martes, 3 de enero de 2023

Tres poemas de Benito

 Por: Benito de la Fuente.

(Tomados de su libro: Buscando el zumo del Azar)


Bicho abisal.

No hay pescado grande que pese poco,

más si ha sido abisal,

si ha merodeado fondos de penumbra rocosa

enfrentando presiones oceánicas de diez kilómetros de alto,

y más si construyó músculo y resistencia

a través de milenios de escapes portentosos,

de ataques con victoria y tensas esperas por la presa.

 

Si viene - y tal el caso- de haber sido enmarado en vida cierto tiempo,

este tipo de bicho

no se deja comer ni aún después de muerto.

 

Su escaso número no se debe, pues, a despiadadas cacerías

ni a epidemias de fondo,

sino a escaso desove

y a las excepcionales condiciones de su sufrida

historia ontogenética.

 

Así tiene que ser.

No le pidan anuencia conveniente.

La unanimidad le es tan ajena que tiende a aniquilarlo.

O lo acepta o lo niega,

pero no lo intercepte, que puede ser letal

-mortalmente dialéctico.

No encasille su esencia...

 

Cada poeta, cada artista, viene a ser uno de esos;

no vaya a pretender que sea liviano

ni trate de comerlo aunque haya muerto.

Su carne –indigerible- a simple vista engaña.

Está contaminada de enzima irreverente.

 

Su apariencia frecuente: dócil, amable, despeinado, laxo,

suele inducir a error. No vive en cautiverio.

No se le domestica con loas, ni promesas

ni alimento selecto.

 

Su apariencia frecuente nada dice -en verdad- de fuego interno,

de la energía que emerge de su ancestro,

del pulso radical de su carácter,

de su pura sinergia con otros de la estirpe.

 

Nada dice de cruentos episodios

en los que ha destrozado

presuntas fortalezas imbatibles

de un solo coletazo,

de mordida certera

o de un rugido irónico.

 

 Exterminar la especie es ilusorio

porque se reproduce en cualquier medio

-estoico ó sibarita, austero ó dispendioso-

con la tenacidad a la que le ha impelido

su escasa descendencia

y la rara misión que trata de cumplir sin recompensa,

aún a contrapelo de sus terrestres intereses.

 

Llénese de paciencia,

trátele con cariño y deferencia...

 Visto con atención es un buen chico.


Barquisimeto, abril y 2002.



Soneto fácil.

 

Ya ves, sigo camino a la locura

 fatigando senderos de rutina

 doscientas mariposas aletean

 donde debe reinar la disciplina.


 La verdad entre dudas se disuelve

 atabales retóricos resuenan

 y la burla del tiempo, que no vuelve

 exacerba el penar de los que penan.

 

Un ácido telúrico te quema

 si tratas de eludir ese destino

 debes perseverar en tu camino

 

remontando los cerros del dilema

aunque puedes, también, cambiar de tema

 y despistar, haciéndote el cretino.

 

 Barquisimeto, abril y 2002.


Fílin.

 

La noche permitida para la ternura,

en el sitio de siempre las piezas de la esperanza,

el invierno amenazando lluvia

y allá dentro, sin censura, el alma.

 

Quién eras tú robándome la calma

en las márgenes suaves del resto de la locura,

a la luz de tus ojos y la conjura

de los dioses sencillos de la esperanza.

 

¿Quién eras tú sino poesía,

quién eras sino toda entrega,

si eras la paz que hasta dolía?

 

¡Quién fuera yo, otra vez, por ese día!

 

Qué no te dije allí que ya no te diría

en las márgenes suaves del resto de la locura,

a la luz de tus ojos y la conjura!

de los dioses sensibles de la alegría.

 

¿Quién eras tú sino poesía,

quién eras sino toda entrega,

si eras la paz que hasta dolía?

 

¡Quién fuera yo, otra vez, por ese día!

 



lunes, 2 de enero de 2023

Orígenes, cámara en mano.

 Entre el 17 y el 19 de mayo de 2018 se celebró en Contramaestre el evento literario Orígenes, organizado por la Asociación Hermanos Saíz de ese municipio del Oriente de Cuba. 

Había dado por perdida mi carrera como realizador audiovisual puesto que en mi país no me contrataban en ninguna parte, y cada vez me entorpecían más mis intentos de filmaciones independientes en Manzanillo. Lo último que había hecho, un musical con el equipo de promoción de La Original de Manzanillo, nadie lo ponía, ni en las redes, cuando veían quién había sido el realizador.

