domingo, 30 de junio de 2024

Topar los precios.

 Lo de los precios topados para productos que alguien etiquetó como de primera necesidad -como si otros tan necesarios no lo fueran también- a mi me parece una medida más política que económica. No me parece que nadie sea tan inopio, desde el punto de vista económico,  en la máxima dirección del país, ni desconozca a estas alturas  que topar los precios no funcionaba ni siquiera cuando las empresas estatales podían "competir" con el mercado negro -cuando todo el comercio minorista era estatal salvo los mercados agropecuarios- y mucho menos va a funcionar ahora que, prácticamente, el comercio minorista estatal sólo existe en las exiguas tiendas en MLC que, por cierto, tienen un montón de productos más caros que las mypimes y los TCP cuando adquieres la divisa al precio real en la calle y no al fantasmagórico creado por el Banco Central. 

Entonces la imposición de los precios topados al sector privado -ojo: nadie se mete con los precios de los "incontrolalos"- es una medida política cuya preparación se ha estado realizando desde hace un par de meses. Han usado -tengo que decir que con apreciable habilidad e inteligencia-  un sistema de propaganda en las redes con los que llaman activistas y/cibercombatientes para demonizar la empresa privada ante el sector de la población que menos poder adquisitivo tiene, casi todos empleados estatales ya sea del sistema empresarial o presupuestado, que es el que más sufre los altos precios.

Para tal campaña, obviamente no usaron los comunicadores públicos profesionales de los medios estatales porque sería deschavarse; sería contradecir la narrativa presidencial de la convivencia y el encadenamiento de todas las formas de gestión y propiedad vigentes. Usaron los legionarios del "futbol destructivo", los activistas en las redes más comprometidos -o mejor chantajeados, segun sea el caso- y a los nostálgicos del CAME y la JUCEPLÁN que yo llamo bocoyoteros, esos entusiastas imbéciles de la retranca.

 A su favor, tienen mas de tres generaciones de cubanos (des)formados en una colosal incultura económica. Cubanos que nunca supimos el costo de una tribuna abierta, por ejemplo -no cuestiono si eran necesarias o no, no se trata de eso este análisis- o de un acto político multitudinario, o de tener en la ciudad a cientos de miles de becarios que luego no regresaban al campo a producir y cientos de miles de escolares de la ciudad llevados al campo a mal producir, o de abrir escuelas de arte en todas las provincias -y en Granma, dos- para que después los graduados no tuvieran mercado para sus obras, o de experimentar con esto, aquello o lo otro... Sin que supiéramos nunca el costo del experimento. Ahora mismo tengo que volver a acordarme del PrevengoVir.  

Tres o cuatro generaciones de cubanos comunes y corrientes -no economistas ni contadores ni profesionales de la administración y la gestión económicas-  nos educamos sin tener idea de los costos reales de cualquier proceso social, político, productivo. ¿Cuánto le ha costado a este país, por ejemplo, los últimos cuatro congresos de la UNEAC y la UPEC en los cuáles se redunda y redunda y redunda mientras los sistemas institucionales que gestionan la cultura artística y los medios siguen enquistados? 

Y puesto que los cubanos, los simples mortales, sabemos poco o casi nada de costos; cuando al jubilado, al pensionado, al maestro, al médico, al estudiante universitario hijo de obreros que trabajan en una empresa estatal en pérdidas, le dices que vas a topar los precios, éste recupera un poco la esperanza, se alivia, y si ve que ppr dos, tres, cuatro semanas, un mes, vaya, el aceite no pasa de 850 CUP, cree o intenta creer... Y están los otros, que tampoco saben de costos, los que su trabajo es sostener el sistema: los combatientes de las FAR y el MININT, los obreros y profesionales de sus redes empresariales, o de las pocas redes empresariales estatales que sí pagan salarios adecuados o que tienen "búsqueda", un término que, para los lectores no cubanos del blog, necesita toda una entrada. 

