domingo, 21 de mayo de 2023

Vuelva pronto para conversar

 Por: Sender Escobar. 

Me levanto y salgo a la terraza. Acaricio a mi gata Mona Lisa y el primer pensamiento de esta mañana es: "tengo que llamar a Antón". Casi de inmediato me llega la noticia: "murió Antón Arrufat".

Pasan unos minutos hasta que comienzo a procesarlo todo. En calma envío audios y de la misma manera lloro. Comienzo a recordar la lectura de "Virgilio Piñera. Entre él y yo". Libro por el cual decidí contactarle y conocer en persona ese hombre mayor que se convertiría en mi amigo. 


Cada visita a su casa era la promesa de una conversación que Antón, como anfitrión señorial, disfrutaba. Tal vez por su humor sarcástico o por su tono de voz, a cada tanto mi estruendosa carcajada llenaba la sala de su casa. Una vez se giró para Dainelys a preguntarle "¿Y por qué se ríe tanto?" Aparentando desconocer la causa de mi risa. 

Uno siente orgullo de los amigos que tiene. Presume de su amistad y con Antón no fue menos. Manifestado quedó cuando unas semanas después del 11 de julio un número desconocido llamó a mi celular. Era de parte de Antón, pues estaba preocupado por mí. Ese tipo de gestos te hacen  conmoverte hasta el infinito. De igual modo pasaba tiempo sin llamarlo o ir a verlo y cuando mi voz se cruzaba con la de él por el teléfono, Antón soltaba contra mí una de sus humorísticas amenazas:

- Ah, Alejandro, estaba a punto de tacharlo de mi lista de amigos.

Me quedó una visita pendiente a su casa de Prado. Cuando un amigo se va, igual que la canción de Alberto Cortez, uno siente que faltaron muchas cosas por decirse. Aunque al menos yo me quedo con la satisfacción de conocerlo y disfrutar de su única y llamativa personalidad.

Partió Antón Arrufat: un hombre preclaro, sufrido, pero siempre coherente con su obra y lo que vivió en carne propia en el sótano de una biblioteca en los años que fue víctima de todas las incomprensiones y odios. 

Escribo desde el dolor para procesar mejor las cosas y aplacar la rabia de las despedidas que uno jamás quiere dar.

Antón mencionaba a la muerte como una broma. No le temía. Tal vez el primer pensamiento que tuve en el día, con su nombre en mi mente, fue otra de sus bromas para saber, de inmediato, que ya no estaría. Me queda la satisfacción de haber continuado en su lista de amigos. De que me haya mirado más de una vez extrañado por el ruido de mi carcajada y de siempre al término de cada visita me dijera: 

- Vuelva pronto para conversar.

Gracias Antón por dejarme conocerte.




viernes, 19 de mayo de 2023

Acerca de la luz

 Hace unos días leí que en unas cuantas estaciones se podrá conocer, a fe de ciencia, el lugar donde nos detuvimos a contemplar nuestra propia rosa. Dicen que por las trazas de nuestro ADN que vamos esparciendo al Medio Ambiente segun nuestro tiempo vital. 

Ya no sólo serán las huellas de nuestros accesos a la urdimbre digital ni los pulsos binarios de nuestras creencias, dogmas, sueños, virtudes, mezquindades, aciertos y estupideces sino que aparecerá -ya está apareciendo- una especie de genética forense medioambiental que podrá decir: "En este banco del parque de G, alguna vez se sentó Giordan a mirar el video de la canción Farolero de Buena Fe". Y si a alguna eminencia -verde, roja o gris, "de cualquier color"- se le ocurre cruzar ese dato con el historial de mis cookies (fragmentillo delatadores) entonces podrá llegar a la conclusión de que hoy 19 de mayo, un Giordan cualquiera pensaba en José Martí, en la descomunal profundidad de su aseveración: "Ser cultos es el único modo de ser libres", ser libres de la esclavitud mental que entraña la algoritmización de nuestras vidas, de pretender que se pueda uno detener a contemplar la rosa propia sin que el estafador de sueños se lo impida en nombre de la nobleza del reparador, sin que lo secuestre el impostor del sol. 

Nadie mrjor que José Martí usó la luz como criterio y símbolo del amor. Más nunca nos estafó. Ni aun cuando eventualmente fue agraviado por quienes amaba y respetaba, ni así  José Martí se permitió la simulación o la oscuridad. Nadie mejor que él supo no confundir el artificio con el fulgor del helio. Por eso cuando el rictus ante la bala hizo que levantara su cara, el sol lo buscó. 