Y como no me iría de Cuba -ni me voy-, cuando pensé que tendría que dedicarme solo a escribir, me llamó un amigo para que:  "vengas con la cámara a filmarnos Orígenes. Hay hospedaje, comida y cariño, y a lo mejor el gobierno lo quiere pagar". 

Un año después, y luego de un agónico proceso de edición en una latop con un chip celerón, salió Orígenes, Cámara en Mano. Al final el gobierno de Contramaestre no pagó ni un centavo. Nunca se puso en ninguna plataforma ni del MINCULT ni de la AHS ni menos del ICRT.

 De modo que fue el apoyo amoroso de mi esposa Magalis, la inmensa generosidad guajira de Israel Rojas Fiel y el empeño de los contramaestrenses Alfredo Ballesteros y Jorge Luis Legrá, quienes me permitieron estrenarlo ante un público reducido en el Café Bonaparte de Contramaestre.  

Alguna vez lo subí a mi facebook y luego a este canal llamado como el blog, pero no había podido hacer que pudieran verlo directamente desde aquí. Está comprimido de un modo que no les va a consumir tantos megas.

Por cierto, hace unos dias Omar Fontes hablaba de Freddy Lafita, un trovador tunero que no ha sido promocionado como merece. En este documental aparece junto al también trovador, cienfueguero, Ariel Barreiros. 


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domingo, 1 de enero de 2023

La Vida

 



Resultados principales

La vida de un pájaro en vueloLa vida de un amanecerLa vida de un crío, de un bosque y de un ríoLa vida me ha hecho saber
La vida del sordo y del ciegoLa vida que no sabe hablarLa del triste loco, la que sabe a pocoLa vida me ha hecho soñar
La vida voraz que se enredaLa vida que sale a jugarLa vida consciente que quedaLa vida que late en el mar
La vida que brota de un muertoLa vida que no se murióLa de los desiertos, la de un libro abiertoLa vida me ha hecho cuál yo
La vida que alumbra en el truenoLa vida final de un adiósLa vida goteando de un senoLa vida secreta de un Dios
La vida que pende de todoLa vida de cada emociónLa vida en exceso, la vida de un besoLa vida me ha hecho canción

Silvio Rodríguez.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Coronemos la esperanza

    Se me aparece la imagen del jinete sobre el burrito. El jinete con una golosina atada a una vara de pescar sobre el burrito que quiere alcanzarla, que avanza porque intuye que alcanzará a satisfacer su hambre. Más no la alcanza nunca porque todos -burrito, jinete, vara, golosina- se mueven a la vez. Y el hambre del burrito crece, se acumula, lo compulsa a trotar más rápido, a trotar automáticamente hacia su meta, a trotar con la visión cada vez más cerrada sobre la golosina hasta que el hambre se vuelve peso insostenible,  si el jinete no le acerca la vara con la golosina, y el burrito se espanta antes de morir.

     Hagámosla efectiva, perdurable sobre la mesa. Como impulso está muy bien que la esperanza habite los predios de los sueños. Aplaudo a quienes cada nuevo año hacen sus votos por la verde, roja o negra/pero con amor sin olvidar que,  si se demora demasiado en pasar a realización, la esperanza se troca en decepción, primero,  y luego en rabia. 

     Este 2022 que termina he sentido los indicios del año de la rabia en las discusiones en las colas, al subir a una guagua, la perplejidad del coronel retirado de las FAR cuando se entera que a una nieta, un delincuente con bata le pidió mil pesos por una cama para su estancia postparto en un hospital. No ha sido la rabia virulenta del estallido por el que han apostado aquellos que, por tal de derrocar el gobierno -o sustentarlo a ultranza- no les importa que los cubanos nos matemos los unos a los otros. No con la violencia sangrienta tan largamente esperada -y fomentada- por quienes alimentan odios, diferencias, divisiones. No así pero sí con el paroxismo de la desidia de muchos, el egoismo, ese mal vivir sistemático sobre la cuerda floja de la precariedad y el subdesarrollo largamente compartido.   

