Reymc, un comentarista habitual del blog Otracita, me ha puesto la mirada en el proyecto de nueva ley de expropiaciones que discutirá y, en algun momento aprobará nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) por manifiesta unanimidad dado los antecedentes de votaciones de ese órgano legislativo.
Reconozco, no sin alguna vergüenza, que al principio pensé que el forista podría estar respecto al gobierno como el sujeto del cuento del gato, tan popularmente conocido en Cuba. Porque una ley de expropiaciones para aplicarlas a quienes, de modo doloso, caprichoso y en menoscabo del bienestar social, retengan propiedades en desuso o en uso indebido, me parece buena, sana, en cualquier sociedad. O para respaldar expropiaciones forozosas en contextos de emergencia nacional o situaciones excepcionales establecidas por la Constitución de la República, también me parece sana y buena para la sociedad.
Cuando leí el Proyecto de Ley de Expropiaciones, enseguida pensé en las tierras ociosas en manos de empresas estatales, cooperativas o privados. Y pensé en la casa donde nació José Machado, en Manzanillo, que sucesivos gobiernos municipales siempre han justificado su deterioro, y que ahí nunca hayan podido abrir una sala museográfica para recordar al mártir de la lucha clandestina, porque los propietarios -que ni usan la casa ni la arreglan- no venden al gobierno.
Pero dados nuestros antecedentes de aprobar leyes para aplicarlas o no, a conveniencia estatal y partidista, incluso a conveniencia de sujetos con vocación caudillista a partir de criterios tribales en ámbitos locales, y analizado el texto propuesto, me gustaría como ciudadano que, quienes proponen la Ley de Expropiaciones a la ANPP, respondan:
¿Deja margen la ley de expropiaciones para que sea usada por la ortodoxia política como ente regulador de la concentración de propiedadsin necesidad de declarar una cruzada política pública contra la concentración de propiedad al estilo de la Ofensiva del 68?
Asumamos que la directiva de una Mypime, el presidente de una cooperativa o el dueño de un emprendimiento privado, a los ojos del alcalde de La Cuchufleta, -o del primer secretario del PCC de La Cuchufleta- se esté volviendo demasiado rico, o sencillamente le haya piropeado la mujer a uno de los dos. ¿Podrían estos en virtud de la ley plantear, así no más, "vamos a quitarle esto o lo otro a fulano porque se está haciendo muy rico con su emprendimiento, o porque me quiere tumbar la jevita, y vamos a hacer ahí un círculo infantil y un comedor para atender a los ancianos para justificar el despojo?
¿Puede convertirse o no la Ley de Expropiaciones en un modo solapado de asegurar una ofensiva del 68 en un futuro, cuando ya el gobieno sienta al Estado más seguro económicamente?
No creo -como parece interpretarse de la preocupación de otro forista -que agentes empoderados sean tan políticamente imbéciles que se pongan a estarle expropiando casas a cualquier hijo de vecino a partir de un presunto criterio de utilidad social. Sería el colmo aunque de que los hay, los hay.
Tampoco me queda claro, del texto de la ley:
¿Qué se define como utilidad o beneficio social en los términos de la ley?. Y si un bien que ya tiene utilidad social -aunque no sea de propiedad social- puede der expropiado en aras de lo que se considere una utilidad mayor. Por ejemplo: si alguien tiene un jardín de infancia está siendo socialmente útil aunque sea privado. ¿Puede ser expropiado porque el gobierno considere que en sus manos tendrá una utilidad social mayor?¿Qué indicadores concretos se tendrán en cuenta para definir esa utilidad mayor y en qué instrumento jurídico aparecerán y en qué plazos?
¿Cuáles son los plazos de responsabilidades y obligaciones del expropiador respecto a la explotación o inversión en lo expropiado?.
¿Basta la necesidad y la intención expropiatoria o el gobierno tendría que presentar un proyecto con los plazos de ejecución y una declaración jurada de que cumplirá con los plazos de ejecución de la obra? Esto último sería para mi requisito indispensable para la aprobación de la expropiación.
Hasta aquí mis dudas e interrogantes como ciudadano cubano al que, por cierto, sólo le podrían expropiar la ropa, una cámara, una Imac y una bicicleta ahora ambas rotas.
El debate de una ley de comunicación social es, en primerísimo lugar, un debate ideopolítico. Es comprensible que los mandantes en los aparatos del Estado -estos, los aparatos, según la definición althuseriana*- no se sientan cómodos para discutir, y menos aprobar, una ley de comunicación social a la altura humanística del Código de las Familias, por ejemplo, en una circunstancia actual donde han perdido la hegemonía simbólica y discursiva hacia el interior de Cuba (Que hacia el exterior, la hegemonía simbólica y discursiva siempre fue -y es- de los imperialismos). Dicho en términos mundanos: perciben -saben- que no tienen "la sartén por el mango" como la tuvieron desde 1959 hasta antes de que se enraizara en Cuba el uso de redes sociale
Hay dos modos de lidiar con esa realidad: el del revolucionario libertario, el que está dispuesto a asumir riesgos transformadores, más allá de cualquier "verdad" fundamental, convencido de que toda crisis, a la larga o a la corta, genera desarrollo aun cuando tenga etapas de retrocesos. Aquel peculiar sujeto que piensa mas en resolver los problemas del país que los propios aun cuando esa resolución parta de reconocer que ha estado equivocado o que aquello que creyó ya no es aplicable a las condiciones actuales. Aquel que quiere transformar aun a costa de su propia negación dialéctica lo cual, para mi, sería la máxima expresión de un revolucionario.
Y el del ortodoxo revolucionario que siempre va a pretender que la sociedad funcione como la noria, de manera que gire sobre si misma a su conveniencia aunque no avance. Lo importante para este sujeto es mantenerse encima de la noria aun cuando, mientras mas tiempo pase, incluso a él mismo le esté dejando de gustar la musiquita.
