jueves, 15 de septiembre de 2022

Carta a la antigua por el código de las familias

Eventualmente llegan canciones desde la cercana lejanía, susurros melódicos de cierta criatura de feroz ternura que -quién sabe por cuál extraña concesión o vestigios de magia-, me acarician directamente a la cara. Una balada de la bandaScorpions me recuerda la pertinencia de superar el odio, la fobia ante las diferencias y caminar juntos, de las manos, hacia cualquier afluente incompatible con el pasado de separación y clasificaciones. 

 Me dirás que persisten los aferrados a lo inerte, algunos dañinos, verdaderos planeadores de la distancia, cortadores de cables, despilfarradores de conexiones nobles en pos de su egoísmo o sus prejuicios enquistados, gente afanada en entorpecer la milla decisiva. Sí que existen. 

Pero también estamos tú y yo, dispuestos a propiciar los sueños de nuestros hijos para quienes seremos únicamente sus padres. No solos un hombre y una mujer, no solos dos mujeres, ni solos dos hombres. No solos una mujer y un árbol o no solos un hombre y una rosa amarilla. Sino sobria y apasionadamente: sus padres más allá de cualquier combinatoria binaria.

Seremos un hombre, una mujer, dos hombres, dos mujeres, una mujer, un árbol, un hombre,  una rosa amarilla e hijos y nietas y sobrines que convertiremos la oscuridad en amaneceres apacibles -también tormentosos- y gente común –o especial- queriéndose los unos a los otros sin dobleces ni agonías, ni necesidad de traductores o propagandistas en fin, sin intermediarios, ni tabúes, ni clasificaciones. Cada viento de cambio me trae la certeza de que ese día está cercano. 

Vivamos la esperanza con un sí. 

martes, 13 de septiembre de 2022

Mi 11 de septiembre.

Tomado del FB de Juan Antonio García Borrero*


Hace doce días me tocó decirle adiós a mi hijo, su esposa, y mi nieta. Mi hijo decidió sumarse a esa lista de cubanos que han elegido marcharse del país, arriesgándolo todo. Ese día, al igual que Sergio en el inicio de la mítica Memorias del subdesarrollo, encontré un aeropuerto desbordado de personas, cuyas ilusiones pesaban más que todo el equipaje que llevaría en su bodega el avión que pronto los alejaría de Cuba. 

En todo este tiempo de su travesía he tratado de mostrar serenidad. Como padre voy apoyar siempre su decisión, si bien dentro de mí los sentimientos más encontrados no pueden estar. Sin embargo, he tratado de ponerme en su piel, porque es lo menos que puedo hacer: es, por encima de todo, y esto no es negociable, mi hijo. Y él nunca me ha reprochado que yo haya preferido regresar a Cuba tras viajar tantas veces fuera de la isla, porque aún pienso que, si todo el mundo se va, jamás podremos cambiar lo que se necesita que hace rato cambie en el país. 

Por mi parte siempre lo he estimulado a que sea él mismo, y en el fondo, no me ha sorprendido que terminara haciendo esa elección: después de todo, casi todos sus amigos (esos que eran inseparables acá) están del otro lado. Ninguno de esos cubanos y cubanas que han decidido emigrar en este último y gigantesco éxodo, han podido hablar por voz propia en la esfera pública, y exponer sus razones más íntimas: sus voces han sido secuestradas por las de otros que, en las dos orillas de nuestro drama, solo hablan de Bloqueo o Dictadura, de acuerdo con la ideología con la que simpatizan

Creo que ambos grupos tienen sus cuotas de razones, pero también está ese otro montón de gente (me incluyo), que lo que quiere es escapar de la retórica dicotómica, una retórica policial que te condena a vivir en alguno de esos extremos: sí, hay un montón de gente que quiere estar más allá de los polos, y ensayar sus propias maneras de ejercer su libertad individual. 

Ayer, 11 de septiembre, es decir, doce días después de nuestra despedida en Camagüey, o sea, 288 horas más tarde, o lo que es lo mismo, 17 280 minutos de agonía familiar, mi hijo me llamó desde los Estados Unidos. 