     Hace solo unos dias sentí los indicios de mi propia rabia. Allá, en un barrio llamado Juan de Dios Fraga ubicado en la frontera entre Playa y La Lisa, se inauguraba un anfiteatro y otras obras sociales. Allá estacioné mi bicicleta entre el montón de autos de dirigentes. Ellos decidían, como en medio de una maniobra militar, donde se pondrían las sillas para que no le diera el sol a la presidencia, quiénes cantarían y bailarían en el acto, cuántos oradores habría, que todo estuviera perfecto ante la mirada de la "visita de primer nivel". 

    Alrededor los obreros y operarios aun pintaban -incluso sobre el repello fresco, en algunos casos, pues "hay que terminar antes de que mañana, a las siete, se entonen las notas del Himno de Bayamo"-, una socióloga recogía escombros, un promotor cultural los llevaba para el camión... En realidad nunca llegué a saber la utilidad de mi estancia allí. Nadie pidió mi criterio sobre asunto alguno ni de mi competencia ni fuera de esta. Todo estaba decidido por un par de gentes sobre cuyas sapiencias y experiencias, en asuntos de actos e inauguraciones, no me estaba permitido dudar. 

     Allí mismo supe que, una vez terminado el acto de inauguración por las nuevas obras sociales: un gimnasio, una panera, una farmacia, el anfiteatro... la comitiva del "primer nivel" podía decidir hacer un recorrido por el municipio. Aun es un misterio para mi cómo sabrían los implicados los lugares específicos que, probablemente, visitarían del basto territorio de la demarcación. Ese probable recorrido generó aquel día varios reuniones y chequeos más. Uno de ellos me hizo llegar a casa, hambriento y cansado, cerca de las once de la noche. Al otro día se hizo el acto al que yo no fui pues me habían encomendado otras tareas, lo cual me reafirmó que, mi presencia allí el día anterior, jamás había sido necesaria. 

     Una semana después recibo la llamada de un compañero de trabajo. Me pedía que me ocupara de un asunto de su competencia planificado con semanas de antelación porque: "Tengo que estar hoy y mañana en función de Fraga"... "¿Pero ya no se terminó e inauguró el anfiteatro de Fraga?¿Salió algo mal?" Pregunté pensando en la fama de chapuceros que tienen algunos constructores. "No, es que tenemos que prepararnos para una visita de primer nivel...""¿Pero el día de la inauguración no fue la visita de primer nivel?""Ay, hermano, tú sabes cómo son las cosas en nuestro país...", fue la respuesta de mi compañero. 

     En mi caso, los indicios del año de la rabia se produjeron en el ámbito del modelo imaginal. Vi la secuencia omnipresente y repetitiva, desde tiempos feudales, de la comitiva, las cortes con sus dignatarios, caballeros, escuderos, pajes, ordenanzas, los perros dálmatas custodiando los carruajes, el pueblo arremolinado mas por curiosidad que por afecto o convicción. Y vi al burrito trotando ya casi desfallecido hacia la golosina. 

      Está muy bien que conservemos la esperanza. ¿Qué seríamos sin esta? Pero a estas alturas ya no nos basta. Hay que coronarla. Hay que coronarla con mayor coherencia y menos demagogia, con menos paneras sin suficientes panes, con menos farmacias sin suficientes medicamentos, con menos anfiteatros sin espectadores emocionados y felices...

     Yo también hago votos por la esperanza cubana este 2023. La esperanza cubana coronada. Ya no me sirve ninguna otra. 




 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Una poetisa y dos poetas sobre Haydée

Conocí personalmente a Haydée, me parece que a principios de 1968. Supongo que en enero, porque en febrero fue que hicimos la primera actividad en Casa de las Américas. Unos días antes nos habíamos encontrado allí mismo para proyectar el concierto aquel, que según se dice, fue el estreno de la Nueva Trova como movimiento.
Por aquel entonces, el grupito de trovadores que éramos confrontábamos algunas dificultades: por un lado generacionales, y por otro lado, de incomprensiones pudiera decirse que políticas. Luchábamos porque se reconociera la legitimidad de nuestro canto; por probar que era válido ser jóvenes y tener opiniones, aunque algunas de estas opiniones fueran expresadas a veces con cierta desmesura, cosa que al fin y al cabo también suele caracterizar a los jóvenes.