Es probable que algun dia la genética forense, allí en Dos Rios, lo descubra esparcido por las palmas y los cocoteros el ADN del amor así como podrán comprobar que hoy 19 de mayo, un Giordan ahí pensaba en Martí y sus huellas en una nación mientras veía el último video de sus hermanos de la Buena Fé, convencido de que sólo se vence al odio -cualquier odio- , con más belleza y amor...



sábado, 13 de mayo de 2023

En vigilia con mamá

También "yo tengo un sueño"

Sueño no más llantos de madres: ni una sola lágrima provocada por fundamentalismos ideologías, religiones, fronteras, odios. ¡Ya sé que es ambicioso, mi sueño!

Que aquel primer grito de bebé nunca llegue  convertirse con la vida en discurso histérico, aferramientos al poder, falta de sentido común, exclusiones, azuzamientos,  persecuciones, injusticias, amañamientos. Que no se nos trastoque el calostro en ambiciones, avaricias, afanes desmedidos por llevar mucha tienda so pena de quedarnos sin alma. 

También tengo un sueño: justicia sin venganza, igualdad sin represión de lo diverso, libertad sin provocaciones, expresión sin manipulación. Libertad responsable.  

Y sueño más: que las Abuelas de la Plaza de Mayo encontraron a todos sus nietos. Y sueño más: que nunca los perdieron, ni perdió  a sus hijos ninguna otra madre del mundo, ni sufrió la desaparición o el encarcelamiento de sus chicos por causa de ninguna dictadura, relajadura o dictablanda. Nunca más. 

Nunca más una bomba mutile a un niño. Nunca más un mercenario dispare a una niña. Nunca más mamá mire al horizonte y se pregunte en qué punto de la selva yace el polvo del hijo al que una vez le cantó para que durmiera. Nunca más un loco disparó dentro de una escuela, ni escondió la llave del asilo de niñas para que fueran devoradas por fuego. Nunca más la ausencia de 43 de Ayotzinapa. Nunca más. 

Nunca más nadie preso por desesperarse y proferir insultos , o por gritar lo que siente. Ya sé que es ambicioso mi sueño.

Sueño que las distancias solo existen para sentir la alegría de ir al encuentro. Que las olas son amigas que unen las nostalgias de todos los hijos y las hijas, las nietas y los nietos, con todas las madres cubanas, estén donde estén, por los motivos que sean. Que el mar ha vuelto a ser estela  que siempre regresa al beso de mamá.

Y que Papo y Mía han venido a la Cuba imperfecta y golpeada donde nos hemos amado su abuela y yo, y La Caro los secunde con un ramo de rosas amarillas... Y tener el valor  suficiente para  que, cuando mi madre aparezca y nos mire, podamos volver a compartir un trago de Pinilla y me pueda decir: "Al fin te has vuelto un hombre de bien, hijo, peleando por tus sueños aunque no se te hayan dado!" Porque ya sé que es ambicioso soñar con tanto amor. ¡Y hasta peligroso durante esta aciaga vigilia!



Nota:

Cuando escribí el primer borrador de esta crónica aún no había conocido a segudociteras que han sido para mi como madre o hermanas-madres. A ellas mis abrazos.

viernes, 12 de mayo de 2023

Tragonía

 Por: Jorge Braulio Rodríguez.

(Enviado especial de Otra Cita a tierras alameñas y sus cola-andantes)


1

ACERCA DE LOS TRAGONES

Pueblo mítico que habita en una isla llamada Tragonía. Es muy curioso que el nombre del país explicite el mayor vicio de sus oriundos.

***

Los tragones no deben confundirse con los lestrigones.* Aunque comparten con éstos su carácter mítico, no son gigantes: más bien achaparrados y regordetes. Otra diferencia es que no practican la antropofagia, sino el canibalismo.

***

La sociedad tragona está dividida en cuatro estamentos: digerientes, digeribles, digeridos e indigeribles.

***

El sueño más ambicioso de un tragón, digerible o digerido, es acumular estragos suficientes para convertirse, por sus méritos, en digeriente. Los indigeribles tienen otras preocupaciones.

***

Otra curiosidad. Como parte del rito de iniciación, los adolescentes aprenden el método de digestión por objetivos y control de esfínteres.

***

Flor nacional: Estragón. (Artemisia dracunculus).

Un fragmento del Salmo Nacional tragonés reza:

"Picante y amargo,

como el estragón...".

2

DIGERIENTES

En Tragonía, la digestión de los digerientes es un asunto de máxima prioridad. Mientras más digieren, mayores son los auxilios que reciben para que su digestión fluya en correspondencia con las necesidades del sistema digestivo a escala social.