Estoy feliz por ellos, aunque sé que a partir de ahora tendré que aprender a vivir, no sé hasta cuando, sin la luz cercana de mi nieta: una luz que me ayudaba a mantener los ojos abiertos, puestos en el futuro, sin importar la dimensión del apagón que experimentara a mi alrededor. 

“Papá, lo logramos”, me dijo mi hijo en cámara, emocionado. Y yo al fin puedo llorar como Dios manda. De alegría, pero, de todos modos, llanto. 


*Juan Antonio García Borrero es crítico de cine y académico. Miembro de las federaciones cubanas e internacional de crítica y prensa cinematográfica. Vive en Camagüey donde ha impulsado importantes proyectos promocionales del audiovisual cubano, el más reciente: la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC).

domingo, 11 de septiembre de 2022

Mínima cronología poética del 11S

No puedo ser feliz.

No puedo ser feliz
No te puedo olvidar
Siento que te perdí
Y eso me hace pensar
He renunciado a ti
Ardiente de pasión
No se puede tener
Conciencia y corazón
Hoy que ya nos separan
La ley y la razón
Si las almas hablaran
En su conversación
Las nuestras se dirían
Cosas de enamorados
No puedo ser feliz
No te puedo olvidar
He renunciado a ti
Ardiente de pasión
No se puede tener
Conciencia y corazón
Hoy que ya nos separan
La ley y la razón
Si las almas hablaran
En su conversación
Las nuestras se dirían
Cosas, de enamorados
No puedo ser feliz
No te puedo olvidar

Adolfo Guzmán en la voz de Ignacio Villa (Bola de Nieve).


Quiero hablar contigo.

Quiero hablar contigo 
antes que te vayas.
Quiero preguntarte 
por aquellas cosas 
que hubo entre tú y yo.
Dime si la luna 
dejó de ser luna.
Si acaso está muerto
o es que ya no alumbra, como ayer,
el sol.

Yo sé que lo nuestro 
no ha de volver nunca,
que sólo el recuerdo de cosas pasadas
queda entre los dos.
Y a pesar de todo quiero hablar contigo
para que me digas si sientes la misma
soledad que yo.

Carlos Puebla.


Allende.

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre del paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Mario Benedetti.


Cita con ángeles.

Desde los tiempos más remotos
vuelan los ángeles guardianes
siempre celosos de sus votos
contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles,
junto a los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles
seres con alas de otro mundo.

Cuando este ángel surca el cielo,
no hay nada que se le asemeje.
El fin de su apurado vuelo
es la sentencia de un hereje.
No se distraiga ni demore,
todo es ahora inoportuno.
Va rumbo al campo de las flores
donde la hoguera espera a Bruno.

Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es diecinueve y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo
cae "con los pobres de la tierra".

Dicen que al filo de la una
un angelote compasivo
pasó delante de la luna,
sobrevolando los olivos.
Y cuentan que con mala maña
fue tiroteado su abanico,
justo a la hora que en España
se asesinaba a Federico.

Un bello arcángel aletea
junto a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea
para ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima.

Dejando un surco luminoso
por sobre Memphis, Tennessee,
pasó volando presuroso
un ser alado en frenesí.
Iba vistiéndose de luto,
iba llorando el querubín
e iba contando los minutos
de Dios y Martin Luther King.

El ángel pasa bajo un puente,
después rodea un rascacielos.
Parque Central, lleno de gente,
no se da cuenta de su vuelo.
Cuánta utopía será rota
y cuánto de imaginación
cuando a la puerta del Dakota
las balas derriben a John.

Septiembre aúlla todavía
su doble saldo escalofriante.
Todo sucede un mismo día
gracias a un odio semejante.
Y el mismo ángel que allá en Chile
vio bombardear al presidente,
ve las dos torres con sus miles
cayendo inolvidablemente.

Desesperados, los querubes
toman los cielos de la tierra
y con sus lápices de nubes
pintan adioses a las guerras.
El mundo llena los balcones
y exclama al fin: esta es mi lucha,
pero el señor de los cañones
no mira al cielo ni lo escucha.