Ante un verano que ya se muestra crudo, con peligros naturales, el sistema electroenergético agonizante y el fantasma del 11 de julio -yo sé que para muchos dirigentes, cuadros, el 11 de julio es como un espíritu rebelde y burlón, aunque no lo reconozcan, y yo entienda que no lo reconozcan- topar los precios es una muestra de que están haciendo algo en el camino de solventarle las penurias a la mayoría de los cubanos, topar los precios -a los ojos de un montón de gente sin memoria a mediano y corto plazo- es un indicador de que se escucha al pueblo en las visitas a los territorios, de que se quiere hacer lo que los más humildes necesitan. 

Aliviar y fomentar la esperanza, creer o intentar creer, estaría bien si el gobierno tuviera un plan efectivo para moderar la crisis. Estaría mejor si ese plan fuera innovador, creativo, consensuado con los más avezados economistas del país y, en la medida de lo posible puesto que no olvido estamos asediados por la hijaeputancia imperialista, estaría mucho mejor si también fuera público.  

Pero, hay un detalle: ¡No se puede hacer público el plan que no tienes! O al menos me parece que no tienen porque no veo ningun indicio. Veo que repiten y repiten y repiten lo que ha hicieron antes, que no funcionó... 

No se apresuren a quemarme en la hoguera por esta entrada. Ya tendrán tiempo de hacerlo. Esperemos al próximo diciembre. 




sábado, 29 de junio de 2024

Manzanillo deja vú

 I


"Manzanillo, con el tiempo, mi tiempo, se ha vuelto un poblado tan redundante". La Transeúnte me responde:  "Es verdad, ya no somos una ciudad sino una aldea con cuatro o cinco avenidas: con mar pero sin puerto, con peces y crustáceos sin apenas barcos pesqueros, con costas sin cabotaje, con cayos hermosos sin recreación ni turismo". 

II

Sobre el piso de losa importada, El Mendigo defeca. Detrás de su inmundicia, el cartel sobre el pladur anuncia bebidas y confituras a precios similares a los de El Vedado. El desecho es tan largo, gordo y continuo, que te obliga a mirarlo: carmelita, estriado, oblicuo;  rodeado por jazmines trepadores y maravedíes, conforma la imagen de un cuadro neofigurativo en las cercanías del arbusto venenoso.

"Hijo de puta" -grita la mesera y se le encima a blandazos con un recogedor de alumino. La retisencia del desecho cede ante el respingón que el golpe produce en El Mendigo. Aun con el último jirón de su bellaquería colgado de su popa, El Mendigo me alcanza y me ruega: "¿Me puede dar algo para un emparedado?" "¿Dónde nos podemos comer uno bueno por aquí cerca?" -le pregunto. Y hace una mueca. "¿Dónde nos echamos un trago de ron barato?" Y se alegra: "Vamos, tigre, ahí mismo, en la esquina". 

III

"Todo parece distinto  ahora..." -me comenta El Corredor Septuagenario. Coincidíamos en el malecón durante mi preparación para ir en bici hasta San Lorenzo. Al cabo dejé de verlo. Él habia sido profesor de técnicas de dirección y el miembro de la comisión de cuadros del PCC que me explicó por qué no me habían aprobado, hace como 15 años atrás, como director municipal de cultura. 

Y es verdad: la heladería, El Néctar, frente al Parque Céspedes, ya no tiene los colores oscuros ni la tapicería de madera contrachapada de aquel 1991 cuando el temblor de tierra nos sorprendió a mi amigo Luis Bonet -el que me llevó a la radio-  y a mi tomando el mismo helado aguado y tísico de esta mañana mientras la locutora Argelia Verdecia decía en vivo y directo por Radio Granma: "Ay, esto se está meneando". Solo fueron unos segundos.

"....pero es lo mismo. Ni siquiera el susto telúrico de aquel 11 de julio hace que se muevan, Giordan". 

IV

Caro y el novio me hablan de una pizería. Está en nuestra misma calle, Masó, muy cerca de donde viviera Julio Girona. Me lo señalan y reconozco el inmueble. Ahí estuve de invitado especial una vez por una familia que me creía un "luchador por la libertad" segun los estándares de Miami y que, seguramente, quedarían, por lo menos, decepcionados. 