Cuando Haydée se enteró de todo esto y escuchó nuestras canciones, inmediatamente nos llamó para brindarnos la Casa de las Américas como una tribuna o como una sede de nuestras actividades. Esto no sólo nos permitió tener un sitio donde cantar, sino que nos puso en contacto con la cultura de América Latina, y con sus creadores más revolucionarios y comprometidos. Algunos de estos creadores, como Roque Dalton o Paco Urondo, después no sólo trascienden por su calidad artística, sino que son parte de los mártires que abonan la causa de la liberación latinoamericana.
Más tarde nos hicimos muy amigos y comenzamos a trabajar, durante años, en varios proyectos, en diferentes colaboraciones. Hicimos programas de televisión, conciertos conmemorativos, de solidaridad, tanto entre cubanos solamente, como entre cubanos y cantores o artistas de Latinoamérica y el resto del mundo. También hicimos algunos discos y es imposible que se olvide que el primer disco donde quedan registradas canciones de la Nueva Trova fue un disco editado por Casa de las Américas, inspirado y alentado por Haydée Santamaría.


A Haydée siempre le gustaba hacer bromas; siempre estaba haciendo bromas; recuerdo que un 31 de diciembre se disfrazó de fantasma, se cubrió con una sábana y se puso una linterna bajo la barbilla, apagó las luces y se le apareció a Noel que estaba dormido en un sofá.
Con Julio Cortázar
La última vez que vi a Julio Cortázar, estábamos desayunando con Yeyé y ella se puso de acuerdo conmigo para hacerle una broma a Julio, que andaba en bicicleta con su mujer por toda la Habana. La cosa era que yo le tenía que decir a Julio que me hacía falta una bicicleta para ver qué él decía. Le pedí la bicicleta, y él, de lo más amable, enseguida me brindó la suya; y Yeyé como… vaya: muerta de risa.
También recuerdo cuando Vicente Feliú, Augusto Blanca, Lázaro García y Sareskita Escalona cayeron presos en Bolivia y los empezaron a maltratar; se creó una especie de Estado Mayor que Haydée organizó y dirigió personalmente en la Casa. Y desde allí se llamó a todo el mundo para que diferentes personalidades divulgaran la situación y exigieran la liberación de esos compañeros.
La solidaridad y el amor fueron constantes en Haydée.
Yo me siento parte de la obra de Haydée. Creo que lo soy en lo general y en lo particular. En lo general, porque me siento hijo de la Revolución que ella regó con su juventud, con su esfuerzo, con sus lágrimas, con su dolor y por supuesto que también con su alegría y con su esperanza. También porque una vez me dijo que “Fidel era el Sol” y eso se me quedó grabado.
Y en lo particular, porque soy trovador de una generación de trovadores que le deben muchísimo a Haydée.
Muy a menudo, tremendamente a menudo, ante el aplauso de miles de personas o ante cualquier éxito o reconocimiento, me acuerdo de ella, y en ese instante hago un tributo de gratitud y de compromiso a su memoria.

Testimonio de Silvio Rodríguez Domínguez publicado por Casa de las Américas en Homenaje a una Heroína de la Patria. Tomado del blog Cartas desde Macondo.



Pónganle a la suicida una hoja en la sien,
una siempreviva en el hueco del cuello.
Cúbranla con flores, como a Ofelia.
Los que la amaron se han quedado huérfanos.

Cúbranla con la ternura de las lágrimas.
Vuélvanse rocío que refresque su duelo.
Y si la piedad de las flores no bastase
díganle al oído que todo ha sido un sueño.

Ríndanle honores como a una valiente
que perdió sólo su última batalla.
No se quede en su hora inconsolable.
Sus hechos, no vayan al olvido de la yerba.

Que sean recogidos, uno a uno,
allí donde la luz no olvida a sus guerreros.
Ríndanle honores como a una valiente
que perdió sólo su última batalla.

Fina García-Marruz



¿Cuántas niñas van a llevar tu nombre en lo adelante?
¿Cuántas veces volverás a nacer
En un batey, en una aldea, en alguna provincia remota de un remoto país,
Donde no sabrán al escuchar tu primer llanto
Que de nuevo ha caído sobre la Tierra un cometa
De inmensa luz azul, de ávido fuego?
¿Cuántas veces volverás a crecer asombrada
Entre flores y penas, mirando a unas con ojos devorantes,
Y a otras inconsolable, como si tuvieras sin saber por qué la culpa
De esas lágrimas, de ese rostro marchito?
Y otra vez será el estallido, la cólera sagrada,
Toda ella de amor, para que cese
La desdicha del otro, que ahoga como el asma.
Y serán otra vez los combates, la sangre del hermano,
El olor de la pólvora, la montaña llena de estrellas y de sueños.
Y en manos como las tuyas empezarán las cosas otra vez,
Y habrá alegrías y escuelas y árboles dorados, y tristezas
Por quienes no llegarán a ver esos momentos,
Tristezas con frecuencia del tamaño del alma.

