministas, y eventos de la literatura, las tradiciones, del humor, como el que recién concluyó; el despegue de la comercialización de la música que sigue estando por debajo de su potencialidad pero que muestra un desarrollo imparable, la danza o el ballet, nos están diciendo desde la noticia cotidiana en nuestros medios que, pese a los golpes y por sobre ellos, Cuba es cultura.

Estos años desafiantes quedarán en la memoria popular no solo por la suprema creación de los científicos, sino también por los sonidos inseparables de los triunfos. Buena Fe, Arnaldo, Fabré, Raúl Torres –otra vez me disculpo por la lista siempre incompleta–, lo mismo exaltando a los valientes de la zona roja y a los creadores de vacunas que respondiendo directamente a los ataques de los medios tóxicos contra Cuba, consagraron la resistencia desde la música y desde las redes.

Emocionan esos sonidos asociados a un tiempo heroico, como enorgullece ver al enorme Silvio llenando plazas en México o en Madrid, donde se escuchó energéticamente El necio, pero también en nuestros barrios.

Hoy es imprescindible elevar esa obra enorme e imposible de sintetizarse en un discurso a los medios tradicionales y, sobre todo, a las redes sociales, considerando las jerarquías artísticas sin censuras de naturalezas ajenas a la creación y promocionando lo mejor, lo que más nos distingue y nos aporta. Que se combine el buen arte con buenas prácticas en el uso de todas las plataformas.

Hay que atender con inteligencia los consumos culturales de las nuevas generaciones, evitando excluir, por prejuicio, lo que en ocasiones consumen acríticamente. Hay que escuchar, debatir y mover la formación de otros consumos a través del diálogo real y la participación que garantiza mayor integración social.

El programa de tención integral a nuestros barrios es, a la vez, un proceso de crecimiento cultural en las formas de convivir, de socializar que se fortalece en el rescate de esencias y tradiciones. Reitero que no se trata de invadir el barrio ni de intervenirlo, es cuestión de acompañar el crecimiento sin traumas y sin trampas, y me alegra saber que hemos contado con ustedes para el programa de mejoramiento de la vida en los barrios.

La Uneac ha sido pionera en días tan difíciles como los actuales. La obra de los promotores culturales y de los artistas en sus barrios, los proyectos que se convirtieron en paradigma como el de Villafaña, el de Alden Knight, como el Proyecto Palomas, por su extensión a todos los ámbitos de la vida en la comunidad y la expresión de esa vida en audiovisuales que son, a la vez, indagación y testimonio de un tiempo crucial, abrieron caminos por los que hoy transitan nuestros esfuerzos por conquistar toda la justicia social posible.

Y por si faltara una prueba, llegó el periodo de la pandemia para ponerla: la respuesta positiva a la demanda de trabajo artístico en las comunidades, en los vacunatorios, en sedes de la Uneac y en proyectos como el de Kcho en Romerillo, el cine, la televisión, la radio, las brigadas artísticas en hospitales y centros de aislamiento de todas las provincias. Todo fue menos duro por eso y quedó en la memoria del alma cubana, gracias a la obra de los creadores cubanos.

Esa militancia con la vida, no al lado sino dentro del pueblo, ha puesto a la cultura cubana bajo el fuego de la guerra mediática que se atiza contra Cuba, creyéndose el imperio su propia mentira de que la Revolución vive sus días finales. Conocen, eso sí, el impacto directo de los creadores y artistas en el tejido espiritual de la nación, por eso van con todo contra la cultura.

Acosados, agredidos en las redes y en los escenarios, con la misma saña que se persigue en la economía y las finanzas del país, nuestros más valiosos intelectuales y artistas han respondido con serenidad, con valor y con profesionalidad a los peores ataques. No se han dejado arrastrar por la espiral de la ignorancia y el odio de los adversarios sin moral, sin ética y sin obra.

Valga, por solo citar un ejemplo: cuando en nombre de la cultura se organizó el boicot contra un evento histórico de las artes visuales, la Bienal de La Habana, y se apeló a la libertad de creación para mancillar los símbolos de la patria e irrespetar la nueva constitución como primer paso al objetivo perverso de desmontar el profundo proceso emancipatorio de 63 años de la Revolución, no se renunció a hacerlo, no se “botó el sofá” y la Bienal triunfó sobre el odio.

Ustedes –y cuando digo ustedes hablo de todos los creadores reconocidos por la Uneac, a los que ustedes representan– han sido infatigables artesanos de la alternativa, defendiendo espacios y obras del patrimonio nacional y de nueva creación, como prueba de su vitalidad. ¡Eso es también resistencia creativa.


Y han sido también escudos poderosos contra el odio, recordándonos aquella frase tremenda de Martí en Nuestra América: “Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados”.

No veo otra manera de ser y actuar cuando se viene de una tradición de grandes como sus fundadores, especialmente Nicolás Guillén, primer presidente de la Uneac, voz personalísima y universal cuyo 120 cumpleaños celebramos con estas sesiones.

Cada encuentro con intelectuales y artistas, sea este pleno o sean nuestras reuniones de chequeo mes a mes, alimenta mucho nuestros sentidos y nos llena de entusiasmo para emprender nuevos proyectos.

Cada vez nos sentimos más parte de ustedes, seguros siempre de que el presente y el futuro tiene que ser socialista. El socialismo nos salvó ante la pandemia, el socialismo venció al intento de golpe vandálico, y lo que realmente nosotros vamos a festejar como un primer aniversario del 11 de julio es que el pueblo cubano y la Revolución cubana desmontaron un golpe de Estado vandálico.

Estoy convencido de que defendiendo el socialismo superaremos la dura situación actual y venceremos al odio imperialista.

¡En fin, que un sol enérgico nos amanezca siempre entre las venas! ¡En fin, aquí estamos!

Muchas gracias 


* Texto tomado de la transcripción entregada por el Consejo de Estado y publicada por Cubadebate del discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, en la clausura del II Consejo Nacional de la Uneac, en el Palacio de Convenciones, el 8 de julio de 2022, Año 64 de la Revolución. 


martes, 12 de julio de 2022

Otraciterías IV

 Un S.O.S. para los buenos corazones.


¿Por quién tanto se reirían si Carlos Ruiz de la Tejera está del lado de la foto?

Me la envió René RR, que se la envió Victoriano,  que seguro le dio por escrutar sus recuerdos.





CONVERGENCIAS


Si recurro a las mismas groserías que mi adversario, solo demuestro que puedo ser ser tan grosero como él. Así nos hermanamos en las sinrazones.
                                               Jorge Braulio.


Creo que no hay nada tan perjudicial para contactar con la realidad como 'disfrutar' la pertenencia a una zona de confort.
Predicar entre acólitos es tan tranquilizador y cómodo como inútil y hasta contraproducente.