El problema del ortodoxo no es que esté en contra del debate. Antes he cometido el error de creer que el ortodoxo no quiere debates. Sí lo quiere. Tampoco el problema del ortodoxo es que esté en contra de los cambios. ¡Sí que quiere cambios y por pensar que no los quiere también me he equivocado! Sobre todo aquel ortodoxo que padece las mismas carencias que cualquier cubano de a pie, hace las mismas colas, eventualmente vive de las mismas remesas o de las mismas pequeñas trampas a lo prohibido que todos hemos tenido que hacer alguna vez para mejorarnos un poquito la vida.
Quieren lo uno y lo otro. Pero los quiere bajo su control, bajo la aparente hegemonía de los que considera "los suyos" y él se considera "de ellos".
Lo que no va a consentir el ortodoxo, de ningun modo, es que un debate ponga en riesgo su porción -mayor o menor dado su ámbito de influencia- de poder. Un poder que no siempre es propio, a veces es solo poder irradiado por los verdaderos mandantes del cual ellos son solo satélites, digamos: los caballitos perimetrales del carrusel. Una posición -la del caballito perimetral- en la que estamos la amplísima mayoría aunque vivamos -vivan, muchos- con la ilusión de que determinamos algo.
Ahí hay un dilema sociopolítico que no es exclusivo de Cuba pero Cuba me toca. Debate, sí. Cambios, también. Pero ni debate ni cambios que, en un contexto de pérdida de la hegemonía discursiva y simbólica, haga tambalear -con argumentos y razones pero también con falacias y banalidad, -también con eso, sí- la cuota de poder de los mandantes, sus satélites, sus caballitos perimetrales con mas ilusión de poder que poder verdadero.
Es un contrasentido casi metafísico que una Ley de Comunicación no se debata lo más amplia y públicamente posible desde su primer borrador hasta su aprobación. Porque los procesos comunicativos no son exclusivos de los profesionales de la comunicación. La comunicación social es, en todo caso, el más transversal de los procesos en cualquier conglomerado humano. Es tan decisivo para el desarrollo humano como el mismísimo trabajo, segun la definición marxista. Cualquier Ley de Comunicación Social que no sea el resultado del debate mas transparente y masivo posible -aun cuando ese debate esté contamidado por nuestras propias incompetencias comunicativas, entiéndase tambien, deficiente formación cultural- nacerá propensa a la mutación cancerígena en su posterior aplicación.
Y los ideólogos lo saben. No son ningunos ignorantes ni mucho menos. Por eso, para mi, es obvio que la clase burocrática necesita tiempo afiliados al viejo axioma de que la base determina la superestructura. Tiempo con la esperanza de que mejore la economía y, con ella, mejoren hacia su conveniencia lo que llaman situación o estado político-ideológico de las masas.
Sin embargo, hay un solo modo indispensable de mejorar las competencias comunicativas ya sea en la perspectiva formal tanto como en la axiológica, y es: COMUNICÁNDONOS lo cual se traduce, en términos de funcionamiento de un Estado de Derecho, en: PROPICIAR DESDE EL GOBIERNO QUE TODOS PUEDAN SER SUJETOS EMISORES Y SUJETOS PERCEPTORES en igualdad de derechos y deberes. Sólo se aprende a debatir, debatiendo. Solo se aprende a usar responsablemente las tecnologías de la información a partir del uso de esas tecnologías como condición indispensable-aunque no sea suficiente.
Siguiendo esa lógica: postergar el debate en la AN de una ley de comunicación social y, antes, haber extinguido por decreto el ICRT para seguir aferrados a un organismo legalmente inexistente, es la muestra más evidente de la enorme crisis ideopolítica que existe en nuestro país, de un enfrentamiento ideológico que destroza cualquier criterio falaz de unanimidad más allá de la inexistencia de cualquier discusión pública de los diputados fuera de los marcos permisibles para esa ortodoxia que quiere cambios, quiere debate, sí, pero jamás a costa de su cuota de poder aun cuando ese poder sea tan volátil para la mayoría, como un puestecito administrativo, un viajecito, unas palmaditas a favor de esa gota de vanidad que casi todos tenemos. Humanos al fin.
(Texto enviado por Pablo Arenas cuyo título original es:
Informatizar para la sociedad: conectividad)
¿Recuerdan los tiempos en que no teníamos conectividad en nuestros celulares -- tampoco teníamos celulares-- ¿Recuerdan poco después que tuvimos algo –también tuvimos celulares— y la conectividad consistía en acercarse a una zona wifi y hablar por IMO con nuestros familiares?
No han pasado ni diez años.
Hoy también, cuando nos enteramos de una nueva declaración de nuestro nunca olvidado vecino que recalca la limitación de acceso a las nuevas tecnologías, saltan las alarmas y un grupo importante de personas “se entera” que el país colindante, plantea limitarnos. Se multiplican noticias, declaraciones, programas de TV, donde nos informan del desaguisado, en un tono tal que, sin saber la razón, todo parecería suceder por primera vez.
Vamos a los recuerdos
Allá por abril de 1983, Cuba se conecta por primera vez a sistemas computacionales de documentación. Un largo recorrido hasta un satélite, luego a Moscú y de ahí a varios bancos de datos en el mundo. En mi opinión, era el acceso a la Internet de aquellos momentos: bancos de datos dispersos en el mundo con protocolos diferentes de acceso, pero así empezamos.
Pasó el tiempo, pasaron millones de águilas por el mar y unas cuantas de ellas se llevaron el campo socialista que propiciaba esa conectividad.
Luego, en 1992, se aprueba la Ley Torricelli. La enésima vuelta de tuerca al diferendo cubano-estadounidense, todo con el fin de “hacernos llegar más información” para “que fuéramos más libres”. Los cerebros de esa legislación, de pronto se hicieron una pregunta básica: si Cuba no tiene acceso a la información mundial, ¿cómo le hacemos llegar “nuestra” información?
Ni siquiera nos habían tenido en cuenta a la hora de la repartición “tecnológica” del pastel de la conexión que nos correspondía. A tal punto que el dominio .cu, el cual debiera identificarnos en ese ambiente ciber, tuvo historias que sólo por sí mismas, merecen varias investigaciones y textos.
