viernes, 15 de marzo de 2024

Niurka y Malva en concierto

Por: Niurka González Núñez.

Enviado por Mirtha Núñez. 


Cuando hablamos de Barroco en la música, pensamos en Alemania e Italia. Nombres como Bach y Händel, de un lado, y del otro Vivaldi o Monteverdi, forman parte de nuestra cultura musical. En el día de hoy hemos optado por abrir este concierto con una sonata del barroco francés, escrita por Michel Blavet, afamado flautista que perteneció al círculo de músicos de la corte de Luis XV. Con esta “Obertura a la francesa”, con refinamiento y elegancia, comenzamos nuestro programa. 

Aprovechamos la ocasión para varios festejos: en el segmento que continúa celebramos al maestro Leo Brouwer en su cumpleaños 85.

La Sonata de primavera fue escrita en 2020, dedicada a una servidora. El Equinoccio de Primavera (1er movimiento) nos introduce en un lenguaje en el que el compositor evoca a la naturaleza y sus procesos, en una obra de gran profundidad. A modo de interludio, sigue el Preludio epigramático Nº 1, que Leo regaló a Malva por su 15 cumpleaños. De esta forma nos trasladamos al Amazonas y al Orinoco, al infinito caudal de Nuestra América, con el estreno mundial del primer movimiento de Danza de las Aguas, otrora Mitología de las Aguas, en su versión para flauta y piano, dedicada especialmente a Malva y a mí.  

Estamos también conmemorando 100 años de la muerte de Gabriel Fauré. Su Pieza de Concurso fue escrita como un ejercicio de lectura a primera vista, para el concurso de flauta del conservatorio de París. La Sicilienne es una de las partes más conocidas de Pelléas y Mélisande, y su Fantasía Op. 79, dedicada a Paul Taffanel, combina con elegancia y maestría la dulzura y el virtuosismo del instrumento de viento más cercano a la voz humana. 

Fauré conoció la obra de Schumann por su maestro Camille Saint-Saëns; se dice que apreciaba su música para piano más que ninguna otra, así que hemos querido intercalar estas Romanzas de Schumann, originalmente escritas para oboe o violín. Fauré fue un gran maestro. Nombres como Ravel, Koechlin, Enescu, las hermanas Boulanger, entre otros, pasaron por su clase. 

Por último, dedicamos todo este concierto a otro gran Maestro cubano, formador de grandes músicos: Feliz cumpleaños 80 a nuestro querido Frank Fernández; gracias por la música y por el magisterio de toda una vida.



 


Programa

Sonata 4 op.2 “La Lumagne” en sol menor, de Michel Blavet (1700-1768)

Adagio

Allemande (Allegro Moderato)

Sicilienne (Lent)

Presto

Le Lutin (Allegro Vivace)

 

Homenaje a Brouwer por su 85 cumpleaños

Primer movimiento de la Sonata de la Sonata de Primavera para flauta sola Leo Brouwer (1939-)

Preludio epigramático I **                Leo Brouwer (1939- )

Moderato Cantabile 

Primer movimiento de Danza de las aguas para flauta y piano

Amazonas y Orinoco ** 

 

Entre Schumann y Fauré

Romanzas op. 94      Robert Schumann (1810-1856)

Romanza I  Nicht schnell (Moderato)

Morceau de Concours                               Gabriel Fauré (1845-1924)

Romanza II Einfach, inning                         Robert Schumann (1810-1856)

Sicilienne from Pelléas et Melisande       Gabriel Fauré (1845-1924)

Romanza III Nicht schnell                           Robert Schumann (1810-1856)   

Fantasie op. 79                                           Gabriel Fauré (1845-1924)                                

      

** Estreno mundial, cortesía del Maestro Leo Brouwer y de Ediciones Espiral Eterna

jueves, 14 de marzo de 2024

Corrupción y política en Cuba I

Dado que estoy percibiendo cierta tendecia a reducir a la corrupción, los problemas estructurales de la economía cubana, inicio hoy la entrega de una serie de artículos sobre el tema. Espero tengan la paciencia de leerlos... 




 Robert Klitgaard plantea que la corrupción opera según una fórmula aritmética: C=M+D-R donde C sería la corrupción; M, el monopolio; D, la discrecionalidad y R, la rendición de cuentas. De tal modo, en la medida en que los canales y flujos de rendición de cuentas sean mayores, mejor se podrán contrarrestar los riegos del monopolio y la discrecionalidad (uso libre de las atribuciones), en función de llevar a niveles tolerables la corrupción.

Aunque el mismo Klitgaard aclara que no hay una receta para combatir la corrupción, la operacionalización que hace del fenómeno, con más de 40 años de estudiarlo en occidente, le sugiere a los gobernantes, contralores y jueces, el camino a seguir para contrarrestarla. 

La sugerencia mediática de conatos de corrupción en Cuba -no digo hechos, aun nadie presenta hechos sino una nota ambigua del Primer Secretario del PCC, una exposición historicista en un programa de la televisión estatal y contenidos en las redes que van desde especulaciones con datos reales o posverdades hasta inventos ridículos- nos pone  la mirada en lo que constituye un flagelo para cualquier sociedad. Porque un corrupto nunca lo es individualmente, como se manipula desde los medios y las plataformas apegados a matrices ideopolíticas, un corrupto existe porque el sistema en el que se producen las relaciones humanas -económicas, culturales, políticas- posee vulnerabilidades que permiten su pudrición. 