                                                 Benito de la Fuente


“Hace cincuenta años, cuando di a luz por primera vez como madre joven, pensé que no podía haber dolor más grande, pero pronto lo olvidé cuando sostuve a mi hermoso bebé en mis brazos. Lo llamé Julian. Ahora me doy cuenta de que estaba equivocada. Hay un dolor más grande.
El dolor incesante de ser la madre de un periodista galardonado, que tuvo el valor de publicar la verdad sobre los crímenes gubernamentales de alto nivel y la corrupción.
El dolor de ver a mi hijo, que intentó publicar verdades importantes, manchado a nivel mundial.
El dolor de ver a mi hijo, que arriesgó su vida para denunciar la injusticia, inculpado y privado del derecho a un juicio justo, una y otra vez.
El dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica y sanitaria adecuada en años y años de prisión.
La angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu.
La constante pesadilla de que sea extraditado a los Estados Unidos y luego pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento.
El miedo constante de que la CIA pueda cumplir sus planes para asesinarlo.
La ola de tristeza cuando vi su frágil cuerpo caer exhausto por un mini derrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico.
Muchas personas quedaron traumatizadas al ver una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso.
Quiero dar las gracias a todos los ciudadanos decentes y solidarios que protestan globalmente contra la brutal persecución política que sufrió Julian.
Por favor, sigan levantando la voz a sus políticos hasta que sea lo único que oirán.
Su vida está en sus manos”. 
REENVIALO, MULTIPLICALO DE MANERA INFINITA

Christine Ann Assange


lunes, 11 de julio de 2022

11 de julio de 2022, en Manzanillo de Cuba

 Manzanillo, mi ciudad natal, la tierra de La Demajagua en la cual Carlos Manuel de Céspedes encontró el apoyo imprescindible para su alzamiento, y Celia Sánchez organizó el sustento logístico a los Rebeldes de la Sierra Maestra; la villa que ningun jefe militar pudo tomar jamás donde el órgano francés se convirtió en órgano oriental de melcocha y son cubano, allí se fundó oficialmente el Movimiento de la Nueva  Trova (aunque fuera escogida para tal por razones extra-artísticas). Donde nacieran Carlos Puebla, Luis Felipe Rodríguez y Julio Girona... ¡Este 11 de julio cumple 230 años!










sábado, 9 de julio de 2022

Conferencia sobre Raúl Roa

Por: José Fernández de Cossio*.


El pasado 6 de julio se conmemoró el 40 aniversario del fallecimiento de Raúl Roa García. Les comparto el extracto de una conferencia a propósito del homenaje que le dedica el MINREX al Canciller de la Dignidad en la Cátedra que lleva su nombre.


En junio de 1959, el Líder de la Revolución Fidel Castro convocó a Roa para que dejase su breve desempeño como Embajador ante la OEA y se incorporara en el nuevo Gabinete como Ministro a cargo de las relaciones exteriores. Ese llamado constituyó para Roa el
Retorno a la Alborada.

¿Por qué Roa?      Fidel avizoró tempranamente las ineludibles batallas que tendrían que librarse contra poderosas fuerzas internas y también externas, para acabar la obra de la Revolución, como diría Villena.

Se requería conducir la política exterior revolucionaria, representar sus valores y forjar los instrumentos para su ejecución.

 Roa, a quien Fidel conocía desde sus propios días como estudiante universitario, llegó a esa misión con una larga, recta y probada trayectoria de luchador revolucionario y antimperialista.

La asumió armado de una vasta cultura y capacidad como polemista de la palabra, la pluma y el pensamiento, cualidades todas idóneas para ese desafío sin precedentes. Se entregó a esa causa poniendo en ella la plenitud de su energía y su intelecto.

 Su temprana participación en la lucha anti-machadista, desde su ingreso en la universidad en 1925 y también en la Universidad Popular José Martí, a la que se une por invitación de Rubén Martínez Villena, propició su relación con obreros y artesanos, experiencia que lo expone a expresiones concretas de la lucha de clases.

 Esto, enriquecido por sus amplias lecturas, lo dotaron de un sólido y temprano pensamiento marxista.

Como fundador, primero, del Directorio Estudiantil Universitario y, después, del Ala Izquierda Estudiantil, se destacó Roa mediante la palabra, la acción de calles y la conspiración.

Publicó artículos, y redactó proclamas y panfletos en los que su pluma se afiló, desarrolló y alcanzó espléndido dominio del idioma. Apoyó huelgas, sufrió prisión, salió al exilio y participó de lleno en el torbellino revolucionario.

La caída y fuga del ¨asno con garras¨ no significó para Roa el fin del batallar. Por el contrario, continuó en el bregar frente a los sucesivos gobiernos engendrados por el maridaje de Batista con el mediador estadounidense Summer Welles.

Fue miembro fundador de la Organización Revolucionaria Cubana Antimperialista (ORCA). 

Junto a otros compañeros, nucleados en torno a la revista Baraguá, se empeñó en lograr la unidad de las fuerzas de izquierda para enfrentar al régimen de Batista. Este cometido no se logró.  

 Los años muy complejos y difíciles del decenio batistiano entre 1934 y 1944 se caracterizaron por el desaliento, la componenda y la corrupción que erosionaron las filas revolucionarias, lo que llevó a Roa a considerar que: ¨la Revolución del 30 se fue a bolina¨.

 En 1940, conquistó por oposición la Cátedra de Historia de las Doctrinas Sociales. En ese ejercicio enfrentó una escandalosa actividad de la derecha en los círculos universitarios e intelectuales, y en la prensa, de la que Roa, con su demostrado talento, salió vencedor.

 Como profesor primero y Decano despúes de la Facultad de Ciencias Sociales, denunció y condenó las actividades del Bonche Universitario, engendro fascistoide del régimen de Batista, empleado como instrumento criminal y de intimidación contra profesores y alumnos de posiciones progresistas.

 En su condición de miembro del Consejo Universitario, Roa ejerció una determinante influencia para lograr que esa importante institución asumiera posiciones públicas ante hechos políticos, económicos y sociales de la vida nacional, y condenara los crímenes y acciones represivas del gobierno.

Después del Golpe del 10 de marzo, se vinculó al Movimiento 26 de julio mediante las actividades de la Resistencia Cívica, y mantuvo también vínculos conspirativos con José Antonio Echeverría y compañeros del Directorio Revolucionario.

 Con esa autoridad política y moral, arribó Roa a la necesaria y perentoria tarea de transformar el entonces Ministerio de Estado y su personal, para convertirlo en el instrumento necesario y capaz de encarar las batallas existenciales que se cernían sobre la Cuba revolucionaria.

 Para él, en el escenario internacional y bajo la guía de Fidel, denunciar al imperialismo; atacar el colonialismo; defender la independencia y la autodeterminación de los pueblos; promover la solidaridad emancipadora, y demandar el derecho a la justicia - no resultaban acciones y batallas ajenas o novedosas. Eran consustanciales con su pensamiento y trayectoria.

 Las acciones inmediatas emprendidas por Roa como Ministro fueron:

-                        Cambió el subalterno nombre de Ministerio de Estado por el actual: Ministerio de Relaciones Exteriores

-                         Emprendió un profundo estudio y transformación de las estructuras y funciones del organismo

-                          Inició un proceso de incorporación de personal que, proveniente de las filas revolucionarias, sustituyese las bajas y dieran coherencia política e ideológica a ese órgano del Estado

-                     Creó la primera Escuela del Servicio Exterior

 

La llegada de la Revolución al Ministerio también significó el fin de la forma y estilo encartonado y vacuo que lo caracterizaba.

La singular naturaleza jovial, llana, ingeniosa, culta y accesible de Roa que, como alumnos, conocimos en la Universidad, después se nos hizo patente en la relación que mantenía con sus colaboradores en el Ministerio, y también en las tareas voluntarias de la siembra del café y el corte de caña.

Un ambiente campechano, culto y de cubanía caracterizaba el hogar de su infancia, muy influido por el abuelo mambí, Coronel de la Guerra Grande, de quien absorbió Roa con devoción sus relatos de aventuras y desventuras.  Su inquebrantable amor a la Patria fue consustancial con su estirpe mambisa.

               Las vivencias de Victor  Cassaus sobre Raul Roa puede revisitarlas en Segunda Cita.

 

El protagonismo de Roa en las primeras batallas brilló al exponer y sustentar las posiciones de la agredida joven Revolución, las cuales se tornaron legendarias en los escenarios internacionales.