Todo será de nuevo, en tantas partes.
Lo sabemos.

Pero entrando cuando no se te esperaba, de repente,
Abriendo la puerta detrás de la cual la reunión se deshacía como una granada,
Deteniéndote para mirar con intensidad, afinando los ojos, un cuadro,
Y luego hecha toda risa, y toda angustia luego,
Evocando la madrugada terrible y hermosa,
O avizorando el porvenir de tus pueblos de América
(Ese porvenir en el que no estarás y estarás),
Moviendo la cabeza como la linda muchacha de pueblo que nunca dejaste de ser,
Así no te veremos ya más, sino en el corazón
Donde ahora vives junto a la madre y el hermano
Y los tesoros guardados en la pequeña gruta de la infancia.
Allí, multiplicada y única, estás, invulnerable,
Y en los días duros y en las noches difíciles
Desde allí nos hablas todavía con ternura y firmeza, porque sabes,
Querida niña, querida hermana, querida justicia, querido amor,
Sabes todo lo que te seguimos necesitando
necesitando.

Roberto Fernández Retamar.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Tarde de Mar

“¿Le duele la cabeza o algo, señora?”

El Chico se le ha acercado por el litoral manzanillero: es delgado, sonríe con dentadura blanquísima, lleva las manos más grandes que sus trece años. Lo acompañan su hermano  pequeño, y un tío que les cuida, un poco apartado.

“No, mi niño, es un recuerdo que se quiere escapar al mar, y deja una estela húmeda”, responde La Señora. Intenta acercarse a la orilla, pero las rocas y las piedras no se lo permiten, y “menos con esos zapatos caros de caminar por pasillos pulidos”, piensa El Chico.

Probablemente, se había fijado en La Señora desde que ésta llegara a la costa, caminara con dificultad hasta la orilla, e intentara mojar su cara con la tercera ola porque: vienen en tríos, y las olas/llegan casi hasta el galpón,/la primera da sus ‘holas’,/la segunda: el corazón;/la tercera es la razón/por la que el mar  arrebata,/es el misterio, y la nata/dulce para el ocaso/y de la ausencia, el abrazo/de una hermosa serenata.

 Así cantaba la mamá de La Señora cuando, hace más de 40 años, juntas iban al mar y, con su hermana menor, transitaban toda la distancia sobre el muro del malecón, llegaban al balneario y se mojaban los pies y la cara con sus manos. Eran entonces dos niñas y una madre humilde –de familia acomodada que había renunciado a todo patrimonio por el amor por su esposo, el padre de las niñas-,  que desandaban aquella ciudad chata con edificios de leyenda y un muro para que el mar no se bebiera las calles, y admiraban juntas las chalupas de los pescadores. Y a lo lejos el cementerio de barcos, allá por los cayos de tierra, donde vivían las iguanas y los mosquitos se picaban unos a los otros porque no tenían a quien picar.

La señora, de niña, miraba los autobuses que hacían la ruta “Acueducto-Nogueiro”, y les parecían enormes y llenas de magia; sentía la vibración de la fábrica de hielo y, a lo lejos, veía las barcazas remolcadas e imaginaba al capitán en el puente, con una pipa y una gorra marinera, que divisa el muelle donde le esperaban los grandes almacenes, y las casillas de los trenes. Aquellos estibadores muy fuertes -y muy pobres- que, al terminar la jornada, se iban a beber rones Pinilla o Pitirre o cerveza Hatuey o Polar, acompañados por Chorizo El Millo y el Jamón del Diablo.

Acá quedó la mamá de la señora. Cada tarde iba a la costa a recoger conchas y caracolas. A preguntarles cómo le iría a su hija y su nieto en los Estados Unidos; si les bastaba para ser felices la casa enorme, el auto que habla, la caja que friega sola, la piscina en el patio -en la cual ya nadie se baña porque los nietos se han ido a sus propias vidas- o el cine en la habitación de dormir que nunca se enciende después de una jornada de 12 horas entre trabajo y carreteea. 