La digestión de los digerientes forma parte esencial del Plan de Digestabilidad Aliviatoria.

 

3

REFRANES DE TRAGONÍA

"Tragar puede cualquiera; nutrirse, sólo quien tenga un aparato en plena disposición digestiva".

"Buen tragador, mediocre digestor".

"Digeriente indigerible".

"No se puede digerir el porvenir".

***

UNA DIVISA DE LOS INDIGERIBLES

"Algo hemos hecho bien si nos mastican, pero no nos tragan".

 

4

AY, TRAGONÍA

Poco a poquito, la isla de Tragonía se empequeñece. Todos lo saben: digerientes, digeribles y digeridos afirman que la merma territorial es tan mínima, que no vale la pena preocuparse. Los indigeribles, que lo exageran todo, dicen que es el mayor desastre de esta constelación.

Unos, que la culpa es del alevoso mar que la relame para desmenuzarla; otros, que ella es de esas islas que se comen a sí mismas y no admiten convidados de piedra en su banquete.

Sea lo que sea, la isla de Tragonía, poquito a poco, se empequeñece.


 

*Lestrigones: Gigantes antropófagos que vivían en Lestrigonia, país visitado por Odiseo.

martes, 9 de mayo de 2023

Crónica robada al Rey de las Crónicas

Hace unos días vi las fotos de unos recortes del periódico Juventud Rebelde con una crónica sobre Silvio de Enrique Núñez Rodríguez. Me puse a buscarla en formato digital pero no la encontré. Así que les dejo las fotos con los recortes y ojalá puedan leer a quien es mi cronista preferido de entre los más grandes que ha tenido este país desde Bartolomé de las Casas.

Y ojalán puedan leer a Enrique sobre Silvio precisamente hoy que Segunda Cita cumple 13 años y Otra Cita  no se rindió aprendiendo a gatear. 






lunes, 8 de mayo de 2023

Poemas al Son y a los Soneros

LOS SONEROS.

de Fina García-Marruz a Nicolás Guillén.


(Tomado de la página de Facebook de José María Vitier García-Marruz)


Al final, 
después de todas las palabras, 
después del “acto”, 
el discurso, la flor
ajada de la trova, 
llegaron los seis soneros negros
de completo negro el flus, llegaron
como seis sepultureros en fila,
hasta ocupar sus puestos, 
como si fueran a buscar
en el último cuarto del fondo
al muerto.
 
Y, resucitador, 
Rompió el son: el espacio
Latió de nuevo en plena gloria,
Las semillas bailaron, el hirsuto
tripaje de los cueros amaneció cantando,
el güiro seco construía
los huesecillos de otro oído
para escuchar la clave de granadillo,
para burlarse del solemne responso
de la botija, para detener la corrupción,
para escuchar los tumbos del solo mar
de la hermosura,
la vibración de plata,
el ser, el son,
burlador de la muerte. 
 
Entonces fue
que el más viejo
de los soneros se adelantó
rompiendo el coro, 
con entrecortado ademán,
como quien espanta un bicho
del cuerpo: no era bailar
aquello: no fluía a compás. La mano alzando, 
a contrapelo del tiempo,
ritualizaba los gestos
del amor: refunfuñaba algo
a la vida escapando,
desobediente del celo,
como abuelo que diera pescozones
al nieto distraído: a la mujer
algo advertía –cuidado! – al majadero
fluir, mas no del todo
se molestaba, como el que trata
con alguien más pequeño, a veces
rompía a reír su gesto de asustar
con el coco, acunando de nuevo
el estribillo, el balanceo materno
del refrán: “Le cayó carcoma
al pavorreal”.
 
Complacientes
la vida y la muerte se miraban
como dos viejas damas al espejo
cuando llegaron los soneros,
cuando llegaron los verdaderos
enterradores, cuando llegaron,
cuando llegó la oscura
exigencia ancestral del corazón, 
cuando llegó lo que vuelve
rompiendo el cuero,
sin entender la compostura
-“le cayó carcoma 
al pavorreal- cuando llegaron
con guapería de congo viejo, 
espantando al miedo
con risa de rejuego solemne, los caballeros
de la gloria, cuando llegaron
-oh Son, oh Ser!- los Seis Soneros!

(Tomado del libro Visitaciones, La Habana, Ediciones Unión, 1970)


SOY EL SON DE LA MONTAÑA.

Por: Wilvia Verdecia y Pachy Naranjo Verdecia.