 Nunca antes, con un representante latinoamericano, se habían producido debates en los que, frontalmente, se acusara al imperialismo por sus tropelías contra los principios de Autodeterminación y No Uso o Amenaza del Uso de la Fuerza a las naciones de América Latina y el Caribe.

 En esas confrontaciones, su ingenio, lógica argumental y el quemante empleo de su verbo lo identificaron con el imaginario patriótico y viril de su pueblo, que en Roa se sintió representado. Su impronta le granjeó la popular designación de Canciller de la Dignidad.

 Sus discursos, sus escritos y los debates en los que participó son patrimonio de la diplomacia revolucionaria y fuente de aprendizaje para quienes deseen conocer los orígenes y proyecciones de la política exterior de la Revolución cubana.

Cabe resaltar, entre otros, algunos momentos estelares de su brillante desempeño en las Naciones Unidas:

  Introdujo, en congruencia con la aspiración del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí, la causa de la autodeterminación del hermano pueblo de Puerto Rico. Desde entonces, Cuba ejerció un liderazgo en todos los temas de la descolonización.

Participó destacadamente en las primeras reuniones del Movimiento de Países No Alineados, en las que logró incluir, en las declaraciones de las Cumbres, el caso de la Base Naval de Guantánamo. Igualmente quedó inscrita en los pronunciamientos del Movimiento, hasta nuestros días, la condena al criminal e ilegal Bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba.

 Fue protagonista de encendidos debates sobre el avieso y criminal ataque mercenario de abril de 1961. En esa tribuna presentó pruebas irrefutables del origen de los bombardeos realizados contra aeropuertos cubanos y desarticuló los mendaces argumentos del reconocido intelectual y representante permanente de Estados Unidos, Adlai Stevenson.

Resultó notoria su argumentación, inspirada en textos bíblicos, al apoyar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el justo reclamo panameño para recuperar y ejercer soberanía sobre el territorio del Canal de Panamá.

Dirigió en detalle el discreto proceso de negociación desarrollado por las misiones de Cuba en Nueva York y Ottawa que condujo a la formalización de relaciones diplomáticas con Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad Tobago, importante paso que ayudó a la fractura del aislamiento impuesto por los Estados Unidos contra Cuba en el hemisferio y cuyo 50 aniversario celebraremos este mes de diciembre.

 El cumplimiento de sus responsabilidades gubernamentales no lo alejaban de su permanente inquietud intelectual y académica. En momentos en que la intelectualidad de izquierda europea debatía las teorías de Herbert Marcuse y de Sigmund Freud, Roa consideró útil organizar un ciclo de conferencias sobre estas ideas, que impartió él mismo y estaban abiertas a todos los trabajadores.

 Al despedir el duelo de Raúl Roa, el cro. Armando Hart, hablando a nombre del Partido y el Gobierno dijo, cito ¨Siempre fue un fiel intérprete del pensamiento de Fidel Castro¨. Fin de la cita.

 En ocasión del 221 Aniversario de la Univesidad de La Habana, Roa dijo respecto al alto centro de estudios que, cito: ¨su razón de ser como el laboratorio científico de la Nación, que debe enseñar pero – ante todo -  despertar la curiosidad del saber y el deseo de ver cada cual por sí mismo, experimentar e investigar críticamente¨. Fin de la cita. Estas ideas mantienen plena vigencia como guía para la labor académica que nos corresponde.

¿Por qué es importante conocer y asumir la trayectoria revolucionaria de Roa?



La Cátedra [Raúl Roa García] inicia sus labores en un contexto de peligrosa recomposición del equilibrio de fuerzas en el escenario internacional.

 Como ha denunciado nuestro Presidente Díaz Canel, bajo el liderazgo y con la instigación de los Estados Unidos, se promueve un peligroso cisma internacional con remembranzas de la Guerra Fría.

 La expansión de la OTAN y su afianzamiento como fuerza militar ofensiva del gran capital transnacional, incrementan las amenazas a la paz, al Derecho Internacional, al respeto a la soberanía nacional y la autodeterminación, a la seguridad y al desarrollo de los pueblos. Se pone en riesgo la supervivencia de la humanidad.

 Se pretende también por el imperialismo y sus aliados colonizar las mentes, empleando avasalladoramente las más avanzadas técnicas y recursos mediáticos para seducir, desmovilizar e imponer el pensamiento único, el consumismo y el entretenimiento baladí.

 Desde su origen como estado independiente, los Estados Unidos han mantenido el mismo designio de dominación sobre Cuba, postulado en tiempos de Jefferson, posteriormente concretado en la Doctrina Monroe, aplicado por la Enmienda Platt y codificado por la ley Helms-Burton y otros engendros en materia económica, política y diplomática.

 En el presente, Cuba sufre una política de máxima presión ejercida por los Estados Unidos para destruir la Revolución y el alma misma de la Nación. En determinados momentos de nuestra historia han aparecido los autonomistas, reformistas, anexionistas, plattistas, flojos, pesimistas y oportunistas, todos negadores de nuestro derecho a la autodeterminación, a los que hay que combatir sin tregua.

 También han estado siempre, como Roa, los revolucionarios, los herederos de Baraguá, los defensores inclaudicables de nuestra soberanía, los que se opusieron al colonialismo y han luchado sin descanso contra el imperialismo, los que han enfrentado la traición, la corrupción y el oportunismo.

 Si bien la Cátedra fincará su actividad en estudiar la rica y vertical trayectoria de Roa y, en particular, su brillante desempeño en el ámbito de las relaciones internacionales, no puede ignorar el actual acontecer mundial, ni los desafíos urgentes que enfrenta la nación.

 La Cátedra [Raúl Roa García] puede ser un espacio para el estudio, el debate y la promoción de ideas válidas en los tiempos que corren.


Silvio Rodríguez, hace un año, canta durante el acto de fundación de la Cátedra Raúl Roa del ISRI.


 Inspirados en la conducta y el patriotismo de Raúl Roa, debemos armarnos de los conocimientos y la destreza necesarios para la defensa de la independencia y la soberanía de la Patria. La Cátedra pudiera ser parte del esfuerzo por dotar a diplomáticos y futuros diplomáticos de la capacidad para enfrentar esos grandes retos.

 Nuevamente, la joven generación está llamada a asumir la vanguardia y empuje revolucionario que garantice, para la presente y futuras generaciones, una Patria independiente, soberana, con todos y para el bien de todos.

 Podemos hoy afirmar que, con su legado y su trayectoria como mentor de juventudes, Raúl Roa está de nuevo en combate.

 

Muchas gracias.


* Diplomático cubano. Compañero de Raúl Roa. 

 

jueves, 7 de julio de 2022

Vieja fábula del Achujador

 Allá en San Nicolás, donde nací en Manzanillo, cerca de la estación de trenes en la cual Casillas mató a Jesús Menéndez, había un tipejo de unos veintitantos años. Estudiaba en una escuela de la construcción y se ganaba sus pesitos como ayudante. Podía comprar una pelota de goma -creo que valía 40 ctvs o algo así- y se aparecía al lugar donde los pequeños jugábamos. Nos "organizaba" y, de paso, solía echarnos a fajar a los niños de entre 9 y 12 años mas o menos.