Pobres los ángeles urgentes
que nunca llegan a salvarnos.
¿Será que son incompetentes
o que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores
y cuentas del psicoanalista,
seamos un tilín mejores
y mucho menos egoístas.

Silvio Rodríguez, que además ha dicho:

"Hoy Eusebio Leal Spengler cumple 80 años y eso hay celebrarlo". 

 CIUDAD

 A Eusebio

Soy una centenaria ciudad
 de murallas y puerto.
 Soy a diario una nueva verdad
 enterrando a mis muertos. 

 He soñado, sueño y soñaré
 que soy mejor que nunca. 
He llorado, lloro y lloraré 
si mi ilusión se trunca. 

 Yo vi tanto llover 
y vi tanto escampar,
 pero nunca sabré 
lo que falta mirar. 

 Mi mañana tendrá
 cierto viejo sabor. 
Mi mañana será 
de placer y dolor. 

 Soy una luminosa ciudad
 en proyecto y en ruinas, 
viva piedra de azul claridad
 terrenal y marina. 

 Soy una veterana ciudad, 
una sobreviviente del salitre,
 del sol, de la edad
 y de su propia gente. 

 2 de junio 2019 / 19:57



jueves, 8 de septiembre de 2022

Dos poemas de Calafell.

 Felipe Gaspar Calafell es un poeta esquizofrénico, literal y literariamente esquizofrénico. Vive hace años en el hospital psiquiátrico de Manzanillo. Allí ha escrito muchos de sus textos. Una vez me contaron que la promotora literaria Maritza Labrada,  le rescató del excusado* de la paupérrima casa de Calafell, muchos de los manuscritos que conformarían el libro Ayer y un otoño de gracia. 





I

Este pueblo de provincia se va a morir.

Los poetas de academia se alejan

buscando el arcángel de la posteridad.

De noche nadie canta.

Los astros apenas pueden verse

porque detrás de los ojos tenemos

solamente nieblas

nieblas que nos legaron los suicidas

amantes de su propia sombra.

Aquí no hay puentes para los

soñadores

sacando del polvo viejas cartas

tratando de recomenzar mi elogio a la sal.

Este pueblo de provincia va a morir.

Puedo yo

acaso

apuntalarlo.

Un pájaro y otro buscan lo inaudible.



II

Un hombre

puede caer como una hoja del otoño

rodearse de cuatro paredes

llorar a la vista de un milagro

Un hombre puede caer

pero hay un sol esperándole

hay estrellas para guiarle

pero hay una calle su casa

esperándole

pero hay un cielo y un mar

pero hay un amigo lejos o cerca

esperándole

Un hombre puede caer

sentirse desgraciado

 llorar

 llorar

 hasta quedar seco

pero hay pájaros en los árboles esperándole

Un hombre puede estar triste

caer

no tener fuerzas ni para sentir

 que aún existe

pero hay un sol un parque

acaso una muchacha

 esperándole

Un hombre puede caer

como una hoja del otoño

puede no leer un libro

un hombre puede no escribir su verso

puede estar desesperadamente cuerdo

(o loco sin culpa)

pero hay una mano cerca

tendida

 esperándolo

Un hombre puede caer

como una hoja

olvidar nombres rostros voces

pero hay un sol

y mucha gente

que sin apenas conocerlo acaso

están esperándolo.


* Retrete  de madera o ladrillos en el Oriente de Cuba. Según el diccionario Pan-Hispánico de dudas, la grafía etimológica sería escusado, con s, (de la familia del verbo latino esconder, y tiene lógica, porque a casi nadie le gusta que lo vean "escusando") pero el uso lo ha puesto a sonar con x, por cruce con excusare (disculpar). Prefiero la equis pues con su sonido escuché la palabra de niño, allá en mi casita natal en el barrio San Nicolás, de Manzanillo, cuando me entretenía leyendo a Julio Verne y me abuela me gritaba: "Muchachooo: ¿Te fuiste por el excusado?

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Matar a Cristina.

 Por: Diego Genoud. 




Por qué la vicepresidenta estuvo indefensa ante el neonazi que le gatilló en la cabeza. La custodia, la Federal y la ingenuidad en el Estado. ¿El peronismo se regaló en el poder?