Surgió un apéndice para esa ley, que se conoce como el Track Two. Una especie de “vamos a darle una oportunidad” para que ustedes crean que se defienden y nosotros tengamos facilidad para inyectarlos con nuestra opinión.
Se aprobó un acceso para Cuba a la red de redes que en números redondos eran unos 300 Mb de velocidad. ¿Y eso qué significa?
Voy a ayudarlos con un par de comparaciones. Era una norma aceptada en aquellos tiempos que un país debía tener una conexión de un Mb por habitante. O sea, a Cuba le debieron tocar 11 millones de MB y sólo nos autorizaron las tres diezmilésimas partes de esa velocidad. En, otro ejemplo, toda casa que se construyera en Japón a finales del siglo XX, debía tener disponible 1 GB de conexión. Sólo una casa, debía tener mucha más más velocidad que toda Cuba. Además, esa conexión autorizada, era satelital.
Volverán a preguntarse sobre qué era eso. Una información que saliera de Cuba, fuera al satélite y llegara a Europa, necesitaba 500 milisegundos. Medio segundo. Eso no es nada, dirán algunos. Más datos. Una conexión entre Alemania y Canadá, tardaba 2 milisegundos. Unas 250 veces menos que la conexión cubana.
Con lo que había se empezaron a hacer las reparticiones y, como la miseria es lo único que repartido entre más, toca a más, muchos protestaron (y protestan) de la forma de distribuir conectividad utilizada en Cuba.
¿Cuál era la solución? Básica, simple, expedita, sencilla y otros sinónimos: Conectarse a uno de los múltiples cables submarinos que rodean nuestro archipiélago, algunos a menos de 40 kilómetros de distancia. ¿Cuál fue y sigue siendo la respuesta del vecino hace 30 años? No, niet, nein, negativo, “nijai” de naranja, ni en juego?. Cientos de peticiones, cientos de reuniones, cientos de oportunidades de negocios y todos han chocado con la misma respuesta: sin autorización del gobierno de EEUU, no hay arreglo de conectividad.
Les cuento una anécdota. Un día llegó un amigo a mi casa que tiene su negocio en EEUU. Su empresa conecta unos 5 estados de la unión y quería negociar con Etecsa. Mi pregunta: ¿Traes la autorización de la OFAC y sus adláteres? No. Y amplió tozudo: Yo conecto a cinco estados, cómo no me van a autorizar la conexión a Cuba. Todavía sigue esperando la autorización.
Luego llegó Venezuela. Llegó el cable. Llegaron también las incomprensiones. Llegó el acceso mínimo. Llegó la mejoría y así estamos. Cada día, recordando a Monterroso, al despertar… y al acostarnos… el dinosaurio, los cables alrededor de Cuba y EL BLOQUEO, siguen estando ahí.
Ni de lejos, es una historia de la semana pasada. Comenzó, si se quiere, el mismo primero de enero de 1959. Es una historia tecnológica que tiene 30 años desde la Torricelli en 1992, reforzada por la Helms-Burton en 1996 o por las 240 medidas de Trump o por la senectud inmovilista del inquilino de la Casa, dix que Blanca. Es la historia tecnológica de dos tercios de la población cubana que al nacer, ya padecían “las ayudas” del vecino, para “ayudarnos”, valga la repetición, a ser más libres.
Cuando ya tenía terminado este escrito, apareció una buena noticia: un segundo cable con conectividad llegará a Cuba. Una vez más el poeta tiene razón: el tiempo está a favor de los que luchan.
* El autor estudió Información Científica. BIbliotecario e informático del instituto cubano del libro. 70 años edad. Amigo personal de Néstor del Prado.
¿Los aumentos salariales "excesivos" conducen al aumento de la inflación y, por lo tanto, impulsan a las economías a una espiral salarios-precios? En 1865, en la Asociación Internacional de Trabajadores, Marx debatió con el miembro del Consejo de la AIT, Thomas Weston. Weston, un dirigente del sindicato de carpinteros, argumentó que pedir aumentos salariales era inútil porque lo que ocurriría sería que los empleadores subirían sus precios para mantener sus ganancias y, por lo tanto, la inflación se comería rápidamente el poder adquisitivo; los salarios reales se estancarían y los trabajadores volverían al punto de partida debido a una espiral salarios-precios.
Marx respondió con firmeza al argumento de Weston. Su respuesta, que finalmente se publicó como un folleto, Salario, precio y ganancia (1865) fue básicamente la siguiente. En primer lugar, "los aumentos salariales generalmente ocurren siguiendo los aumentos de precios anteriores" - es una respuesta para ponerse al día, no debido a las demandas "excesivas" y poco realistas de salarios más altos por parte de los trabajadores. En segundo lugar, no son los aumentos salariales los que causan el aumento de la inflación. Muchas otras cosas afectan a los cambios de precios, argumentó Marx: a saber, "la cantidad de producción (tasas de crecimiento - MR), los poderes productivos del trabajo (crecimiento de la productividad - MR), el valor del dinero (crecimiento de la oferta monetaria - MR), las fluctuaciones de los precios de mercado (estación de precios - MR) y las diferentes fases del ciclo industrial" (fases de auge y depresión - MR).
Además, "un aumento general de la tasa de salarios dará lugar a una caída de la tasa general de beneficios, pero no afectará a los precios de los productos básicos". En otras palabras, es mucho más probable que los aumentos salariales reduzcan la parte de los ingresos que van a las ganancias y, por lo tanto, finalmente reduzcan la rentabilidad del capital. Y esa es la razón por la que los capitalistas y sus economistas se oponen a los aumentos salariales. La afirmación de que hay una espiral de precios salariales y que los aumentos salariales causan aumentos de precios es una cortina de humo ideológica para proteger la rentabilidad.
¿Tenía Marx razón? La economía convencional moderna ha seguido afirmando que los aumentos salariales "excesivos" causarán un aumento de la inflación y crearán una espiral salarios-precios. Tome nota de las siguientes opiniones sobre el actual aumento de la inflación. En primer lugar, la reciente declaración de Andrew Bailey, el gobernador del Banco de Inglaterra. "No estoy diciendo que nadie obtenga un aumento salarial, no me malinterpreten. Lo que estoy diciendo es que necesitamos ver moderación en la negociación salarial, de lo contrario se saldrá de control".