Eran personas de refinada educación así que no deben ser los dueños o gerentes de la actual salón pues un vulgo nos espeta apenas llegar: "Pa que lo sepan no hay pizza porque no hay luz, na má que spaguettis". Sólo le falta el manojo de tickets y la expresión de desgana para ser el mismo tipo de la peor pizería estatal. 

Y sin embargo, unas quince esquinas más adelante, en la calle José Miguel Gómez después de La Plaza del Mercado, se escucha a Nirvana en un café.  El espectro de  Kurt Cobain me recuerda aquellas madrugadas en que descargábamos Waldemar El Duende, Julio El Poeta, Quevedo El Dramaturgo y las actrices de Espacio Vacío. 

Pedimos hamburguesas y prú oriental, una bebida tradicional de esta región a base de yerbas medicinales que, con todo nuestro potencial científico e inovador, no hemos podido preservar en los envases para venderla más allá de nuestras fronteras, como ahora mismo hacen los dominicanos con el guarapo -jugo de caña- sin que hayan tenido nunca la brillante idea del Comandante en Jefe de crear polos científicos. 

Y así, el mismísimo Kurt Cobain rasga la molicie en una sala de la otrora Ciudad del Golfo.  El local está decorado entre lo pop, lo kirsch y lo gótico. Puro -o impuro- postmodernismo: "¿Quién ambientó y decoró?" Le pregunto a la mesera quien es, también, la dueña: "Todo, salvo los muebles, lo ha hecho mi hijo", y me señala a un joven quizás menor que La Caro: "El y yo atendemos esto". Le doy las gracias por su oásis de buen gusto y originalidad y pienso: "Vaya, un negocio familiar fuera de los cánones. Ojalá no se les atraviesen a ningún mandante". 

V

"La cosa está jodida, Giordan" me dice Mi Contemporáneo: "Mas jodida que aquel septiembre de 1994... ¿Te acuerdas?... Cuando cruzabamos el rio Bayamo sobre el puente del ferrocarril, y sentimos una locomotora pitar y nos cagamos, y si no nos apuramos nos tenemos que lanzar al rio?". 

Desgarbado y simpático, se hizo ingeniero mecánico, abrazó la causa de la Revolución y la realidad lo abrasó a él. Ahora anda vociferando su sapiencia caótica por antros y recovecos, y pidiendo cuentas: "A ver, Marrero, mijo, explícame: ¿Cómo es eso que ahora tú dices que los empresarios estatales para no trabajar están entregando sus bienes a los privados? Coño, compay, si tú sabes que lo que entregan casi siempre es chatarra, que esperan que sea casi chatarra, y que los privados logran lo que tus empresas en sesenta años, por el bloqueo o lo que sea, son incapaces de lograr. ¿Tú no has visto funcionando guaguas, camiones, montacargas, grúas, que ustedes iban a mandar a desguazar, hermano? ¿Otro bandazo más, asere?  Tú te callas, Diaz-Canel, que yo no he terminado de hablar con Marrero. Tú también vas a coger lo tuyo pero ahora no te toca. Espérate ahí, tranquilito.  Tapia, a ver, Tapia: ¿Qué tú tienes que decir? ¿Lo tuyo no es la soberanía alimentaria? ¿Cuánta maquinaria agrícola obsoleta no tienen funcionando los campesinos sin que ustedes le vendan ni una tuerca? ¿Cuántos tractores que ya ustedes tenían tirados en los cementerios sin cruces? Si le llegan a dar los barcos a las Mypimes todavía tendríamos Flota Cubana de Pesca... y Playa Giroooooon... ", entona y rasga una guitarra imaginaria. 

Hace una pausa y mira fíjamente:

"Tú ni hables, Chapman, con todo respeto que eres mujer y todo eso, pero ni hables que la parte alta lleva 40 dias sin agua... ¡A que si le dan el acueducto de Manzanillo a una cooperativa industrial lo vuelve más eficaz! A ver, Diaz-Canel, habla tú, ahora, que ya por aquí volvieron con el experimento de topar los precios.. ¡Asere, QUÉ ESO NO FUNCIONAAAAA! ¡Maduro y Putin se callan, no estén jodiendo por What Apss, que esto no es asunto se ustedes... ¿O sí?...."