Cuando Fernando Sabag Montiel levantó la Bersa calibre 32 para apuntar contra Cristina Fernández de Kirchner, un brazo policial debió haberle pegado en la mano en el acto para desviar sus disparos hacia arriba. La vicepresidenta debería haber estado rodeada por un escudo humano que la acompañara, guiado por una máxima fundamental: mirando a la gente y no a ella. En esa zona de máxima proximidad, que los especialistas llaman 001, la custodia de la Policía Federal que está encargada de cuidar a la figura política más importante de la Argentina -también la más odiada- no puede fallar. Menos como lo hizo. No se puede permitir siquiera que alguien saque un encendedor a tres metros. En eso coinciden los especialistas.

Una vez que el atacante dispara, la custodia debe tener armado un plan de contingencia para replegar a la persona atacada y llevársela en el instante, porque puede haber más disparos o un segundo tirador en otra zona del lugar. El personal policial, que es el que lleva los chalecos antibalas, tenía obligación de cubrir a Cristina y retirarla en forma urgente en un operativo que está especificado y se llama tren de fuga. Lo que se hizo fue todo lo contrario: la vicepresidenta siguió caminando, acercándose a saludar a la gente.

Millones de personas pudieron ver que, al momento en que Sabag Montiel gatilla sobre la cabeza de Cristina, la custodia aparecía lejos, entre distraída y anestesiada. Casualidad o no, Diego Carbone, el policía federal que es jefe histórico de la custodia de la ex presidenta y la escolta en forma permanente desde hace casi 20 años, no estaba en la escena. El jueves 2 estaba de licencia. ¿Alguien sabía que Carbone no iba a estar en la puerta del departamento de Recoleta?

Mariano Cabral, el secretario privado que es mano derecha de Cristina, se había ido a su casa un rato antes, cuando terminaba su turno y, cuando Sabag Montiel se abalanzó sobre ella, la vicepresidenta estaba acompañada por Diego Bermúdez, otro de sus secretarios. Ni Cabral ni Bermúdez, que se agachó cuando Sabag Montiel gatilló, son policías.

Nadie en el entorno más próximo de CFK advirtió la gravedad de lo que había pasado. Cuando ella y sus colaboradores subieron al departamento de Juncal y Uruguay, alguien mencionó el episodio que originó un tumulto pero el tema fue minimizado. Crease o no, recién 25 minutos después, cuando aparecieron las imágenes de Sabag Montiel, la custodia y la vicepresidenta lograron entender lo que había pasado. 

Lo que hubiera podido pasar en un país que se acostumbra a los hechos consumados para reaccionar tarde, nadie quiere ni puede imaginarlo. Pero la fragilidad de la vicepresidenta, aún demonizada por parte de la oposición, es la de una democracia que hace agua por demasiados costados. El jueves a la noche, Cristina estaba regalada: el Frente de Todos, su particular creación, también. Fundamental para cualquier gobierno y para cualquier sociedad, la gran movilización que se dio en distintos lugares del país el viernes da cuenta del respaldo que tienen CFK y el sistema pese a todo, pero no puede suplir la tarea que debería estar en manos de profesionales.

Cuando Cristina y sus colaboradores subieron al departamento de Juncal y Uruguay, alguien mencionó el episodio, el tema fue minimizado. Crease o no, recién 25 minutos después, cuando aparecieron las imágenes de Sabag Montiel, la custodia y la vicepresidenta lograron entender lo que había pasado. 

El intento de magnicidio de la vicepresidenta fracasó por razones mecánicas, pero a Sabag Montiel le salió casi todo bien. Pese a que se trata de un neonazi que se autodelata desde hace tiempo en las redes y se candidateaba para abonado en Crónica TV, el atacante llegó armado hasta el lugar sin que nadie lo advirtiera, sacó su arma y disparó. Solo falló en el último de sus procedimientos. Respuesta letal a la consigna festiva "si la tocan a Cristina": más que tocarla, sus enemigos vienen de demostrar que la pueden fusilar. 