Y la mamá de la señora se acercaba  las conchas y las caracolas  a su oído para escuchar la respuesta mientras silbaba un bolero acerca de los celos del viento, el mar y la distancia. Una tarde  nunca más silbó, y las conchas y las caracolas callaron hasta hoy que El Chico las recolecta para que La Señora las lleve a su propio oído, y escuche nuevamente el canto de su madre: En el pecho de quien clama,/de susto y sol  la lejanía/de la distancia,  cercanía/para quien sabe que ama./Soy la ternura que llama/para dejarte marchar,/soy mi verso desde el mar,/el beso que los protege,/la luz que en tu cara teje,/la luna sobre la mar…

Entonces, justo antes del ocaso, La Señora sonríe sin dejar de llorar: “¿Cómo te llamas?”, le pregunta al Chico que ha ido a la orilla, y ha regresado con sus manos -más grades que sus trece años- llenas de agua para la cara de La Señora: 

“Me llamo Andrés”.

“Y yo soy David”, se acerca el  pequeño. Reciben el beso. Dos días después La Señora regresa a Miami. Le han dicho que en la aduana, por motivos sanitarios, decomisan las conchas y las caracolas, así que las deja en Cuba, a buen recaudo, “para cuando regrese oír el canto de mamá". Otra vez vuelve a su rutina de ciudadana americana pero cada vez que recuerda a Andrés y a David, no sabe por qué, nota que todos los semáforos se ponen en verde, y se abren todas las esperanzas en el reencuentro con sus alegrías...


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martes, 27 de diciembre de 2022

Retazos del pensamiento.

 Hazlo, y si te da miedo: ¡Hazlo con miedo! Depende de ti.

                                 Dra. Noemí de Ortiz, psicopedagoga. 


Elegir: «La libertad es muy difícil. Porque es muy fácil dejarse llevar. El ser humano es un animal perezoso. Hay una frase maravillosa de Tucídides: hay que elegir, descansar o ser libre. Y Pericles dijo a los atenienses: Si queréis ser libres, hay que trabajar. No te puedes relajar».

Enseñar: «Si los maestros no son capaces de inspirar a los niños el amor tanto por lo que aprenden como por el hecho de aprender, entonces no son maestros. Sin esto, se puede eventualmente salir de un instituto como un animal de concurso, no como alguien abierto al mundo y apasionado por esta enorme dimensión de la existencia humana que es el saber."

    Cornelius Castoriadis, filósofo de     nacionalidad francesa nacido en Turquía.


Yo creo que la trova nos escucha enamoradamente y que todavía, a diferencia de otras pasiones que se fugaron con el tiempo, ella nos seguiría hasta el fin del mundo.

  Freddy La Fita, cantautor tunero. 


 Salud y Amor.


Por: Silvio Rodríguez Domínguez


 

viernes, 23 de diciembre de 2022

En narcisismo actual se basa en el vacío.

 

(Entrevista al filosofo coreano Byung-Chul Han  tomada de Phychopolitics)

Entrevistador: El "otro", dices, desaparece. ¿Cuáles son las causas de esta desaparición?


Byung-Chul Han*: El otro es algo que duele; sin embargo, hoy evitamos cualquier forma de lesión. No queremos arriesgar nada. Espolvoreamos energías libidinosas a medida que diversificamos nuestras inversiones, para evitar una pérdida total.

También nos comunicamos mucho. ¿No es esto una prueba de que las relaciones están más vivas que nunca?

B.-CH: La hipercomunicación actual solo establece contactos pero destruye relaciones. Elimina la distancia, pero al mismo tiempo destruye la cercanía y la amistad. En un poema de amor, Paul Celan escribe: “Estás tan cerca como si ya no estuvieras aquí. »La proximidad está ligada a la distancia. Si el alejamiento se destruye por la ausencia de distancia, la cercanía e incluso el amor se destruyen.

En tus obras acusas de narcisismo. Pero no es una invención de nuestro tiempo ni de nuevas tecnologías. ¿Cuál crees que es la especificidad del narcisismo contemporáneo?