Y ahí dejo a Mi Contemporáneo, en un banco del parque que lleva por nombre Paquito Rosales, el del primer alcalde comunista de Cuba, pero que todo el mundo llama Parque Bertó.

Otro epílogo

Manzanillo se va apagando tras de mi. Pasa lo mismo en modo directo que traslaticio y metafórico. Regreso de allá una semana antes de que la lluvia mas toneladas de basura, echadas a la calle por los pobladores ante la falta de servicios comunales, inundaran la avenida del malecón como en un eterno deja vú.  





lunes, 24 de junio de 2024

Dos poemas de Maiakovski

Y no decimos nada

La primera noche ellos se acercan

y cogen una flor de nuestro jardín,

y no decimos nada.


La segunda noche, ya no se esconden,

pisan las flores, matan nuestro perro

y no decimos nada.


Hasta que un día,

el más frágil de ellos,

entra solo en nuestra casa,

nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo,

nos arranca la voz de la garganta.


Y porque no dijimos nada,

ya no podemos decir nada.


¡Escuchen!

¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que alguien quiere que existan,
quiere decir que alguien escupe esas perlas?

Alguien, esforzándose,
entre nubes de polvo cotidiano,
temiendo llegar tarde,
corre hasta llegar hasta Dios,
y llora,
le besa la mano nudosa,
implora,
exige una estrella,
jura,
no soportará un cielo sin estrellas,
luego anda inquieto,
pero tranquilo en apariencia,
le dice a alguien:
"¿Ahora estás mejor, verdad?
¿Dime, tienes miedo?"
¡Escuchen!
¿Si las estrellas se encienden,
quiere decir que a alguien les hace falta,
quiere decir que son necesarias,
quiere decir que es indispensable,
que todas las noches,
sobre cada techo,
se encienda aunque más no sea una estrella?

sábado, 22 de junio de 2024

Razón de vivir

De: Victor Heredia 

(A través de Mercedes Sosa y Lila Downs)


Para decidir si sigo poniendo

Esta sangre en tierra

Este corazón que bate su parche
Sol y tinieblas
Para continuar caminando al solPor estos desiertosPara recalcar que estoy vivoEn medio de tantos muertos
Para decidir, para continuar
Para recalcar y considerarSolo me hace falta que estés aquíCon tus ojos claros
Ay, fogata de amor y guíaRazón de vivir mi vidaAy, fogata de amor y guíaRazón de vivir mi vida
Para aligerar este duro pesoDe nuestros díasEsta soledad que llevamos todosIslas perdidas
Para descartar esta sensaciónDe perderlo todoPara analizar por donde seguirY elegir el modo
Para aligerar, para descartarPara analizar y considerarSolo me hace falta que estés aquíCon tus ojos claros
Ay, fogata de amor y guíaRazón de vivir mi vidaAy, fogata de amor y guíaRazón de vivir mi vida





viernes, 21 de junio de 2024

Diatriba de viernes.

 Nunca supe el nombre del oficial de filas que ordenaría a su escuadrón avanzar con los tanques sobre la multitud moscovita, en agosto de 1991. Siempre me he preguntado qué sentiría al ver a sus subordinados abrazados a los ciudadanos, y no el raudal de sangre y vísceras que, seguramente, esperaría. Me gusta pensar que se sintió aliviado. 

La comprensión de lo anti-humano, es uno de los ejercicios intelectuales más duros -y a la vez, en mi caso, apasionante- que se pueda tener. ¿Cómo vivirían los tanquistas de la plaza de Tiananmén las siguientes horas después de la masacre? ¿Cómo vivirían los siguientes años al ver que, en definitiva, se mantuvo en su país la nominación de un tipo de poder pero se cambiaron sus esencias, estructuras y castas, o sea: aquello que los represores entendían como socialismo, no fue más? ¿Cómo se vive con la conciencia -tal vez la inconciencia- de que se es peón de un micromundo, ya juzgado por la realidad y condenado por las consecuencias, que se resiste a morir? 