O incluso más explícitamente, y siguiendo la argumentación de Thomas Weston hace más de 150 años, Jason Furman, ex asesor económico del presidente de los Estados Unidos, Obama, lo expresó de esta manera. "Cuando los salarios suben, eso lleva a que los precios suban. Si el combustible de las aerolíneas o los ingredientes alimentarios suben de precio, las aerolíneas o los restaurantes aumentan sus precios. Del mismo modo, si los salarios de las azafatas o los camareros suben, también suben los precios. Esto es micro (economía) elemental y sentido común básico".
Puede que sea "micro (economía) elemental y sentido común básico" en la teoría económica convencional. Pero es simplemente un error. Y esta semana, el FMI ha compilado un análisis exhaustivo de datos del movimiento de los salarios y los aumentos de precios que refutan a Bailey y Furman. El FMI "aborda estas preguntas creando una definición empírica de una espiral de salarios-precios y aplicándola a una base de datos intereconómicos de episodios pasados en economías avanzadas hasta la década de 1960". Así que más de 60 años y en muchos países.
¿Qué encontró el FMI? "Las espirales salarios precios, al menos definidas como una aceleración sostenida de los precios y los salarios, son difíciles de encontrar en la historia reciente. De los 79 episodios identificados de aceleración de precios y salarios que se remontan a la década de 1960, solo una minoría de ellos vio una mayor aceleración después de ocho trimestres. Además, la aceleración sostenida de los salarios-precios es aún más difícil de encontrar cuando se buscan episodios similares a los de hoy, cuando los salarios reales han caído significativamente. En esos casos, los salarios nominales tendían a ponerse al día con la inflación para recuperar parcialmente las pérdidas salariales reales, y las tasas de crecimiento tendían a estabilizarse a un nivel más alto que antes de que ocurriera la aceleración inicial. Las tasas de crecimiento salarial fueron finalmente consistentes con la inflación y la rigidez del mercado laboral evidente. Este mecanismo no parecía conducir a una dinámica de aceleración persistente que pueda caracterizarse como una espiral salarios-precios".
Y hay más: "Definimos una espiral salarios-precios como un episodio en el que al menos tres de los cuatro trimestres consecutivos vieron la aceleración de los precios al consumidor y el aumento de los salarios nominales". Y el FMI encuentra que "Tal vez, sorprendentemente, solo una pequeña minoría de tales episodios fue seguida por una aceleración sostenida de los salarios y los precios. En cambio, la inflación y el crecimiento salarial nominal tendieron a estabilizarse, dejando el crecimiento de los salarios reales en general sin cambios. Una descomposición de la dinámica salarial utilizando una curva de Phillips salarial sugiere que el crecimiento salarial nominal normalmente se estabiliza a niveles que son consistentes con la inflación observada y la rigidez del mercado laboral. Al centrarse en episodios que se parecen al patrón reciente de caída de los salarios reales y endurecimiento de los mercados laborales, a continuación hubo una tendencia a la disminución de la inflación y de los aumentos de subidas salariales nominal, permitiendo así que los salarios reales se pusieran al día".
¿Qué concluye el FMI? "Concluimos que una aceleración de los salarios nominales no debe verse necesariamente como una señal de que se está produciendo una espiral salarios-precios". En episodios inflacionarios, los salarios solo intentan ponerse al día con los precios. Pero incluso entonces, los aumentos salariales no causan espirales salarios-precios, por lo que se confirma la posición de Marx.
Y si desea una prueba inmediata de esto, tome el acuerdo salarial de esta semana entre los empleadores manufactureros alemanes y el sindicato IG Metall, el más grande de Alemania. Los trabajadores recibirán aumentos salariales muy por debajo de la tasa de inflación de Alemania, actualmente en un máximo de 70 años del 11,6 por ciento, recibiendo el 5,2 por ciento el próximo año y el 3,3 por ciento en 2024, más dos pagas globales de 1.500 €. Jörg Krämer, economista jefe de Commerzbank, dijo que los sindicatos y los empleadores habían "encontrado un compromiso sobre cómo lidiar con las pérdidas de ingresos causadas por el fuerte aumento de los costes de las importaciones de energía". Añadió: "Todavía no llamaría a esto una espiral salarios-precios". De hecho, no, ya que incluso los trabajadores mejor organizados de Alemania tendrán que aceptar reducciones en su poder adquisitivo en los próximos dos años.
El análisis del FMI solo confirma muchos otros trabajos empíricos realizados antes. De hecho, los salarios como parte del PIB en todas las principales economías han estado cayendo desde la década de 1980. En cambio, la participación en los beneficios ha aumentado. Y durante el período hasta 2019, las tasas de inflación no fueron más del 2-3 % al año.
Además, no parece haber una correlación inversa entre los cambios en los salarios, los precios y el desempleo: esta curva clásica Phillips keynesiana que afirmaba probar esta relación ha demostrado ser falsa. De hecho, esto se notó ya en la década de 1970, cuando el desempleo y los precios aumentaron juntos. Y las últimas estimaciones empíricas muestran que la curva Phillips es ampliamente plana, en otras palabras, no hay correlación entre los salarios, los precios y el desempleo. No existe una espiral salarios-precios.
A pesar de esta evidencia que refuta la espiral salarios-precios, la teoría económica convencional y las autoridades oficiales siguen afirmando que este es el riesgo clave que puede alimentar la inflación sostenida. La razón para hacerlo no es realmente porque los heraldos económicos del capitalismo creen que los aumentos salariales causan inflación. Es porque quieren "restricción salarial" frente a la inflación en espiral para proteger y mantener las ganancias. Con este objetivo, apoyan los aumentos de las tasas de interés del banco central que empujarán las economías a una crisis, que llegará el próximo año.