En un contexto de alta polarización que lleva 15 años, con una Cristina que acaba de entregarse al ajuste más ortodoxo para tomar distancia del abismo económico por un tiempo, el pedido del fiscal Diego Luciani para que vaya a la cárcel y quede inhabilitada de por vida para ser parte del juego político le regaló a la vicepresidenta una oportunidad impensada. Generó, además, una reacción de la militancia kirchnerista que salió a defender su derecho a seguir siendo parte de la democracia detrás de su líder.

A partir del apoyo social que comenzó a recibir en la puerta de su casa, Cristina se desplazó hacia un rol que había frecuentado muy pocas veces en su vida política, el de mezclarse con la multitud. Se trata de una decisión más propia de aquel Néstor Kirchner que disfrutaba de zambullirse entre la gente. Pero lo hacía siempre escoltado por su sombra, el comisario Héctor Patrignani, un policía de nervios de acero que le siguió el paso hasta el día de su muerte. Acompañaba a Kirchner en la Casa Rosada, en el conurbano y hasta cuando salía a caminar en El Calafate. Desde enero de 2020, es el director general de Seguridad del Senado.

Ante lo que percibe como un renovado hostigamiento judicial, la vicepresidenta se precipitó al contacto con la militancia y decidió exponerse de una manera que nunca lo había hecho. En ese rol desconocido que asumió obligada por las circunstancias y que, según dicen, la llena de fuerza, la custodia parece no haber tomado nota de la escalada de odio que suelen tanto denunciar como magnificar desde el oficialismo. No son pocos los que quieren sacarla de la cancha, como sea y ahora mismo. 

Ya en el fin de semana previo al intento de asesinato de Sabag Montiel, Cristina había aparecido caminando mezclada entre la gente: sin red, sin cordón policial y expuesta a cualquier agresión, como lo muestra la imagen del fotógrafo de Télam Alejandro Santa Cruz que acompañó esta columna la semana pasada. Si de control de las fuerzas de seguridad y cacheos se trata, en Argentina es mucho más difícil ingresar a ver un partido de fútbol que acercarse a la vicepresidenta.

A eso se le sumó un episodio que debió haber hecho sonar las alarmas pero no lo hizo. Un día antes de que Sabag Montiel gatillara sobre la vicepresidenta, un repartidor de Rappi pasó por la puerta de la casa, insultó a la vicepresidenta y amenazó con una tenaza que tenía en su mochila. Es probable que haya ido a probar reacciones y que haya advertido que primaba la mansedumbre.

A partir del apoyo que comenzó a recibir en la puerta de su casa, Cristina se desplazó hacia un rol que había frecuentado muy pocas veces en su vida política: el de mezclarse con la multitud como lo hacía aquel Néstor Kirchner que disfrutaba de zambullirse entre la gente.

En el entorno de Cristina conviven distintas opiniones. Hay quienes sostienen que es muy difícil sostener la guardia alta durante tantos años de exposición pública y relatan la interminable seguidilla de actos que CFK protagonizó, en especial desde que abandonó la presidencia, fue candidata a senadora en soledad en 2017 y volvió al poder como factotum del raro experimento de poder del Frente de Todos. Pero también hay otros que advierten el corazón del populismo argentino un fuerte componente liberal que los lleva a relajarse por completo ante situaciones como las del jueves 2. Como si en este punto no fuera el peronismo, sino el Frepaso el que estuviera gobernando.

Al margen de la disputa con un Horacio Rodríguez Larreta que se deja correr por Patricia Bullrich y, mientras pierde las plumas de paloma, potencia los conflictos que dice querer evitar, la creación de la Policía Metropolitana afectó de manera indudable a la Policía Federal que resignó poder en muchos niveles. Los que conocen ese universo advierten que entre las razones que explican lo que pasó el jueves está el desguace de la Federal que hace no tanto fue famosa por tener una área de Inteligencia tan pesada y eficaz como para infiltrarse en la comunidad judía o en los organismos de derechos humanos. Hoy mira para otro lado ante neonazis que hacen campaña en las redes y se disfrazan de pueblo en los programas de Crónica TV.