(Grabación realizada en México de una actuación de la Orquesta Original de Manzanillo)



sábado, 6 de mayo de 2023

Solidaridad omnipresente

 I

Son las cinco de la mañana de un día, a dos años del fatídico de la Covid. Pedaleo. Llevo en el  pecho a Adriana, una niña de once años que sus padres abandonaron al nacer, y desde entonces ha sido paciente  del Hospital Pediátrico de Manzanillo. Sé de ella por Cándido Fabré, el cantautor, y por Filiberto, entonces chofer de la emisora, que a cada rato  van visitarla. La recuerdo al pasar sobre La Paloma Azul por la intersección entre las calles Maceo y la avenida Camilo Cienfuegos  rumbo a Cabo Cruz, y al ver a un médico y dos enfermeras que caminan, seguramente, hacia el hospital. 

 No conozco a Adriana personalmente. Tiene madres multiplicadas en las enfermeras de la sala de terapia que la miman y cuidan como a una hija, tiene padres muchos en cada médico que la atiende y tías en cada doctora, tios en el personal de mantenimiento y los guardias, cariño de las auxiliares. ¡Qué grande es la familia de Adriana!



II

"Mal rayo me parta", es lo que uno se dice si  se te poncha la bici a 7 km de la casa, pleno mediodía, cuando ya te arden los ojos por el sol y el sudor. Te duelen las nalgas, las piernas, la espalda y la cervical. 

"Hermano, ¿Por aquí habrá un ponchero?"

Le pregunto a un joven que espera un transporte bajo la caseta de una parada del bus en un lugar llamado El Congo, entre Los Letreros y San Francisco

"Ponchero, no. Pero en la casa verde, al lado del consultorio, hay una bomba de aire". 

Y allá voy. Una casita humilde. De cubierta de abesto cemento, de esas que se irían a bolina si batiera un huracán. Al ver que el gusano (válvula) de mi rueda no se entendía con la manguera de la bomba, de la era soviética (mi gusano es de los duros, diseñado por los americanos,según me explica, y yo pensando en la polisemia y ciertos blogueros), el dueño va hasta su propia bicicleta, le saca el gusano a la goma delantera, y me dice: 

"Vamos a ponerle este. Luego mi hijo le quita el muelle al tuyo, que es lo que lo hace duro, y se lo ponemos a mi bicicleta". 

Y al minuto la goma se hincha.

El de la bomba se fija en que me llevo la mano al bolsillo:

"De eso nada, compay. Yo lo veo pasar a usted por aquí a millón. Y ya me dijo que hoy ha recorrido casi 100 km. Se ve que se está preparando para algo duro". 

Lo hubiera abrazado si no fuera por la COVID. 

III

Y el Dios de los Ateos me castiga. No me parte un rayo a mi. Le parte dos a la llanta trasera y la tuerce, parece que por coger un bachecito  con poco aire pues lo ha ido perdiendo por alguna fisura. Estoy justo frente a la entrada de San Francisco, como a 6 km de casa. Decido caminar. 

Al terminar de subir la loma de El Merendero, mi reserva de agua está caliente. El sol me está derrotando. Entonces lo veo. Lleva sobre sus hombros  dos sacos que contienen trozos de madera. Un anciano de apenas 1 metro 55 cms de estatura:

"¿Te ponchaste, mijo?"

" Y se me torció la llanta".

Caminamos juntos. Yo con La Paloma Azul a cuestas. Él con la vida:

"Me eché 21 zafras y me jubilaron con 300 pesos, mira tú. Entonces vine para allí, al doblar para Guasimal, con mi mujer a la que ya le han dado dos isquemias. Levanté una casita con mis manos. E hice un pozo buscando agua para sembrar unos 17 cordeles.  Pero huesos fue lo que encontré. Cantidad de huesos. Se lo dije a los jefes de por aquí y mandaron a unos tipos que dijeron podría ser un enterramiento aborigen pues por ahí mismo pasaba el camino real cuando no existía esta carretera"

"¿Y de verdad eran de aborígenes?"

"¡Vaya usted a saber!. Nunca más volvieron por aquí. Y yo cogí to la huesera, y la volví a enterrar en otro lao. Porque tenía que arar y sembrar, porque hay que vivir. Y mucho trabajo pasé pa que me pusieran agua. Y la corriente la cogí de un almacén. Vino uno y me quiso poner mil 200 pesos de multa, pero le dije que lo pensara bien, que yo tengo una lengua larguísima y que iba a contar to el peloteo, y entonces na má me puso 60 y a los dias me pusieron la corriente".

Y así caminamos juntos como 3 km hasta la entrada de Guasimal. 