Como dijo Jay Powell, jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos: "en principio..., moderando la demanda, podríamos... bajar los salarios y luego bajar la inflación sin tener que frenar la economía y tener una recesión y hacer que el desempleo aumente materialmente. Así que hay un camino hacia eso". Aún más descaradamente, el gurú keynesiano y columnista de FT, Martin Wolf, exigió: "Lo que [los banqueros centrales] tienen que hacer es evitar una espiral salarios-precio, que desestabilizaría las expectativas de inflación. La política monetaria debe ser lo suficientemente estricta como para lograr esto. En otras palabras, debe crear/preservar algo de holgura en el mercado laboral.
Por lo tanto, el verdadero objetivo de los aumentos de las tasas de interés no es detener una espiral de salarios-precios, sino aumentar el desempleo y debilitar el poder de negociación de los trabajadores. Me acuerdo del comentario de Alan Budd, entonces el principal asesor económico de la primer ministro británica Margaret Thatcher en la década de 1980: "Puede haber habido personas que tomaran las decisiones políticas reales... que nunca creyeron por un momento que esta era la forma correcta de reducir la inflación. Sin embargo, vieron que [el monetarismo] sería una muy, muy buena manera de aumentar el desempleo, y aumentar el desempleo era una forma extremadamente deseable de reducir la fuerza de las clases trabajadoras".
* Michael Roberts es un economista británico, seguidor de la visión marxista de la sociedad durante más de 40 años. Ha trabajado como analista económico en la City de Londres durante más de 30 años. Es editor del blog The next Recession.
La Habana, 30 nov.- El abstencionismo en las elecciones locales en Cuba parece confirmar un creciente desinterés ciudadano hacia mecanismos de representación y participación establecidos, en contraste con la política para aumentar la autonomía territorial y la gestión del desarrollo endógeno.
De acuerdo con el Consejo Electoral Nacional en los comicios del domingo 27 votó 68,58% de los 8,3 millones de cubanas y cubanos habilitados para hacerlo, a fin de elegir a 12 427 delegados municipales para una gestión de cinco años según estipula la Ley Electoral de 2019.
El delegado (concejal), tiene entre otros encargos constitucionales promover la participación de la comunidad en la gestión de sus problemas; así como informar a la administración municipal sobre las opiniones, necesidades y dificultades de sus electores, y trabajar en su solución en lo que les corresponda.
Al 31 % del total de electores que no concurrió a las urnas, se añade más de 10 % de personas que votaron en blanco o anularon el sufragio, cifras récord para este país insular caribeño de sistema político socialista donde años atrás las tasas de asistencia a las urnas sobrepasaban 90-95 %.
En los comicios de hace cinco años votó 89,02 % del electorado, y poco más de 8 % de los sufragios quedaron en blanco o se invalidaron.
Durante las experiencias electorales más recientes, los referendos sobre la Constitución de 2019 y el nuevo Código de las Familias, aprobado el 25 de septiembre, participó 90,15 % y 74.01 % del electorado, respectivamente.
“No voté, como tampoco lo hice en las pasadas elecciones. No tengo nada en contra de las personas propuestas. Tienen una biografía más o menos similar, pero del futuro, de lo que harán para transformar el barrio, no dicen nada”, aseguró a IPS Mercedes, una contadora de 55 años residente en La Habana que pidió omitir su apellido.
La ley prohíbe efectuar campañas proselitistas por cualquier candidato y solo se colocan en espacios públicos las biografías para que las y los electores conozcan aspectos relevantes de su trayectoria estudiantil y laboral.
Una revisión y renovación de mecanismos y funciones en el sistema del Poder Popular me parece una tarea urgente para lograr un mayor nivel de empoderamiento popular y de eficacia en la gestión de gobierno a todos los niveles”.
Ovidio D’Angelo
“Los delegados que he conocido podrán haber tenido las mejores intenciones, pero en la práctica los resultados son casi nulos”, indicó al dialogar con IPS, Aliesky Ramírez, un informático de 38 años con domicilio en la oriental ciudad de Holguín.
Los delegados rinden cuenta de su gestión de manera periódica, pero “en esas reuniones escuchas cada año los mismos planteamientos, que el pan no tiene calidad, que el barrio sigue sin una simple lámpara para alumbrar de noche, que faltan carros para recoger la basura con frecuencia o no hay presupuesto para ampliar el alcantarillado. Uno se cansa de la falta de soluciones”, argumentó Ramírez.
Para Félix Bruzón, un ingeniero jubilado de 70 años de la occidental provincia de Mayabeque, “ser delegado exige mucho sacrificio. Es alguien con las mismas dificultades del pueblo que ni siquiera cobra por la carga extra de tramitar problemas, además de mantener su trabajo y hogar”.
Dos electores examinan las biografías de candidatos a delegados (concejales) a las asambleas municipales del Poder Popular, en los comicios del 27 de noviembre, en La Habana. La ley prohíbe las campañas proselitistas, pero los ciudadanos consideran que sería oportuno la presentación por los aspirantes de planes de gestión de los barrios urbanos y los asentamientos rurales.
Bruzón recordó que “no siempre se eligen a los mejores, porque tampoco mucha gente quiere asumir esa responsabilidad y desgastarse. Después que asume, el delegado choca con los “no hay recursos” o “tenemos prioridades más urgentes” de las instancias superiores. Y esa persona luego tiene que dar la cara a quienes lo eligieron”.
Del total de delegados electos, 43,87 % son mujeres y 12,52 % jóvenes de hasta 35 años.
Contexto
La nominación primero en reuniones barriales como candidatos, y posteriormente la votación del futuro delegado de forma directa y secreta, es el momento del proceso electoral cubano en el cual la ciudadanía selecciona directamente a sus representantes.
Los delegados electos en cada circunscripción conforman la Asamblea Municipal del Poder Popular, principal órgano del poder del estado en los 168 municipios del país, y que al constituirse para un periodo de un lustro elige entre sus integrantes a un presidente y vicepresidente.
De acuerdo con la ley, la Asamblea Nacional de Poder Popular, el unicameral parlamento local, deben integrarla hasta 50 % de delegados de base, mientras que el resto proviene de representantes de organizaciones políticas y de masas que deben ser ratificados por la ciudadanía, tras una selección por parte de comisiones de candidatura.