 En mi cuadra vivía Miguelito. Era unos meses mayor que yo y, ahora me matan, no sé por qué éramos como el perro y el gato. Si estábamos jugando pelota -en la cual siempre he sido malísimo-, Miguelito y yo salíamos fajados; igual si jugábamos al "cogío", al Chivito Pegajoso, al Topao, a las bolas, a subirnos en los vagones de los trenes de cargas (cuando aquello aun en Manzanillo había puerto y trenes de carga), Miguelito y yo terminábamos a piñazos y retrucones por cualquier diferencia. Nuestros amigos comunes sólo se ocupaban de que la pelea fuera limpia -no se valían ni mordidas ni pedradas ni técnicas de judo (de lucha libre, sí)- y de separarnos casi siempre con un poco de agua si abracados no queríamos soltar. Ellos sabían que rendirnos no era una opción ni para uno ni para el  otro.

 Una tarde llovía. Estábamos la muchachada en el placer de Frutos y Adórica, bajo la anacagüita. Estábamos tranquilos, con ánimo pacífico, es la verdad, pero siempre discutiendo de cualquier cosa, niños -y cubanos- al fin...

 Y llegó El Achujador con su parsimonia de aparente superioridad:

 - El que escupa aquí le mienta la madre al otro....

 El instinto de Miguelito lo obliga a hacer ademán de escupir. De pronto, extrañamente,  se queda quieto, como petrificado. Mira al Achujador que traza una raya en el piso e insiste: 

- ¡Venga, el que pise esa raya le mienta la madre al otro! 

 Ya estoy convencido de que el niño de mirada fiera, en el siguiente instante, cruzaría o escupiría, y ya mis músculos están tensos para la bronca, y mis latidos se apresuran  pues, si soy honrado conmigo mismo,  sé que no puedo mayorearlo ni mucho menos. Dicen los hermanos Albertico y Pedrito el Jabao que su tio-abuelo de ellos, Nené Cabilla, conocido profesor de boxeo manzanillero en esa época, había captado a Miguelito como su alumno. Aunque lo había botado por indisciplina, reconocía su guapería y rapidez de manos. Tal vez por eso, ya mi score con aquel niño no es favorable.  

 -Venga qué... ¿Hay miedo aquí? -modula su voz El Achujador y da unas palmadas.

 - ¡No, aquí nadie come miedo! -exclama Miguelito con un extraño resonador, y lanza el primer puñetazo... 

 Esta vez El Achujador no se sonríe satisfecho y malsano como tantas otras había hecho cuando Miguelito y yo -o cualesquiera otros niños- nos liábamos a trompones a expensas suyas. Sino se defiende de la andanada de golpes que mi rival le suelta con una rabia mayor que la mayor rabia que antes sintiera al pelear conmigo: 

- ¡Maricón, tú no me vuelves a echar a fajar a mi! -Y la ira le hace perder el sentido de la distancia y la coordinación. El Achujador, recuperado de la sorpresa, impone su tamaño y sus veintitantos años contra un chiquillo de nueve o diez, lo abraca y lo lanza contra una zanja pestilente del barrio donde nací, aun insalubre a principios de los ochenta. 

Por un instante el resto de los niños miramos atónitos. El Jabao y Alberto, que son los mas justicieros, quedan como paralizados. Geovanis -que es el menos guapo- balbucea: "Es un abuso, un abuso". Alexander hace lo de siempre, chilla: "¡Bronca, pelea!"

 Primero me asombro. Luego, lo confieso, respiro aliviado pues pienso he evitado otra de las contiendas en las cuales, casi siempre, salgo perdiendo. Hasta que me veo yéndole para arriba a patadas contra el Achujador que tiene al niño de mirada fiera con la cabeza metida en la zanja y, como no lo soltaba a mi rival, le muerdo una oreja al Achujador que agarra un puñado de una mezcla de fango y desechos de la zanja, y me lo restrega por la cara y los ojos. 

Miguelito, tose y vomita  el agua pestilente que le ha hecho tragar. Yo me separo, me sacudo y corro en busca de mis municiones preferidas contra los mas grandes: rolletes en desuso que El Viejo tiene en el taller. Pero no los encuentro y...

A lo lejos escucho la voz de mi tia Nieves: 

- ¿Ya estás fajao otra vez, muchacho e mierda? ¡Negraaa (Así le dicen a mami) corre que ese agarró un martillo para fajarse allá afuera!

No llego a tiempo. Ya Pedrito El Jabao, Alberto, Geovanis y hasta Alexander, abren un fuego a pedradas contra la anatomía del Achujador que huye entre truenos, improperios, insultos y el aguacero que arrecia. 

Cuando mi madre sale cinto en mano a sofocar mi ardor, mis amigos y yo estamos muertos de la risa por la huida del Achujador...

De tantas, no podría contar las veces que Miguelito y yo nos volvimos a fajar después de esa tarde. Nunca mas fue porque ningun zangaletón nos achujara.  Hasta que una noche, ya jovenzuelos, yo regresaba de entrenar en la bicicleta y nos topamos a la entrada del que había sido mi barrio.  Nos dimos la mano como si nada y esa fue la última vez que nos vimos. Ya de adulto, me contaron que Miguelito se perdió en una balsa. 

Del Achujador nada volví a saber hasta que, a menudo, en este mundo virtual de redes sociales y blogosfera, aparece alguno desde el anonimato para sembrar cizañas y odios entre compatriotas. Aquel Achujador, si por ahí anda, podrá contarle a los virtuales cómo, si se atreviera a pasar de las amenazas e improperios a los hechos, en esta Cuba pacífica y alegre, y también sufrida y triste, hasta un niño de nueve años puede ser capaz de arrancarle un pedazo de oreja si mostrara su verdadero rostro. Tal vez por eso, porque lo sabe, no lo muestre ¡Vaya usted a saber! Nunca olvidaré aquel extraño sabor de la sangre en mi boca...


martes, 5 de julio de 2022

Cuba, mi amor germinal...

 Por: Alexander Besú Guevara*


CUBA, MI AMOR 

 Cuba, mi amor germinal, 

yo te reinvento a diario 

detrás de mi imaginario 

escritorio de nogal. 

Un infierno emocional 

suele ser tu abrevadero.

 Cuba, mi amor, yo te quiero 

con un llanto en el diafragma, 

abrasado por el magma 

pertinaz del desespero. 


 Cuba, mi amor recurrente,

 permite que se encabrite

 tu mar, el que me permite 

vivir simbólicamente. 

Mar de energía turgente, 

y de creencias precoces, 

y de fermentadas voces, 

y de azulísima aljuba,

 y de falacias… (¡Oh, Cuba! 

¡Nos han cambiado los dioses!) 


 Cuba, mi amor gemebundo, 

no hay cielo que te condene, 

ni infierno que te encadene 

a la sequía del mundo. 

Yo, que soy un hombre oriundo 

del Caribe secular, 

sé que tu casta insular 

-flor geológica y fecunda-, 

tuvo su eclosión profunda 

en el útero del mar. 


 Cuba, mi amor aterido, 

si mueres así: incurable, 

entras bella e inolvidable 

en el gulag del olvido. 

Nos hace falta un berrido 

de mar que nos equilibre,

o un muñeco de jengibre, 

o, en la barra de algún pub, 

un trago de Havana Club, 

o un mojito o un cubalibre… 


 Cuba, mi amor y mi credo, 

la más pura de mis novias.

 (Hoy sacaron nuevas fobias 

en el mercado del miedo). 

Hoy, que el mundo es solo un ruedo 

lleno de vulgares fieras, 

cubre tus indias riberas 

de conchas y algas legítimas. 

Hincha tus venas marítimas. 

¡Cuba, mi amor, no te mueras!



ELLOS

Ellos lo saben todo. Ellos no fallan. 

Ellos le rinden culto a la censura. 

Nada le falta a su nomenclatura 

incontestable, omnipotente, ensayan 

el acto de callar, pero no callan. 

Tampoco se humedecen sus pupilas. 