"Mire, esa casita que se ve allá. Ahí tiene su casa.  Cuando ande por aquí llegue, que un poco de berenjena y cariño se va a llevar, porque mis 17 cordeles algo dan. El médico que me operó de la hernia me dijo que tenía que reposar seis meses. Ta loco ". 

Tiene 74 años. Mide 1 metro 55 centímetros. 

"Los trozos de madera son para sacarle los clavos y ayudar a construirle algo a una vecina". 

Ni he sentido el tramo con su compañía. Y ahora yo, tan blandito, me quejo del sol y mis calambres, y mis dolores, que nunca han producido ni una berenjena para brindarle a aquel que camina con uno...



IV

Justo cuando de regreso corono la loma  antes de llegar al lugar donde he visto caminar a un médico y dos enfermeras, me llega la noticia. Adriana, la niña de la familia más grande, ya no sonríe más. Su cuerpo quebró, se quedó como huella de ternura. Los patólogos buscan ahora la causa específica de su viaje al recuerdo. Yo sé que no fue por falta de amor y cuidados.

Aquel día  en el hospital pediátrico "Hermanos Cordovés",  de Manzanillo, la lluvia de los ojos  ha caído mucho antes de que llegara el huracán Irma.

Epílogo

No suelo creer en Dios. Me han dicho que sus designios son inescrutables. Tal vez por eso, Adriana, ya no está...

Hubiera querido regalarles una crónica a ella y a sus padres, madres, tías y tios del hospital pediátrico de Manzanillo... Al amigo que evita me quede sin aire, al anciano que lleva una vida a cuestas. Pero amenaza ciclón, Corea del Norte hace pruebas nucleares, se habla de las elecciones en Cuba, Trump quiere un muro que lo separe de Méjico, llega La Covid y mata,  y Maduro madura, la coyuntura, los pretextos propios y ajenos... 

En fin, por temor a que mañana el viaje de Adriana pase inadvertido entre tanta gente preocupada, se los he contado hoy...

Ojalá todos en esta humanidad, sigamos ese hilo, que conduce al sol...

miércoles, 3 de mayo de 2023

Tres poemas de Juan Gelman

Sentimientos


como un grito finito como un pedazo escaso

como un vuelo de piedra de luz encadenada 

desato mis caballos y anudo mi paciencia 

las voces de la noche levantan sus dos voces

las ramas de la noche levantan sus dos voces 

y miro el cielo abierto girar en su estupor 

en su furor sereno devienen más desastres 

y se desencadenan las bestias del amor 

y cantan y no cocen maquiavélicos sastres 

que unieron sin hilván tu corazón y el mío 

y ligaron sus suertes con bárbaras dulzuras 

sin decir que hace miedo hace hambre hace frío

y eso corrompe y mata las dulces ligaduras 

esos bárbaros sastres atan las destrucciones 

y rezan a escondidas a los pies de Satán 

y revientan de un golpe los dulces corazones 

y se beben la sangre y se ríen y se van 

esos demonios negros como tu amor y el mío 

con sus pústulas tiernas y su pura indecencia 

desato mis caballos levantan sus dos sones 

y miro el cielo abierto tu corazón y el mío 

sin decir que hace miedo atan sus destrucciones 

y revientan de un golpe hace hambre hace frío



Himno de la victoria

(en ciertas circunstancias)


en madrugada en pleno su esplendor 

quién sino yo como ginebras destruyendo a sus víctimas amadas

para dar luz a la indecisa claridad de sus mesas

quién sino yo con papelitos lujosas descripciones hechas para callar

o la palabra mesa las mentiras

los metros de mentiras para vestir los codos del borracho

los sastres están tristes pero se cose y canta 

se miente en cantidad hermanos míos resulta bella la fealdad

amorosas las pústulas gran dignidad la infamia 

al pájaro al cantor al distraído le han crecido reptiles 

con asombro contempla su gran barbaridad 

hurrah por fin ninguno es inocente

caballeros brindemos 

las vírgenes no virgan 

los obispos no obispan los funcionarios no funcionan 

todo lo que se pudre en ternura dará 

miro mi corazón hinchado de desgracias 

tanto lugar como tendría para las bellas aventuras


Arte Poética

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,

como un amo implacable

me obliga a trabajar de día, de noche,

con dolor, con amor,

bajo la lluvia, en la catástrofe,

cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,

cuando la enfermedad hunde las manos.


A este oficio me obligan los dolores ajenos,

las lágrimas, los pañuelos saludadores,

las promesas en medio del otoño o del fuego,

los besos del encuentro, los besos del adiós,

todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.


Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,

rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.