Corresponde a los legisladores, unos 605 en la actualidad, elegir cada cinco años al presidente y vicepresidente de la República, al igual que al Consejo de Estado, en sufragios de segundo grado, un proceso que debe transcurrir el próximo año.
A juicio de analistas, los resultados electorales aportan multiplicidad de lecturas, desde la falta de confianza en un mecanismo participativo que aporta pocas soluciones reales y en el cual un porcentaje significativo de ciudadanos parece no sentirse representado, hasta muestra de descontento social y un voto de castigo a la gestión gubernamental.
Muchas personas y familias se sienten exhaustas por carencias cotidianas derivadas de la crisis multifactorial que atraviesa el país, y cuyos signos más evidentes son el desabastecimiento de alimentos, medicinas, al igual que frecuentes cortes eléctricos de hasta 12 horas diarias en la mayoría de las provincias.
Vista de una calle de La Habana durante la jornada electoral del 27 de noviembre. Las cifras oficiales confirman que más de 31 % de las personas habilitadas para votar no acudió a las urnas, mientras que más de 10 % de quienes ejercieron el sufragio votaron en blanco o anularon el sufragio, cifras record para este país insular caribeño.
En tan compleja situación ha influido el embargo estadounidense reforzado en los últimos cuatro años, al igual que la pandemia de covid.
Se añaden los impactos en agosto del incendio en la base de supertanqueros en la occidental ciudad de Matanzas, y del poderoso huracán Ian en el occidente de la isla a fines de septiembre, y que solo en la provincia de Pinar del Río dejó más de 100 000 viviendas afectadas y considerables daños en la agricultura, incluido el importante sector del tabaco.
“Que nosotros hagamos esto (las elecciones) demuestra que Cuba sigue su camino sin detenerse”, declaró a los medios el presidente Miguel Díaz-Canel tras ejercer el sufragio.
El mandatario consideró que el proceso electoral expresa que Cuba “mantiene su estabilidad política y social, independientemente de la asfixia económica que nos están tratando de implantar para que la población por el descontento, la desesperanza y el agobio debido a las carencias, haga el anhelado estallido social que quiere el gobierno imperial”, esto último en alusión a Estados Unidos.
Los comicios ocurrieron en medio de una fuerte campaña en redes sociales de sectores opositores y activistas quienes llamaron a abstenerse o votar no. Calificada por las autoridades de “mercenarios a sueldo” de Washington, un segmento de la disidencia interna buscó sin éxito colocar candidatos en las boletas.
Más autonomía municipal requiere mayor participación
Desde 2011, el programa de reformas económicas conocidos como Lineamientos proyectó la necesidad de aprovechar aún más las potencialidades de las comunidades y colocar el desarrollo local como una política de primer orden.
La Constitución conceptualiza el municipio como “la sociedad local”, reconoce su autonomía y le encomienda lograr la satisfacción de las necesidades de la demarcación.
En julio de 2020, el Consejo de Ministros aprobó la Política para impulsar el desarrollo territorial, mientras en abril de 2021, el decreto No.33 Para la gestión estratégica del desarrollo territorial, abrió el diapasón para impulsar este tipo de iniciativas, como parte de un proceso hacia la descentralización.
Los desechos se acumulan en una calle del municipio de Diez de Octubre, en La Habana. La recogida de basura es una de las quejas más recurrentes de la ciudadanía en las reuniones de rendición de cuenta de los concejales en los municipios de Cuba.
Corresponde a los gobiernos municipales conducir y gestionar las Estrategias de desarrollo local.
Para el investigador social Ovidio D’Angelo, “la autonomía municipal tiene carácter multidimensional, no solo porque implica cambios sustanciales en las funciones del gobierno –y un gran desafío para la asunción de sus atribuciones y competencias necesarias-, sino porque se proyecta en ámbitos de interrelaciones y tramas sociales diferentes a las tradicionales”, marcadas por el verticalismo y la centralización.
“El tema plantea, colateralmente, la función del delegado y la participación popular, como la base posible de todo desarrollo social, territorial y nacional”, significó en un intercambio con IPS el integrante del equipo de trabajo del gubernamental Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS).
D’Angelo convino en que pocas veces el delegado tiene opciones de solución de problemas cotidianos de la comunidad, “porque dependen de las posibilidades y dedicación de instituciones de otro nivel”.
Pero en otras ocasiones, “tampoco dispone de competencias para la gestión de procesos complejos de la comunidad, ni se proyecta hacia situaciones determinantes de los problemas de la cotidianeidad que se derivan de políticas, prioridades o visiones de nivel nacional, sobre las cuales los pobladores pueden hacer propuestas interesantes”.
En este sentido consideró oportuno despojar de formalismos al proceso de elección de los delegados de circunscripción y enriquecerlo, quizás, con agendas y proyecciones de los candidatos, “sobre las problemáticas de las comunidades o barrios, cómo movilizar alianzas multiactorales y poblacionales generativas para contribuir a su solución, desde sus propias capacidades o en busca de apoyos necesarios”.
A su juicio, la revisión y renovación de mecanismos y funciones en el sistema del Poder Popular “me parece una tarea urgente para lograr un mayor nivel de empoderamiento popular y de eficacia en la gestión de gobierno a todos los niveles”.
“En la crítica situación actual del país, esto no supone un deseo, sino una necesidad imperante”, aseguró D’Angelo.
*IPS Cubaes la corresponsalía en La Habana de la agencia internacional de noticias Inter Press Service (IPS), la principal fuente mundial de información sobre temas globales del desarrollo.
Nació en 1964 como una cooperativa de periodistas dedicada a llenar el vacío informativo sobre los países del Sur desde la óptica del Sur.
Lanza su primer despacho noticioso desde La Habana el 8 de marzo de 1979. Se convirtierte así en una de las primeras agencias de prensa extranjera en tener presencia en Cuba.
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El camino que abre
una película, desde la crítica especializada y el público que la valida,
constituye la mejorexpresión de una
trama que ha superado la ficción e inicia la otra secuela, no escrita, en el ámbito social: entrevistas a sus realizadores y protagonistas; cuestionamientos
ypolémicas.