En las películas de terror clase C, el dilema se resuelve fácil: el zombie es un post- enfermo que no piensa, no siente, sólo mata para tratar de sobrevivir. Su infamia termina cuando le cortan la cabeza. Pero la vida en sociedad no es una película de Hollywood. Por la arena fina del Este de La Habana caminaría el tipo del piolet -segun nos contó Padura- para mayor ironía con un apellido a cuestas que, parece ser, su raíz simboliza El Coco para quiénes ven en toda postura crítica una regresión al peor capitalismo. Y no saben -o tal vez sí,  compleja es la reencarnación del alma- que alimentan el oportunismo y la demagogia de quienes ni aquí ni allá sufren apagones ni penurias, y sólo usan sus doctrinas a conveniencia. 

 No tengo claro si Padura narra la reacción del hombre cuando murió uno de sus perros ni si alguna vez llegó a comprender  que sólo había sido el brazo ejecutor de una personalidad, y un sistema político a imagen y semejanza, o viceversa, enfermo de poder. De las novelas largas, sólo me quedan impresiones debido a una especie de Alzheimer literario que padezco.

He tratado de imaginar a una mujer que le aplica una técnica de artes marciales a otra, mayor e indefensa. La he visualizado llegando a su casa, saludando a sus vecinos con una sonrisa -Ramón Mercader, eventualmente, también sonreiría- dando de comer a su gato o a una anciana enferma que cuida y quizás le espera para darle un beso de bienvenida. ¿Cómo dormirá? ¿Tendrá hijos, sobrinos, un vecinito preferido? ¿De qué orgullo hermoso y humano podrá darles testimonio una noche de apagón? ¿Habrá leído alguna vez a Guillén: "No sé por qué piensas tú,/soldado que te odio yo,/ si somos la misma cosa/yo/tú..." ¿Habrá leído?

Para los ateos  la justicia divina no existe. Menos la venganza. La venganza es propia del odio autojustificado. Integra esa condición que nos vuelve menos humanos.  A veces, en esas escasas secuencias en que sólo somos la carretera, las estrellas y yo, creo que hay por ahí un Dios especial, personalísimo, al cual sí le concierno más allá de las chorradas de las religiones. Debe ser por Él, y no por mis dudosas habilidad y/o sapiciencia, que, hasta ahora, he podido decir "lo mio a tiempo y sonriente", sin otra consecuencia fuera de algunos sueños frustrados, algunas hambres persistentes, y dolores soportables. 

Pero aun si existiera ese Dios al cual le concierno, alguna vez tendrá  que concentrarse en atender a alguien más importante o decisivo que yo para el bien de todos. Soy consciente de que ya me tocarán a mi los "¡Te lo dijimos!", los cuatro retrucones -y más, morales o físicos, llegado el caso- que a todo hombre o mujer honrados parecen tocarle en este país, en apariencia controlado por un poder que, como El Diablo de las religiones, no se ve pero se manifiesta si percibe que lo estás jodiendo demasiado. Sé que puede haber -y hay- más.   

Últimamente, cuando veo los videos de La Presidencia y hacen un close up, me parece apreciar en los ojos de Diaz-Canel visos de tristeza e impotencia. ¿Será por el pueblo que sufre o será por su incapacidad de dar ciertas respuestas a preguntas que ninguno de los suyos se atreve a hacerle en público? ¿O ambos? ¡Vaya usted a saber!



martes, 18 de junio de 2024

Pancartas

 Por: Jorge Braulio Rodríguez*


¿Con una cita
de la Constitución?

Nosotros, sí;
ellos, no.

¿Y con un pensamiento
del Héroe Nacional?

Nosotros, sí;
ellos, no.

¿Y con los versos
que aprendimos de niños?

Nosotros, sí;
ellos, no.

¿Y las que están
en blanco?

Nosotros, sí;
ellos, no.