Hoy sin gran parte de la recaudación de los negocios emergentes de la calle y con parte de los suboficiales que pasaron a la Metropolitana, parece una metáfora del Estado nacional que no tiene conducción y no controla nada. Lo mismo piensan algunos dentro del oficialismo puede decirse de la ex AFI. En palabras de un ex funcionario que trabajó para distintos gobiernos en el área de Seguridad: "Hay una ingenuidad pavorosa en el Estado argentino".

Lejos quedó el tiempo en que Antonio "Jaime" Stiuso, aliado a la CIA, y Jorge "Fino" Palacios, en línea con el FBI, se disputaban la conducción de la seguridad estatal. Cristina que se enfrentó -tarde pero hasta el final y sin retorno- con el ex jefe de Contrainteligencia que gobernaba a Alberto Nisman ahora aparece desguarnecida, en estado de indefensión.

 Miguel Robles, ex titular Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad durante la gestión de Nilda Garré, acaba de relatar con detalle en Cba24 un encuentro que tuvo con Cristina en 2011, cuando ella misma le dijo sobre su custodia: "Quiero que sepas que sé muy bien que son un total y completo desastre". Era la CFK que estaba a punto de ser plebiscitada con el excepcional 54%.

Hoy el país es un festival de servicios de inteligencia que siguen la pista del avión venezolano iraní mientras la inteligencia se privatiza en beneficio empresario y el Estado argentino aparece sin instrumentos. Hijo de la cultura hippie como se define, Alberto Fernández subestimó el tema desde el primer minuto como lo hizo con tantos otros.

Así como le pasa con las reservas del Banco Central que le regaló baratas a las grandes empresas de la Argentina durante casi dos años, el profesor de Derecho Penal que está a cargo del Ejecutivo no cuenta con resortes de poder esenciales para garantizar la gobernabilidad.

Algunos radicales, que fueron parte del gobierno de Raúl Alfonsín, recordaron en las últimas horas el aire de los años 80 cuando grupos minoritarios de ultraderecha eran parte de un activismo amplio que coincidía con los levantamientos carapintadas. Criaturas raras que tenían autonomía pero al mismo tiempo formaban parte de una composición general.

Será tarea de las pericias y de los investigadores confirmar qué fue lo que impidió que las balas de la Bersa mataran a Cristina. Nada podrá convencer, de todas maneras, a una parte de la sociedad que cree que Alberto Nisman fue asesinado y que señala desde hace más de 7 años como autora del supuesto crimen a la propia vicepresidenta. Tampoco a los empresarios poderosos que hoy mandan a propagar la versión de que lo que pasó el jueves fue una farsa.

Sabag Montiel tenía balas para un 9 milímetros corto y consiguió una pistola vieja Bersa calibre 32. La pistola semiautomática no tenía balas en la recamara y, según piensan los especialistas, puede haber más de una hipótesis técnica para explicarlo. Tal vez el atacante no se ocupó de cargarla dos cuadras antes de llegar al lugar. Tal vez, las balas hayan sido viejas porque el fulminante envejece con el tiempo. 

El atacante no era un lobo solitario como el que en 1981 atacó a Ronald Reagan en Washington y le perforó el pulmón. Sabag Montiel es parte de un grupo de neonazis y su discurso coincide con el de los sectores más duros de la oposición. 

La pistola tenía un cargador viejo y su resorte puede tener menos flexibilidad. Un arma que estuvo mucho tiempo con el cargador comprimido tiene un resorte envejecido y no hace la debida presión sobre la bala. En ese tipo de situaciones, la corredera pasa por arriba de la bala en lugar de arrastrarla hasta el caño y no termina de montarla para que se encuentre lista para disparar. Es el resorte del cargador el que engaña al tirador que cree que ya cargó el arma y no advierte que el proyectil no entró. Cualquier tirador profesional o miembro de las fuerzas de seguridad sabe que un cargador viejo debe descartarse y usar uno nuevo. Es posible que el falso opinólogo callejero Sabag Montiel no lo supiera.