Argentina, 1985es una de las más recientes y exitosas producciones de la cinematografía hecha en el país que nombra al filme.
Un año
culmina el título: 1985. La especificidad de
este año tiene en el pasado una cuestión fundamental: Argentina recién volvía a
la democracia y exigía restaurar mediante la justica una verdad silenciada por la violencia institucionalizada como arma de
terror.
Dirigida por
Santiago Mitre, Argentina, 1985ha suscitado volver al recuerdo de quienes, como el tango de Gardel, las nieves del tiempo han plateado su
sien.
Para entender a
fondo la recreación del juicio a las juntas militares que gobernaron Argentina
desde el 24 de marzo de 1976, cuando iniciaron el llamado ´´Proceso de
Reorganización Nacional´´ hasta el 10 de diciembre de 1983, es necesario
conocer lo sucedido nueve años antes de que el fiscal Julio Strassera,
interpretado por Ricardo Darín, nombrara uno a uno los militares sentados en la
banca de los acusados.
Patricia Modarelli
tenía 17 años cuando ocurrió el golpe de estado:
La sociedad “en líneas generales” estuvo de acuerdo con
el golpe, algunos lo festejaron como mi vieja. La recuerdo destapando una
botella de sidra para brindar. Yo estaba enojada, me preguntaba por qué otra
vez ungolpe de estado. No salimos de
esta dialéctica, me
dije. Fui a casa de una amiga que sus padres eran peronistas, ellos seguro me
entenderían.
Con la toma del
poder por los militares el objetivo según dieron a conocer públicamente era
pacificar al país envuelto en constantes enfrentamientos violentos por grupos
extremistas de izquierda y derecha.
Con este golpe Videla1 (ejército), Massera2 (armada)
y Agosti3 (aérea)anunciaron que iban a
sucederse en el ejecutivo cada cierta cantidad de años. Cerraron el Congreso,
en el poder judicialcolocaron a un
Procurador y nombraron varios fiscales.
El verdadero
rostro de las juntas militares estaba oculto tras la máscara del orden yel falso auge económico que creció como una
burbuja especulativa, la plata dulce, en los años que Videla asumió la primera magistratura
de la nación, desencadenó una de las peores crisis económicas en la historia
del país.
En el propio 76 a mitad de año mataron a los sacerdotes y
seminaristas de mi parroquia. Fue terrible el asesinato. Todo el barrio se
conmovió. Se supo que fueron los militares aunque quisieron hacer pensar a las
personas que había sido los montoneros4.
Arrestos sin causa
legal y desapariciones forzadas comenzaron a volverse frecuentes bajo el
gobierno militar. A pesar de ello, el pensamiento de común de quienes en un inicio celebraron la tranquilidad prometida por
los militares era: "algo habrá hecho"
Por lo menos en mi barrio empezamos a abrir los ojos
bastante temprano, julio del 76. La Iglesia también, algunos que habían apoyado
y otros no de entrada,pero cambiaron de
opinión cuando comenzaron las persecuciones contra catequistas porque iban a
los barrios vulnerables. Algunos desaparecían, otros morían, incluidos
sacerdotes. En marzo del 77 la Conferencia Episcopal Argentina hizo una carta
denunciando lo que ocurría.
La sociedad se estaba enterando de su metodología
inaceptable. En navidad publicaban una hoja del diario con un listado de
personas en columnaque estando
desaparecidos, reaparecían legalizados en una cárcel o libresy muchos liberados estuvieron obligados a
exiliarse.
Los consiguientes
cambios de administración, todos pertenecientes a la rama militar provocaron un
descontento que se acrecentaba cada día por los métodos de reprimir a quienes
denunciaban la verdad y la depauperación económica, conjugado con el
acrecentamiento de la deuda externa que se volvía prácticamente impagable.
Vuelos de la muerte, desapariciones, robo de recién nacidos, torturas y
ejecuciones extrajudiciales eran el manual de uso para quienes "imponían
orden" con el Estado como armadura de poder.
La guerra de las
Malvinas en 1982 significó la cuenta regresiva para los militares. Sin embargo, la invasión a las otrora
islas argentinas en poder los británicos, fue un intento para levantar
el desánimo generalizado y limpiar el prestigio casi nulo de los artífices de
un procesoreorganización que solo
dejaba muertos en sus sucesivas presidencias.
Cuando toman las Malvinas la gente salió a festejar. En
mi casa, por ejemplo, yo estuve en desacuerdo total, pero algunos en mi familia
estaban exultantes. La sociedad se movilizó para ayudar a los pobres
conscriptos y militares que estaban en las Malvinas sufriendo el frío y por
supuesto el ataque de británicos.
Los programas
radiales y televisivos emitían falsas esperanzas ante la especulación de que
las fuerzas británicas no movilizarían sus tropas a miles de kilómetros de
distancia por unas islas en el atlántico sur.
Me agarró un ataque. Cómo podían pensar que los
británicos no vendríany se dejarían
pisar de esa manera. Con la mentalidad imperialista que siempre han tenido.
En apoyo a los
llevados hacia las Malvinas, se pidió donativos de cualquier
índole.
Recuerdo un matrimonio anciano italiano que donaron sus alianzas de matrimonio. También hubo un recital de rock nacional
en el campo de Obras Sanitarias, más grande que el estadio cubierto. La entrada
eran frazadas, alimentos no perecederos, etc.y todo se juntaba en el estadio cubierto. Allí estuvo todo el rock nacional
y obviamente también los jóvenes.
Pero los asistentes
al recital solo deseaban una cosa: el fin de la guerra. A la salida de concierto miles de jóvenes llenaron
las cuadras mientras coreaban una canción convertida en himno: Solo le pido a Dios, de León Gieco, que
marcaba el compás de un anhelo porque ni el dolor, ni la guerra le eran
indiferentes al pueblo argentino.
Al
tiempo nos enteramos que todas las donaciones o la mayoría se perdieron. Jamás
fueron entregadas a los soldados que
estaban peleando en Malvinas.