Pueden decirnos bárbaros Atilas.

Pueden decirnos lerdos, atorrantes, 

pero ignorantes no. Los ignorantes 

no están precisamente en nuestras filas. 


Ellos adoptan una sola pose: 

un hálito feudal en sus agallas 

mientras bendicen los errores mayas 

después que caducara el 2012. 

Cada uno de ellos desconoce 

que la belleza tiene lados tersos. 

Podrán llamarnos locos o perversos; 

o llamarnos, incluso, aborrecibles, 

pero insensibles no. Los insensibles 

no ayunan por comprar libros de versos. 


Ellos quisieran explorar la mente 

de los que compran libros en ayuno, 

y aún cantan en el siglo XXI, 

los himnos que aprendieron en el XX. 

Ellos nos miran despectivamente 

con el orgullo de los leguleyos. 

Podrán llamarnos simples o plebeyos, 

llamarnos, además, simuladores, 

pero traidores no. Jamás traidores. 

Traidores ya no quedan. ¡Solo ellos!


ÚNICA EXPLICACIÓN LÓGICA DE CÓMO SILVIO RODRÍGUEZ COMPUSO CITA CON ÁNGELES



"Desde los tiempos más remotos 
vuelan los ángeles guardianes..."

-Silvio Rodríguez- 


Un ángel con un brillo etéreo 
y una misión ultra secreta,
sutil violó el espacio aéreo
de la morada de un poeta.

Cuentan que el ángel aleteaba 
diseminando su fulgor 
y, mientras Silvio dormitaba,
rozó la sien del trovador.

(Al despertar, Silvio penetra 
al mundo de sus pre-conciertos, 
y sin ponerse ni los lentes,

escribe la sangrante letra 
de una canción llena de muertos 
y de ángeles incompetentes)


* Alexander Besú Guevara es un poeta, actor y realizador audiovisual niquereño. Ahora trabaja como especialista en el Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, y sigue haciendo radio en la COCO. 

domingo, 3 de julio de 2022

016887: la orden imposible de ETECSA.

Cuando surgió  ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima), Marta Nuevo Rojo era  ofíciala de operadoras del centro telefónico de Manzanillo. Todavía vivíamos la era analógica en la entonces flamante  corporación mixta. Marta continuaría demostrando su consagración al trabajo, estricta disciplina y convicción de que la satisfacción del cliente sería lo más importante. Llegó a ser la jefa de las operadoras y una entusiasta activista cultural. Todos los 27 de enero organizaba una vigilia en espera del aniversario del natalicio de José Martí. 



I

Querida por la mayoría de sus compañeras y respetada por todos -incluso por los nuevos jefes de camisas de marca y autos climatizados- un día le alcanzó la telefonía digital.  La consiguiente reducción de las operadoras telefónicas, le llevó a estudiar mucho y esforzarse por alcanzar el grado de escolaridad acorde a las nuevas exigencias para tener la oportunidad de continuar honrando su convicción de que lo más importante es el cliente satisfecho. 

ETECSA se fue convirtiendo de a poco en el acrónimo más mencionado por los cubanos y Marta alcanza su edad de la jubilación, se muda para El Vedado a cuidar de su nieto y, como es obvio, quiere trasladar a su nueva morada su teléfono fijo, el de cablecitos, el de toda la vida...


II

Es el nueve de junio de 2021. En el centro multiservicio de ETECSA de la esquina de 17 y B en El Vedado, emiten la orden de servicio 016887 y queda registrada la operación en su sistema. Marta sabe que, lo correspondiente, es que en unos días le llamen a su móvil para decirle si en su zona hay capacidad física para instalarle el servicio, o sea: que haya en el registro al menos un par de alambres libres a los cuales su dispositivo pueda conectarse, y de ahí a la pizarra conmutadora. 

Se demoran. Marta los llama. Durante días no comunica con la empresa de comunicaciones. Insiste. El 25 de junio llaman para decirle que ¨sí, tiene capacidad y puede pasar a firmar el contrato¨. Y Marta feliz porque, con tantos años de trabajo en ETECSA, sabe que no se firma un contrato de servicio sin que antes los encargados hayan comprobado  que sea posible técnicamente. El 29 de junio, con sus casi setenta años a cuestas, sale del multiservicio y llega a su casa con el documento y su nuevo número telefónico: el 78369553. 

Casi un mes después,  llaman para decirle que se mantuviera en casa al día siguiente, que le irían a hacer la instalación de su equipo.  

El 21 de julio llegan los reparadores a casa de Marta. Preguntan dónde va a poner el equipo y salen a trabajar en el poste. ¨Pasadas dos horas regresan y me comunican que la instalación no podía realizarse pues me habían asignado un par interrumpido. Llamé inmediatamente al jefe de mantenimiento, conocido como Charanga, y este me dice que nada puede hacer, que la orden quedaría pendiente y que pasaba a otro departamento de ETECSA. El 22 de julio llamé al 118 y fui maltratada. No querían recoger mi queja. El 2 de agosto volví a llamar al 118 y me asignan el número de queja 017179 pero nunca recibí respuesta. Ese mismo día puse un correo a protección al consumidor y recibí el ID E-21 017237. El 18 de agosto vuelvo a mandar correo a Protección al Consumidor y recibo como respuesta que mi solicitud está siendo atendida y que disculpe las molestias¨. 


III

Es el 9 de septiembre de 2021. Marta Nuevo Rojo, quien comenzara como operadora en el centro telefónico de Manzanillo y se jubilara  como ejecutiva de ETECSA luego  de cuarenta años de trabajo, con sus casi setenta años a cuestas, se presenta ante Silvia, Jefa de Grupo Comercial: ¨Ella escuchó mi queja y salí convencida de que mi problema tendría solución¨. Las palabras de Silvia fueron: ¨El lunes la llamo. Ellos le dieron capacidad pues tendrán que resolverle¨. 

¨Jamás llamó Silvia. Mi hija fue a verle y Silvia le comunicó que mandaría a que volvieran a revisar, que era muy difícil la zona¨. 

 El primero de octubre Marta recibe una llamada de la dirección norte de ETECSA en La Habana: ¨Habla Alain. Le comunico que su contrato ha sido cancelado. En esa zona no existe capacidad¨. Alain seguramente creyó que había resuelto el problema de un tajo. 

Marta no queda conforme y tiene sus razones. Ella sabe que, antes de emitir una orden de servicio, se debe de medir el par, verificar si hay continuidad desde la caja terminal hasta el centro de conmutación. Que en todas las cajas terminales existen los RPM (Par de reservas) que se utilizan por si se interrumpe el par de algún cliente, para las transmisiones de radio por control remoto, los días de la defensa o, en general,  para conmutaciones eventuales. 

Marta sabe que en el 2019, ETECSA emitió la Resolución 176 que deja claro que a los clientes, cuyos servicios sean amparados por la Resolución 82 del Ministro de la Informática y las Comunicaciones, del 21 de mayo de 2012 (su caso), se les reconoce el derecho de titularidad de servicio y que, de no haber capacidad para el nuevo lugar donde reside, se le ofrece cambio para tecnología de teléfono fijo alternativo (TFA). Pero en el caso de que a un cliente se le asignara por negligencia un par interrumpido y se firme contrato, lo correcto es usar uno de esos pares de reserva hasta solucionar técnicamente el problema. ¿Por qué no lo hicieron así en el caso de la orden 016887 y el número telefónico asignado 78369553?