El atacante no era un lobo solitario como el que en 1981 atacó a Ronald Reagan en Washington, a 70 días de haber asumido el poder, y le perforó el pulmón. Después de ver Taxi Driver al menos 15 veces y obsesionarse con Jodie Foster, John Hinckley Junior efectuó seis disparos sobre el entonces presidente y terminó en un hospital psiquiátrico hasta 2016. Sabag Montiel es parte de un grupo de neonazis y su discurso coincide con el de los sectores más duros de la oposición. Habrá que ver si tiene vinculaciones con algún actor del poder o es simplemente un militante que decidió actuar en consonancia con los discursos de odio y hacer lo que muchos otros recomiendan como salida para la Argentina.

Que Baby Etchecopar haya editorializado con un "Todos somos Cristina" y Mauricio Macri haya salido rápido a despegar del ataque puede ser una buena señal o la reacción lógica de sectores que juegan con fuego las 24 horas, pero no quieren enfrentarse en los hechos las eventuales consecuencias de su prédica. Enojada con un Macri que repite en privado que su ex ministra no está preparada para gobernar, Patricia Bullrich tiene otra lógica y pretende ir a fondo con su campaña. 

Si algo no puede discutirle nadie a la vicepresidenta es su liderazgo. El 90% de la dirigencia política, que se dice partidaria del promocionado consenso sin practicarlo, tendrá que definir si sigue a Bullrich y a Milei, se diferencia como lo hacen algunos desde el radicalismo o permanece licuada en la intrascendencia. Para el acuerdo del que tanto se habla, hacen falta nuevos líderes que no le tengan miedo a las patotas de las redes sociales y asuman el riesgo de conducir en serio, tarea ciclópea. Si lo logran y -como Larreta- pretenden gobernar como si lo que representa Cristina fuera apenas un fenómeno marginal, puede ser que vuelvan a ganar una elección para equivocarse otra vez en el poder.

 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Chile: una opinión desde el troskismo.

Me parece interesante este análisis y por eso, como administrador del blog, lo pongo a consideración de lectores y foristas. Sin embargo, no puedo decir que en lo personal tenga una opinión o suscriba este o cualquier otro análisis sobre el rotundo rechazo de la mayoría de los chilenos a la propuesta de nueva constitución. Primero porque no tengo datos suficientes para emitir juicios ni soy una conocedor de la realidad chilena. Segundo porque es un asunto de los chilenos.


Por: Jorge Martín.

Los compañeros de Corriente Marxista Internacional - Chile / Octubre están preparando un análisis del resultado del plebiscito de salida chileno, dónde el rechazo ganó por amplio márgen (61% contra 38%) y en todas las regiones. 

Pero desde el punto de vista de los números el centro de la cuestión es claro. La inscripción automática y el voto obligatorio llevaron a un aumento de la participación entre un sector que es normalmente apático y apolítico, predominantemente en zonas obreras y pobres donde la abstención es siempre mucho mayor. 

Y este sector votó aplastanemtemente por el rechazo. Si en lugar de mirar los porcentajes, observamos la cantidad de votos, esto se ve claramente. En Maipú, una comuna de Santiago donde Boric sacó 167.000 votos en la segunda vuelta de las presidenciales, derrotando ampliamente a Kast que sacó 83.000 (66% contra 33%), ahora el aprueblo sacó 178.000 votos (un ligero aumento), pero el rechazo sacó algo menos, 170.000 (51% contra 48%). El aumento de 87.000 entre los votos de Kast y el rechazo sale de los nuevos votantes, que fueron 100.000. 

La propuesta de la nueva constitución logró movilizar el voto amplio de los que votaron por Boric (más o menos convencidos, muchos por parar el paso al demagogo derechista Kast), pero no de los sectores abstencionistas.

Lo que hay que analizar es por qué sucedió esto. Algunos sesudos analistas nos diran que el puebo es "ignorante" y fue "manipulado". Esta explicación en realidad no explica nada, más que la propia falta de confianza de la progresía en la clase trabajadora y los oprimidos y su capacidad para tomar las riendas de la sociedad. En realidad es un argumento en general contra la democacia, porque si las masas pueden ser manipuladas tan facilmente, entonces ¿para que dejarlas votar?

Es obvio que hubo una campaña del medio por parte de la derecha y de los grandes medios capitalistas, y que la misma tuvo un impacto. La pregunta es ¿por qué la campaña del apruebo - que contaba con la presidencia de la República - no tuvo el mismo impacto? 