La llegada de Juan Pablo II al país y cerca de
un millón de personas reunidas para la misa que ofreciódondesolicitaba que reinara la
paz, fue el catalizador para el término de un régimen insostenible,
desequilibrado por el peso del desencanto.
Esto logró que los militares se dieran por vencidos. La
gente estaba muy enojada y comenzaron a abrir los ojos. Tiene que irse Galtieri* y toma el
poder Bignone* que prometió elecciones para el 83. Ese fin de año del 82 hubo una
manifestación increíble en Plaza de Mayo. Muchos estaban organizados desde
partidos políticos. No tenían más de 10 minutos para decir algo y retirarse
para que entraran los siguientes. Yo fui con compañeros de trabajo, fue
impactantever tanta gente. Muchos iban
con sus niños en los hombros. Todo para decirle a los militares que debían
cumplir con la promesa: ¡afuera los militares!
Pero el acto en la
mítica Plaza de Mayo pasó más allá de lo permisible cuando fue quemada una bota
militar a la vista de todos. Los gases lacrimógenos hicieron que jóvenes,
ancianos y pares con sus hijos corrieran hacia cualquier dirección.
Recuerdo a la columna del partido comunista que nos gritaban ¡tápense con pañuelos la nariz y la boca!
La relación
permisiva y el apoyo de los civiles al poder castrense terminaba, aunque muchos
en mayoría
[F20]desconocían el anverso de la
moneda de aquellos siete años. Patricia supo a principiosochenta de los centros de tortura y
los vuelos de la muerte gracias a un periódico de la juventud trotskista.
Uno de mis hermanos me lo dio. Elperiódico contenía las denuncias realizadas
de algunos exiliados en el Congreso de Francia. Así llego a finales del 83.
Momento de elecciones. La alegría era inmensa en la sociedad, que además estaba
totalmente movilizada.
La gente quería democracia pero no volver a la violencia
de los 70. En las elecciones triunfó Alfonsín y se hizo una gran fiesta en los
bosques de Palermo. Fue todo el mundo y cuando digo todo, digo todo. Era
increíble la cantidad de gente, hubo números artísticos. Entonces llegó
Alfonsín a dar discurso[F23]. Incluso habían personas que votaron por el candidato peronista Luder*. Era la alegría
de volver a la democracia y que se fueran los militares.
Una de las promesas
del recién electo presidente Raúl Alfonsín era enjuiciar a las juntas militares
e investigar sobre los desaparecidos que se contabilizaban por miles.
El 15 de diciembre
de 1983 Raúl Alfonsín ordena la creación de la Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas (CONADEP) con el escritor Ernesto Sábato como
presidente, cuyo resultado fue la publicación en 1984 del informe “Nunca más” entregado al presidente
Alfonsín el 20 de septiembrede 1984 y
utilizado como prueba, sumado a las investigaciones realizadas por las madres
de Plaza de Mayo, cuando inició el juicio a los militares el 22 de abril de
1985.
El cine argentino, desde diferentes perspectivas, retrató lo que fueron aquellos años. La película de Santiago Mitre se integra a ese reflejo cinematográfico:
La producción, fotografía y actuaciones de la película
fueron excelentes. No existe persona que lo ponga en discusión. A la producción
no hay detalle que se le haya escapado, desde cómo estaba la plaza de
tribunales, teléfonos públicos, colectivos*, autos, incluido los interiores de los
edificios. Porsupuesto la vestimenta y
las actuaciones desde Darín como Strassera, Lanzani de Moreno Ocampo, Alejandra
Flechner que interpreta la mujer de Strassera, y un admirado actor argentino,
Norman Briski, haciendo del Ruso.
La realización de esta película me gustó porque ha vuelto
a poner en el centro de la atención algo que fue determinante en la democracia:
el juicio a las juntas.Yo misma me
sorprendí de verla y recordar semejante juicio. Era fuerte ver en primera fila
de acusados a todos los de las juntas militares, aún permanecían intactas sus
estructuras, esto es imponente de solo pensarlo y se ve bien en la película.
En solo 3 semanas desde su estreno, en Argentina la
habían visto 800.000 espectadores. Era necesario conocer esa historia. Al cine
fueron padres con sus hijos que probablemente no habían nacido aún o eran muy
chicos en ese momento. También muchos jóvenes que ni siquiera conocían del
hecho. Fue algo impresionante.
Para mí,el logro
más importante es que sevuelva a hablar
del juicio y la importancia que tuvo. Que recién lograda la democracia, con la
estructura militar aún en pleno dominio, se haya no solo enjuiciado por la
justicia civil a los militares, sino que fue el primer juicio oral en
Argentina, aún no estaba en la constitución, porque se decidió que era
fundamental hacerlo.
Todos los días salía impresa la desgravación taquigráfica
de lo que allí sucedía. Yo los coleccionaba, aunque después los perdí. La
sociedad seguía atentamente el juicio y se hablaba todo el tiempo de esto y
opinabamos bastante sobre ello, por supuesto.
Aunque sobre el filme pese que no se mencionara a
la CONADEP en el argumento de la película como factor clave para que fuese
posible un juicio que sería tomado como un precedente histórico a nivel
internacional, lo válido y trascendente de Argentina,
1985fue devolver a través del
cine el desarrollo de un proceso que durante nueve meses mantuvo a una nación
expectante por el veredicto luego de que el 18 de septiembre Julio Strassera en su alegato
fiscal al mencionar cada nombre de los acusados abriera el camino de la justicia
y arrojara luz contra la oscuridad cómplice de la barbarie ocultada por los
uniformados. Finalmente, el 9 de diciembre de 1985 fue emitida la sentencia.
El contacto desde
la ficción con una película que será exhibida próximamente a las pantallas de Cuba durante
la nueva edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en
La Habana, permitirá la conjugación de
emular un sentir que se volvió común contra el terror del pasado y el olvido
del presente, para que ninguna ignominia de aquellos años pueda volver a
sucederse en el futuro. Argentina, 1985llegará como el eco fílmico
de un pueblo que expresó movido por el dolor y la justicia.