Con esas razones, y con sus casi setenta años a cuestas,  Marta  se presenta el 15 de octubre del 2021 a una entrevista con el jefe del departamento comercial y descubre que es el mismo Alain que le había cancelado el contrato. Alain, según Marta, la trata despóticamente, como -a ella le enseñaron en la antigua Empresa Telefónica, estatal, socialista-  jamás se debe tratar a un cliente.  Alain le comunica que su caso no tiene solución. 

Marta le replica a Alain que iría a ver al director territorial de ETECSA y Alain que ¨No, debe ir a Protección al Consumidor¨, Marta que ¨Iré a ver al ministro si es necesario¨, y Alain: ¨Usted vaya a donde le dé la gana. La constitución se lo permite¨. 


V

El 19 de octubre de 2021, Marta Nuevo Rojo llama al Departamento de Atención al Cliente en el Centro de Negocios de Miramar. Le atiende Aimé. Aimé le recuerda a si misma durante las imnumerables veces que tuvo que tramitar insatisfacciones de sus clientes. Atenta, serena, empática: Aimé. Dice que tomará su caso. El 2 de noviembre vuelve a hablar con ella. Le pide presentarse en su oficina para formalizar su queja. Pero la ejecutiva le responde que su queja estaba en curso. Semanas después vuelve a llamar a Aimé. Se entera de que ésta había enfermado de Covid y que, precisamente, se había incorporado ese día luego de la convalescencia.  El 25 de noviembre Aimé visita a Marta en su casa, le da la razón. Le explica que por la Covid habían vivido momentos duros, que habían perdido a cuatro reparadores, a familiares de los compañeros de planta exterior: ¨Usted vive en una zona muy complicada, la coraza (cable madre) está deteriorada, para resolver su queja hay que trabajar en el soterrado, y eso es imposible. Usted puede seguir quejándose pero, en definitiva, la queja va a venir a mi departamento¨. 

¨Fue tan cordial y clara¨, me cuenta Marta, ¨que hasta llegué a entenderla. Al despedirse me entregan un documento oficial que no leí pues me dijeron decía lo mismo que el que yo había firmado, que cuenta esta historia, y cuál no sería mi sorpresa al leer que el documento decía que mi queja se debía a la demora en la instalación del servicio, lo cual es falso, pues mi queja es porque no honran el contrato firmado ni le dan solución a mi derecho como cliente¨. 

¨Por mediación de un antiguo compañero de trabajo, el 2 de diciembre de 2021 fui recibida en los bajos del edificio del Ministerio de Comunicaciones por la compañera Cecilia Valdez. Me dijo que hablaría con la ministra...¨


Epílogo...



En la vivienda de Marta Nuevo Rojo, sita en El Vedado, hay un retrato de Papi Mócalo. Unos pocos días antes de su muerte, conversé con el viejo comunista manzanillero, padre de Marta Nuevo Rojo. Dicen sus hijos que fuí la última persona con la que habló consciente, a propósito de un libro que yo había publicado, me comentó sus preocupaciones y temores acerca del destino de la Patria y la revolución por las cuáles él tanto había trabajado, casi desde el anonimato, con una probidad y honradez que, hasta algunos de sus propios compañeros, catalogaban como exagerada. Debatimos algunas de mis planteamientos críticos que ya levantaban ronchas entre las autoridades manzanilleras... 

¨Yo traté de enseñarle a mis hijos que trabajaran para que jamás fueran señalados como deshonestos o negligentes pero que tampoco se rindieran cuando creyeran que lucharan por algo justo...¨ Y luego me dio aquel consejo (o era una orden), Papi Mócalo, viejo comunista, en su lecho de muerte. 

En mayo de 2022, el Día de las Madres, su hija  me contó la historia del  traslado  del teléfono fijo de Manzanillo a La Habana, la imposible orden 01887 de ETECSA. Todavía nadie le ha dado una respuesta satisfactoria. ¨Ni aquella de nombre de novela que dijo hablaría con la ministra...¨

¨¿Qué tengo que hacer, Giordan?¨ Me ha preguntado Marta hace una semana.”Yo me muero como viví” -me ratifica.  

A cada rato salgo a pedalear y recuerdo aquello que Papi Mócalo me dio como un consejo, acaso una orden. No sé si se lo daría también a sus hijos. Supongo que sí. 

 


viernes, 1 de julio de 2022

Casiopea (o cómo cortar una mujer al medio y no matarla en el intento)

 Por: Ignacio Nicolao

(Músico y docente argentino residente en la ciudad de San Carlos de Bariloche)

Nunca había ido al circo, solo había visto en televisión algunos números. Llamaban mi atención los acróbatas, el hombre que lanzaba cuchillos, quizás los payasos. Cuando mi madre lo propuso, sin embargo, solo se me ocurrió preguntar si habría mago No supo qué contestar; era un circo como cualquier otro: payasos, equilibristas, trapecistas y malabaristas habría seguro, pero: ¿mago?, no estaba claro. No recuerdo en qué momento, pero hacía algún tiempo había visto en un programa de televisión a uno que, luego de introducir a su hermosa ayudante en un cajón que reposaba sobre una mesa, la cortaba sin piedad con un serrucho. Incluso, luego de hacerlo, ella podía mover sus pies aunque sus piernas estuvieran separadas del cuerpo. Mi asombro fue tal, que mi abuela no dejaba de repetir: eso que ves no está sucediendo, es un truco. Llegamos al predio en donde se había armado la gigantesca carpa, había barro y mucha gente haciendo fila para sacar la entrada. Alrededor podían verse todo tipo de vehículos, a saber: jaulas con animales, casas rodantes, camionetas, camiones y autos. Supe en ese momento que todos los trabajadores del circo viajaban y vivían juntos. Había algunos trailers que evidentemente eran arrastrados por alguna camioneta. Uno de ellos tenía la puerta abierta; pude ver allí un payaso sentado frente a un espejo, daba la sensación de estar cansado y mientras con una mano sostenía su flequillo, con la otra se pintaba la cara. Sin los colores que le daban vida era un mortal como cualquier otro. No imaginaba la carpa por dentro, me sorprendió el piso de tierra húmeda, la iluminación a base de lamparitas unidas al mismo cable, algunas de colores; las sillas plegadizas de metal que ocuparíamos, en fin: El Circo. …..


I

Llegar a Santa Clara era todo un acontecimiento, habíamos leído tanto sobre la entrada del “Ché” a esta ciudad durante la Revolución que me sentía su compañero en esa aventura aunque hubieran pasado más de 45 años, el tren ya no tuviera el protagonismo de aquellos años y nosotros llegáramos en este bus con aire acondicionado para turistas. Caminamos hasta la casa en la que habíamos reservado una habitación, los dueños nos esperaban para servirnos un desayuno, eran las 6 de la mañana. - ¿Un Roncito? Miré al hombre que me ofrecía, con la botella al aire, un Havana Club 7 años. Miré a mi compañera. - Son las 6 y media de la mañana, dije dudando. - ¿Y por qué esperar hombre? No estaba mal, además teníamos planeado dormir un rato luego del desayuno, antes de ir al Memorial del “Ché”. Uma bebía un café caliente sin azúcar, qué paradoja; yo hacía lo mío con el ron, la verdad es que independientemente de la hora que fuera, ese ron estaba bien. La dueña de casa observaba la escena. Su marido, obviamente, aprovechaba la situación para beber y fumar. - ¿Un cigarro?, preguntó. Lo miré con desconfianza, había visto esos cigarrillos sin filtro que vendían en algunos puestos en la calle, y hasta esa mañana había optado por comprar en las “tiendas de dólares”, así llamaban a esos comercios que vendían productos importados, algún que otro atado para lo poco que fumaba. En ese contexto, me pareció justo probar lo que fumaban los cubanos. Me arrepentí luego de la primera pitada pero lo fumé todo, no era necesario andar por ahí poniendo en evidencia mi vida burguesa. Estábamos por encaminarnos a la habitación a dormir un rato cuando la dueña de la casa preguntó.