Nosotros, sí;
ellos, no.

Nosotros, sí;
ellos no.

Nosotros,
si ellos no.


* La imagen que acompaña el poema de Jorge Braulio, no la propuso él sino yo, el administrador del blog. Asumo toda la responsabilidad ante él y ante quien sea por la recontextualización de su magnífico texto. 

lunes, 17 de junio de 2024

Desde Matanzas atormentada

 Por: Alina del Pino.



¿Por qué en la aduana de Varadero insisten en trabajar mal?

Insisten en atropellar

 al más común de los pasajeros.

Y si es cubano, 

hay más fueros, malicia y falsa humildad. 


Ser groseros

 y sin argumentos gritan a una niña

que a sus diescisiete,

 tiene alma de duende. 


Llevaba dos maletas ella.

Ya pagadas previamente, 

porque en "bisnes" pudo venir. 

Aquí le hicieron abrir. 

No estaban por ninguna parte marcadas. 

Nada ilícito traía,

estaban en buen peso,

pero nada de eso valía. 


Ella traía ropa usada, 

todas de  pertenencia, 

pero ellos en su insistencia 

PAGAR LOS REGALOS 

Le exigían.


Ropa vieja!

Ella decía. 

Que no uso y a mi casa van 

Que mi mamá dona siempre 

a un hospital de la ciudad. 


No es algo natural 

que en mi casa quiera estar?.

Debo dejar el cuarto vacío

al terminar el curso escolar. 


La niña abrumada lloraba:

Qué hacer!

Vengo a ver el sol

al calor de mis padres, 

al abrazo de mis amigos,

y aquí encuentro solo desplantes!


Ellos con mala cara porque un cup no tenía, 

El documento de un menor tampoco entraba en valía .


Luego la separaron .

 Le hicieron firmar una carta

Y cada vez que tu portes dos maletas acá, 

Tendrás entonces que pagar. 


TENDRÁS QUE PAGAR EL DOBLE

PORQUE ESA ES LA ORDEN DE LA ADUANA NACIONAL 

Que no se ajusta a ninguna ,

porque ésta está en Cuba 

Y nada aquí es IGUAL. 


EL padre entra angustiado, 

porque un mensaje recibió. 

La madre no puede ir, 

otra orden recibió. 


La vio llorar y decir:

no vengo más aquí 

porque solo hay malos tratos 

el mes pasado al salir, una señora se equivocó y jamás pidió perdón 

cuando la visa me exigía .

Yo le decía la mía,

es solo estudiantil .

Al final después de indagar el pasaporte me entregó. 

Siga la cola, 

con arrogancia

sugirió. 


(del cuento me desvíe )


Ahora sigo en pie, contando como es debido 

el cuento del inicio. 

El de las maletas

Y sin resquicio. 

El que me ha dejado

sin auspicio. 

Aquel que hace rato  empecé .


El de las maletas"absurdas".

El de la burda conducta

con una menor

cubana.


¿Los padres?

Anodadados .

Se quedaban sin argumentos .

Se quedaban indefensos 

en medio de un mar de gentes. 

Se miraban y preguntaban:

¿De qué está hecho el hombre ahora?

¿Dónde están los buenos cubanos?

¿La inteligencia natura?

¿El común de los sentidos?

¿Dónde la responsabilidad?

¿Dónde la sensibilidad de poner alto el nombre?

Cultura, Turismo 

quedan en bordes. 

En manos de forasteros,

que dicen ser revolucionarios

y dejan sin comentarios 

al que viene del extranjero. 






domingo, 16 de junio de 2024

Felices los padres.



Estoy en Manzanillo, con los míos. El Viejo y yo, como en los viejos tiempos de mi niñez, luchando juntos intentando reparar un servo clutch para el camión Howo. Bueno, él lo intenta reparar y yo ayudo, y recibo sus broncas por manos torpes... Y me llegó desde Santa Marta la imagen de arriba de Viejo Sabio Mirando al Mar. 

Encontré de casualidad este video de Yoel Martínez y el dúo Iris con el cual felicito a los padres.