Para mi la respuesta es que la nueva constitución, llena de frases altisonantes ("Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico. Se constituye como una república solidaria. Su democracia es inclusiva y paritaria") no logró convencer a esos sectores de que pudiera resolver sus problemas más inmediatos y acuciantes de pan, trabajo, vivienda, salud, educación, retiro. 

Y esos problemas, que son justamente los que provocaron el estallido de 2019, no se pueden resolver de manera decisiva dentro de los límites del sistema capitalista en crisis, límites en los que se mantiene el borrador de la nueva Constitución. 

A esto se añade la experiencia práctica de la gestión del gobierno de Boric, obsesionado por aparecer ante los poderosos como el garante de la "gobernabilidad", la "estabilidad" e incluso la "ley y el órden". Como suele suceder este tipo de apelaciones por parte de un gobierno aupado por las masas populares, nunca convencen a la clase dominante, y sobretodo, son incapaces de ampliar el apoyo al mismo entre los sectores obreros y pobres. 

Claro, el gobierno de Boric y los partidos del apruebo ya sacaron la conclusión contraria, hay que moderar el discurso, hay que girar más a la derecha, todo en nombre de "respetar el mandato democrático" y "escuchar a las mayorías", las mayorías que su propuesta timorata no logró convencer. Cavan su propia tumba.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Pastiche I

 Sonidos de una ruta A97

EL BORRACHO: Mi jefe quiere hablar conmigo. Me dijo que quiere hablar conmigo antes de que haya comenzado a beber. 

EL OTRO PASAJERO: ¿Y tú qué le respondiste?

EL BORRACHO: Que no hablaríamos nunca.


 

Octosílabos cubanos 

(Con algunas licencias)


José María Heredia

 Joaquin Lorenzo Luaces

 José Fornaris y Luque

 Tristán de Jesús Medina 

José Julián Martí Pérez 

Dulce María Borrero 

Luisa Pérez de Zambrana

 Agustín Acosta Bello 

Rubén Martínez Villena 

Mariano Brull Caballero 

Dulce María Loinaz

Nicolás Guillén Batista 

Justo Pastor Vega Enríquez 

Angel Gastelu Gorriti 

Virgilio Piñera Llera 

Carilda Oliver Labra 

Fina García-Marruz 

Adolfo Alfonso Fernández 

Lorenzo García Vega 

Pablo Armando Fernández

José Álvarez Baragaño

 Roberto Manzano Díaz

 Silvio Rodríguez Domínguez

 Reina María Rodríguez 

Alexis Díaz Pimienta

Jorge Braulio de Alamar




Sonidos mientras pasa la comparsa:

EL POLICÍA CORPULENTO: Le cambia la cara a la gente. Hacía rato no veía tanta alegría. 

(Repica el tambor)

LA MUJER NEGRA CON EL NIÑO EN BRAZOS: ¡Me dicen Cuba, Cuba  me llamo yo!

(Las bailarinas corpulentas rompen la formación de la comparsa y arrollan hasta los policías que esperan para custodiarlas por la avenida 51. Casi todos huyen. Alcanzan a acorrarlar al policía corpulento que sonríe azorado mientras Las Voluminosas le dan cintura)

LA INSPECTORA DE TRANSPORTE: Finalmente se acaban estas vacaciones de verano.

EL ANCIANO CON UN POMO PLÁSTICO DE CERVEZA: El peor verano desde que triunfó la Revolución.

LA INSPECTORA DE TRANSPORTE: De todo hemos tenido, mi viejo. De todos menos un ciclón. Pero ya estamos en septiembre.

EL ANCIANO CON UN POMO PLÁSTICO DE CERVEZA: Dios aprieta pero no ahoga. 

UNA VOZ SIN DISTINTIVOS: ¡Pero cómo jode!

(La Comparsa de las bailarinas Voluminosas llega al lugar donde harán su espectáculo final. Hay un corte de electricidad) 

EL BORRACHO GRITA: ¡A goozaar, cojones, que ya la luz vendrá!

LA MUJER BLANCA CON LA NIÑA EN BRAZOS: 

¡Cuba me llamo yo!