B.-CH: El narcisismo actual se basa en el vacío. El ego se ha empobrecido mucho en formas de expresión estables con las que podría identificarse y que le darían una identidad firme. Hoy nada dura, nada persiste. Este carácter efímero actúa sobre él, lo desestabiliza, lo hace perder las certezas. Es precisamente esta incertidumbre, este miedo por uno mismo lo que conduce al funcionamiento “vacío” del ego. En reacción, el individuo intenta en vano que ocurra. Esta es, por ejemplo, la manía por las selfies. En realidad, estos no se generan por vanidad o enamoramiento, sino que ilustran con precisión este vacío interior. En lugar de un ego narcisista estable, se trata de un "narcisismo negativo".

Internet y las nuevas tecnologías también permiten la creación de comunidades de intercambio y el desarrollo de redes de ayuda mutua ...

B.-CH: En todas partes, la gente habla de compartir y de comunidad . Se supone que la economía de "compartir" reemplaza a la economía de propiedad. Un centro de carpooling digital como WunderCar en Alemania, que nos convierte a cada uno de nosotros en taxistas, también está promocionando la idea de “comunidad”. Pero nos equivocamos al creer que la economía colaborativa, como afirma Jeremy Rifkin en su libro The New Society of Zero Marginal Cost(Los Vínculos que Liberan), es un paso hacia el fin del capitalismo, hacia una sociedad global, donde lo colectivo tendría más importancia que la propiedad. Es lo contrario: la economía colaborativa conduce en última instancia a la comercialización total de la vida. Airbnb, por ejemplo, una plataforma comunitaria que convierte cualquier hogar en un hotel, llega incluso a proporcionar un marco económico para la hostelería. En una sociedad basada en la evaluación mutua, todo se comercializa, incluida la amabilidad. Nos volvemos amables para tener mejores apreciaciones. Incluso en el corazón de la economía colaborativa reina la dura lógica del capitalismo. En este hermoso compartir, paradójicamente, nadie se deshace voluntariamente de nada.

Los recientes movimientos de concentración, provocados entre otras cosas por los atentados en Francia, ¿no son una prueba de que en la menor oportunidad estamos dispuestos a encontrarnos de nuevo y que la solidaridad persiste?

B.-CH:No veo ninguna señal de verdadera solidaridad aquí. El sujeto neoliberal no es capaz de tener relaciones con otros que serían inútiles. Porque es su propio emprendedor: optimiza y opera él mismo de forma voluntaria. La autoexplotación es más eficaz que la explotación por parte de un tercero: produce mejores frutos porque va de la mano del sentimiento de libertad. El sistema neoliberal sigue destruyendo la solidaridad. En el pasado, las empresas competían entre sí. Dentro de la organización, en cambio, la solidaridad era posible. Hoy en día, todos compiten con todos los demás, incluso "en" el negocio. Esta competencia absoluta ciertamente aumenta la productividad, pero destruye la solidaridad y el espíritu de comunidad.

¿Cómo escapar de este oscuro futuro?

B.-CH: El neoliberalismo conduce a un vacío y angustia existencial. Y siempre destruye más seguridad, más y más enlaces. Ninguna profesión es inmune hoy. Nadie se siente seguro en este sistema puramente competitivo. Muchos padecen ansiedades difusas: miedo a no estar a la altura, a fracasar, a abandonar. Nada es sólido, nada es duradero. Vivimos en una sociedad de miedo. Surge así una nostalgia por el vínculo obligatorio que utilizan tanto el fundamentalismo islámico como el extremismo de derecha. En una entrevista, Michel Houellebecq dice que varias muertes a su alrededor en poco tiempo lo impulsaron a escribir su novela. Sumisión.. Su ateísmo no pudo digerir la muerte de su amado perro ni la de sus padres. La pérdida fue, para él, casi insoportable. El protagonista de su novela, François, impulsado por un nostálgico deseo de vínculos, de obligación, también se lanza en busca de sentido. El título original de la novela no iba a ser Sumisión , sino Conversión.. En el proyecto inicial, el narrador se convirtió al catolicismo. En la versión final, se aleja del Occidente decadente y exhausto y se convierte en musulmán. Lo que necesitamos hoy es otro tipo de vida capaz de crear obligación y vínculo, sin que esto se traduzca en violencia y exclusión. Una especie de vida en la que se le dará espacio a la espiritualidad más allá del esoterismo, visto como una forma de terapia que solo repara los daños causados ​​por el sistema. Un tipo de vida en la que un verdadero don, un verdadero espíritu de compartir será posible más allá de compartir.




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