 - ¿Y lo conocen a Silvio Rodriguez?

Mi compañera sonrió. - Sí, claro.

 - Ah, -continuó la cubana-, porque esta noche toca en el teatro del pueblo después de diez años, hay una revolución por acá.

 Uma, que hasta ese momento parecía pensar solo en la cama y la siesta que dormiríamos, me miró frunciendo el ceño. Luego miró a Marixa, así se llamaba nuestra anfitriona.

 - ¿Cómo que Silvio Rodriguez toca esta noche?¿Dónde se sacan las entradas?

 - No compañera, es que ya no hay más, es todo un acontecimiento, Silvio no toca aquí hace más de diez años, y viene a presentar su último cd: “Cita con Ángeles”.


El espectáculo comenzó con dos payasos que luego de hacer sus gracias, presentaban a los diferentes artistas que vendrían a mostrar sus artes. Los malabaristas, que fueron los primeros, hacían cosas realmente asombrosas. En aquellos días había estado practicando con un amigo algunos trucos con tres naranjas o tres manzanas. Luego de hacerlo un rato uno sentía que tenía la situación controlada. Ver a estos jóvenes lastimó mi ego con alguna severidad: eran capaces de tener hasta siete pelotas en el aire cada uno. Esto no era nada si se lo comparaba con lo que se generaba cuando, aún con todas esas bolas en el aire, comenzaban a intercambiarlas entre ellos; era realmente asombroso. Luego los payasos, una vez más haciendo de las suyas mientras preparaban la red para los trapecistas. Me sorprendía el hecho de que algunos niños y niñas, apenas más grandes que yo, estuvieran formando parte del espectáculo. Los trapecios estaban relativamente altos, eso me daba algo de impresión, pero ellos parecían manejarse con mucha seguridad. Me tranquilizaba saber, que en el peor de los casos, habría una red de seguridad entre ellos y el piso. Llegó luego el clásico lanzador de cuchillos y también un “Domador”. Creo que ese personaje ya no está presente en los circos de hoy en día, pero en aquel momento era infaltable. El tigre al que castigaba con su látigo era realmente grande y daba miedo, de eso no había dudas. No recuerdo que más ocurrió, muchas veces me cuesta recordar lo que pasó hace algunos meses, imagínense lo que me cuesta recordar lo que ocurrió cuando tenía diez u once años. De pronto algunos asistentes aparecieron trayendo consigo diferentes objetos que fueron apoyando sobre una pequeña mesa en la cual se destacaba una galera. Finalmente pusieron en el medio de la pista central una tarima con un cajón rectangular encima. Dudé. Apareció un hombre de smoking, sin la galera, y un conejo en las manos; no había dudas: había mago.


II

La situación se había tornado algo extraña. Yo trataba de convencer a Uma de que Silvio Rodriguez era un gran artista, poeta, compositor y todo lo que ella quisiera pero que verlo en vivo podía ser desilusionante. Sin ir más lejos, yo lo había ido a escuchar varias veces en Buenos Aires, sus canciones eran maravillosas, pero siempre me había resultado decepcionante hacerlo. No porque no cantara las canciones que me gustaban sino porque el tipo era muy antipático; parecía estar sobre el escenario por compromiso. 

Nada de lo que decía parecía importarle, Uma se había olvidado de la siesta, del cansancio y de cualquier otra cosa, incluso del motivo que nos había llevado a Santa Clara: visitar el Memorial del “Ché” Guevara, donde se encontraban sus restos que habían sido traídos desde Bolivia algunos años atrás.

 - Es la primera vez que Silvio toca aquí desde que está el “Ché”, dijo Marixa. 

Uma iba y venía. Me miraba, intuyo que sugiriendo que no agregara más nada acerca de la personalidad de Silvio durante los conciertos y esperaba, mordiéndose las uñas, que Marixa finalmente pudiera comunicarse con la Directora del Teatro de Santa Clara para saber si podría conseguir alguna entrada. Marixa volvía a darle vueltas al disco del viejo teléfono tratando de que del otro lado alguien contestara.

- ¡Compañera!, por fin, hace una hora estoy llamando. Mientras escuchaba la respuesta nos miraba y sonreía, parecía optimista. 

- Usted sabe compañera que tengo aquí en casa dos turistas argentinos que darían cualquier cosa por poder estar esta noche en el recital del compañero Silvio, imagínese lo que puede significar para ellos escucharlo tocando en Santa Clara, con el “Ché” aquí mismo y después de tantos años que Silvio no nos visita. 

Otra vez silencio, Marixa escuchaba y nos miraba. Uma se mordía las uñas.

 - Okey compañera, entonces ya mismo los mando para allá, no creo que tengan problemas en pagar la tarifa de turistas. Muchas gracias compañera. No hizo falta que Marixa explicara demasiado, Uma se le colgó del cuello, solo decía: gracias

El Mago hizo varios trucos de esos que ya conocemos, a saber: hizo desaparecer al conejo que traía en sus manos y luego lo sacó de la galera, hizo aparecer y desaparecer un huevo, lo mismo ocurrió con algunos objetos del público que aquel Houdini vernáculo solicitaba con timidez. Luego hizo algunos trucos con cartas que realmente no entendí, seguramente porque los hacía con la baraja francesa, en esa época para mí esas cartas eran todas iguales. 

En un momento el mago cambió el tono, pasó de esa retórica teatral a una más íntima, como si le hablara a un grupo de amigos. 

- Bien, hasta aquí los trucos de siempre – dijo -, ahora vamos a hacer algo distinto, estoy cansado de que luego la gente se vaya con la frustración de no entender qué es lo que hago. 

La sillas en donde estaba el público estaban ubicadas en forma de herradura. Justo del lado donde no había espectadores, dos de sus secretarias comenzaron a bajar un especie de telón que tenía estampadas caras de supuestas personas, como si fuéramos nosotros pero pintados sobre esa tela. 

- Voy a hacer algo que nunca hice; les voy a mostrar los secretos de uno de mis trucos. 

Miré a mi madre que había levantado las cejas, supongo que festejando la empatía del mago en cuestión.

- Vamos a hacer de cuenta que ustedes son los que están en esa tela, así que voy a dar vuelta todo y ustedes van a ver el truco pero desde atrás, ¿se entiende?, ustedes van a ver lo que habitualmente nadie ve, y entonces van a entender cómo es que los magos cortamos por la mirad a nuestras secretarias.

  No lo podía creer, estaba por descubrir cómo era que cortaban a esas mujeres que luego aparecían ilesas en la siguiente función. 

Lo primero que entendí, viendo el truco desde atrás, fue que en realidad dentro de esas cajas había dos mujeres, aunque desde la perspectiva del público; en ese momento quienes estaban pintados en el telón, solo pareciera haber una.


III

Entrar al teatro fue un caos. La multitud se agolpaba en la entrada y el desmadre era tal que las autoridades de la ciudad habían puesto una pantalla en la plaza para que, quienes no pudieran entrar, tuvieran la posibilidad de ver el concierto, aunque fuera  de ese modo. 

Nuestras entradas de “turistas” nos permitieron ubicarnos en la cuarta fila gracias a los 8 CUC que habíamos pagado, contra los 8 pesos Moneda Nacional que pagaba cualquier cubano o cubana. Para que se entienda: un cubano pagaba veintisiete veces menos que nosotros. 

Silvio arrancó: "Pasa poco pero pasa, compadre..." El primer verso de Mi Casa ha Sido Tomada por las Flores, me puso la piel de gallina. El teatro, abarrotado de gente parecía una tumba y nadie cantaba. No me animé a hacerlo, supuse que la gente allí aún no habría escuchado el disco o que no querrían que Silvio se enfadara. 

Eran famosas en la isla las historias de conciertos en los cuales dejaba de cantar si la gente se ponía a hacerlo con él. Quizás la más conocida era aquella en la cual, durante un homenaje a José Martí, Silvio interrumpió el recital e increpó al público: "¿Cantan ustedes o canto yo?" No estaba seguro si todo eso era cierto pero me recordaba a los conciertos que había escuchado en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires en los cuales apenas decía: "Buenas Noches". 

De pronto algo fuera de todo cálculo nos sorprendió tanto a nosotros como a los cubanos. Antes de comenzar a cantar la segunda canción, Silvio espero que terminaran los aplausos y dijo. 

- Si quieren...pueden cantar. El cubano que estaba a mi lado me agarraba del brazo y me decía eufórico: "¡Este hombre no es así, este hombre no es así!" 

Inesperadamente todo el teatro cantaba: "Desde los tiempos más remotos, vuelan los ángeles guardianes, siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes…. " Todos sabían las canciones. 


Mientras el mago distraía al público representado en aquella lona y nos daba la espalda, detrás de las cajas ambas mujeres se acomodaban. Desde donde estábamos, podían verse la tarima con la caja rectangular que sería dividida en dos. En una de las mitades, una de las mujeres había introducido sus piernas, su torso colgaba debajo de la mesa. Se había acomodado boca abajo, por lo cual, los pies que podían verse asomarse en el extremo de la caja apuntaban hacia el piso. En la otra mitad estaba el torso de la otra mujer, mucho más cómoda que la primera, dado que los pies estaban debajo de la mesa, y le permitían, aunque literalmente doblada, estar apoyada sobre ellos. Del otro extremo de la caja, salía su cabeza; y hacía los costados, sus brazos. 

La escena, vista desde atrás, era realmente graciosa: el mago blandía un serrucho y con cara de preocupación explicaba al imaginario público lo que haría, al mismo tiempo que las dos asistentes hacían piruetas contorsionistas tratando de acomodarse de modo que al mago al cortarlas, en realidad no lo hiciera.

Todo parecía estar listo para comenzar con el truco, no obstante, a esa altura ya todos habíamos descubierto la trampa y sabíamos cómo era que el mago “cortaba” en dos a una de sus asistentes.


IV

Fueron pasando las canciones en el mismo orden que estaban en el disco, lo teníamos muy presente porque lo habíamos comprado hacía algunos meses y lo habíamos escuchado casi hasta gastarlo. Verónica del Mar me hizo suponer que faltaba poco. Qué se yo la escuché con cierta tristeza. Sabía que pronto despertaríamos de ese sueño de estar en Santa Clara cantando, sí, cantando con Silvio Rodriguez. 

Cuando terminó la última canción del disco presentó a cada músico.  Él mismo aplaudía sus talentos y los fue despidiendo. De pronto había quedado solo él con su guitarra. Miró al público.

 - ¿Qué quieren que cante? 

La mayoría debió sorprenderse tanto como cuando nos sugirió cantar. Nadie atinó a decir nada. Sin proponérmelo, me escuché a mi mismo, casi susurrando. 

- Casiopea, Silvio.

Me miró. 

- Casiopea, hermosa canción. Pero antes voy a contarles cómo la escribí.

No podía creerlo, además de estar allí, en ese momento histórico tan particular, Silvio estaba a punto de develar el misterio: ¿Quién era aquel que había esperado tanto tiempo? ¿Cuál era el significado de cada metáfora? Por fin lo entendería y, además, podría andar por ahí explicándole al resto qué había querido decir Silvio con cada frase, con cada palabra.

Uma se acercó a mi oído. Yo esperaba alguna palabra cariñosa. En vez de eso, escuché.

- ¿No me dijiste que era un amargo?


Serrucho en mano el mago seguía con la pantomima del número para los espectadores que estaban al otro lado de pista, por lo cual nos daba la espalda. No obstante se lo escuchaba con claridad. - Ahora estimados espectadores, finalmente cortaré a mi secretaria por la mitad, no sufran: ella no sentirá nada. 

El ruido del serrucho cortando la caja se escuchaba tan bien que era algo realmente aterrador. Uno podía imaginar lo que podría sufrir alguien que realmente estuviera allí dentro. Haber visto a las dos mujeres desde atrás era relajante, sabíamos que nadie saldría lastimado.

 Finalmente separó ambas cajas y saludó al imaginario público mientras se bajaba un telón que separaba a esos espectadores de fantasía del centro de la escena. El mago siguió luego de esto, actuando como si nosotros no estuviésemos allí, simplemente comenzó a juntar sus cosas mientras las cajas con sus asistentes se abrían y permitían ver con mayor claridad los detalles de la ilusión. 

Primero se abrió la caja en la cual estaba la mujer que dejaba ver su cabeza y sus brazos y tenía sus piernas escondidas debajo de la mesa. Salió, como todos sabíamos: entera. Se acomodó la ropa y dió dos pasos para llegar hasta la otra caja, la que dejaba ver las piernas de otra mujer cuyo tórax y cabeza colgaban debajo de la misma mesa en la cual ella había escondido sus piernas. Al abrirla noté algo raro, la mujer que estaba allí se dejó caer al piso sobre sus hombros, pero sus piernas parecían venir desde otro lado. La sorpresa fue mayúscula cuando se paró y pudimos ver que las que creíamos sus piernas, seguían saliendo por el extremo de la caja. Nos empezamos a mirar entre nosotros. 

El mago seguía como si nada extraño ocurriera, Finalmente fue él mismo quien levanto la tapa de esa caja para ayudar a salir a la mujer que dejaba ver sus piernas pero había escondido el resto de su cuerpo vaya uno a saber dónde. En ese momento, el mago sí miró hacía el público real, sonrió; pareció decir: los engañe, aunque no fue necesario. 

Comenzamos a aplaudir sin entender de dónde había salido la tercera mujer. El mago había prometido develar uno de sus secretos, en lugar de eso, terminó haciendo un nuevo truco que nadie podía terminar de entender: había hecho salir tres mujeres de las cajas dónde todos habíamos visto entrar solo a dos.

  V

Y empezó:  

- Una noche habíamos vuelto de dar un concierto en un barrio cerca de La Habana. Estaba yo muy cansado así que dejé las cosas en casa y decidí salir a caminar un rato. 

La noche era calurosa y había una leve brisa que me refrescaba el rostro cada vez que soplaba. Tomé la 5ta avenida y, sin darme cuenta, llegué hasta el malecón, crucé la calle y me acerqué hasta la pared que indicaba el límite de la ciudad. 

 Estaba allí mirando la luna, que se reflejaba en el mar generando una imagen perfecta cuando de pronto se cortó la luz. Miré hacía aun lado, miré hacia el otro; los ojos fueron acostumbrándose a la nueva situación. La luna ayudaba con su tremenda claridad.

 Sentí algo extraño, no podría explicar ahora aquella sensación, pero tuve algo de miedo. Escuché a alguien respirando muy cerca mío. Giré la cabeza y descubrí que había un hombre parado a mi lado. Intenté descifrar su rostro que se ocultaba tras la barba y era esquivo a pesar de la ayuda del satélite que regalaba su luz sin importarle que en La Habana reinara la oscuridad.

 Creo que aquel hombre me miró. Luego dijo: voy a contarte una historia; y sin decir más nada, aquel hombre me cantó esta canción.