Roberto Arias Palomino fue un presidente de gobierno que tuvo Manzanillo hará como veinte años. Tuve un buen criterio de su trabajo y condiciones humanas y, al parecer, el tenía un buen criterio del mio en la Dirección Municipal de Cultura de Manzanillo y en Radio Granma puesto que, una tarde, sentados sobre un banco del Parque Céspedes de mi ciudad natal, me propuso aceptara el proceso para que me nombraran director de  gastronomía. 

Para mi, la oferta era tentadora. Muy tentadora. Uno de los problemas más acuciantes del sector artístico en Manzanillo era la insensibilidad y falta de formación estética de los administrativos del municipio que limitaba la programación profesional del importante potencial musical y literario de la ciudad. Me imaginé enseguida en una posición decisora desde la cual yo podría hacer realidad el sueño de jerarquizar los valores identitarios, el buen gusto, lo más valioso estética y tradicionalmente en espacios de comercialización de alta demanda. Enseguida me vi apoyando la producción de un espectáculo para cada cabaret o centro nocturno de la ciudad, poniendo productos lo más barato posibles para vender en La Casa de la Trova, La Casa de la Cultura, las actividades de la UNEAC y la AHS, las peñas comunitarias, los establecimientos cercanos a los cines y los teatros.... Y, bueno, también cumplir con el resto de los propósitos de una empresa gastronómicas.  Pedí un tiempo para pensarlo aunque -en mi fuero interno- ya estaba convencido del sí, con todo y que estaba consciente, implicaría un grado de consagración que impediria siguiera desarrrollando mi pasión: la radio. 

Esa noche en casa, después de comer, le comenté a La Vieja. Mi madre toda su vida había trabajado en el sector de los servicios como contadora y económica. Y era muy respetada en su actividad al punto de que, el día de su velatorio, quienes habían sido sus compañeros decían que jamás una auditoría ni una verificación fiscal -en treinta años- había podido dejarle algo más que un par de sugerencias. 

Mi madre me miro seria y me dijo: "No es buena idea, mijo. Tú no sirves para eso". El Viejo, que también estaba, quiso interceder por mis supuestas capacidades y habilidades, y mami, categórica, radicalizó su veredicto: "Les digo que es una muy mala idea".  

"¿Por qué?" Pregunté medio decepcionado. 

"Porque tú no sabes robar. Nosotros no te enseñamos a robar" -respondió mi madre de modo lapidario. Y, acto seguido, con su explicación de que sólo podria dirigir con éxito una empresa estatal de comercio o gastronómía quien conociera los múltiples modos que existían de robar, desviar recursos y traficar influencias -aunque por su formación ética no practicara esos desmanes-,  con esa explicación, mi madre -una contadora- me demostró aquella noche de principios del Siglo XXI por qué la gestión del comercio y los servicios en Cuba no podía -ni puede- funcionar según el modelo estatizado que tanto insistimos en aplicar y que, trasciende lo económico, para caer en el ámbito de lo ideopolítico. 

Si examinamos la fórmula de Klitgaard, C=M + D - R, notaremos que es la Rendición de Cuentas lo único que contrarresta la tendencia a la corrupción que el Monopolio y la Discrecionalidad producen. En este primer artículo, sentaré las bases contextuales de mi análisis antes del examen de la Rendición de Cuentas a través de las estructuras institucionales cubanas y su reflejo por los medios de comunicación que haré en artículos posteriores.

Entonces estamos en Cuba donde las OSDEs (Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial), aunque surgidas para teóricamente separar funciones estatales de las empresariales, establecen las normas y controlan, limitan determinados procederes y estimulan otros. O sea, en la práctica funcionan como monopolios nacionales con una alta discrecionalidad superior.

Las OSDEs no son estructuras etéreas, están compuestas por seres humanos, sujetos que, en su mayoría, escalaron durante años por la pirámide meritocrática; una estructura que, esos sujetos saben, no les pertenece, le pertenece al Estado y el Estado es, o se las ingenia para aparentar que es: ¡El Jefe! Y el jefe, dada precisamente los altos grados de discrecionalidad que posee, pueden prescindir del sujeto en cualquier momento de modo que por una mera condición humana, la tendencia del sujeto será aprovechar su posición para si mismo lo mejor que pueda hasta que pueda lo cual no es un problema del sujeto en cuestión sino del sistema de relaciones en una sociedad cuyas premisas ideopolíticas tienden a exacerbar el papel del liderazgo individual aunque, en la retórica mediática oficial, se apele a lo colectivo.

Cabría examinar cuál sería el mérito esencial que harían que el sujeto llegara a lo más alto de la pirámide empresarial. En primer lugar: La Fidelidad a la Revolución lo cual no es una condición psicosocial, ni una habilidad técnica ni una competencia profesional  sino es -la fidelidad a la revolución- una abstracción ideopolítica. Aquí el líder individual opera mentalmente de modo que aisla, encierra, esa fidelidad a la revolución en su propio espacio vital, o sea, entiende que serle fiel a la revolución es, en primer lugar, serle fiel a él mismo, a su persona, a sus decisiones, porque su persona y sus decisiones son su revolución: el jefe es la revolucion y es este jefe-encarnación de la revolución quien precisamente, desde una posición superior o con mayor discrecionalidad que el sujeto -llamémosle cuadro desde ahora,-, evalúa y califica esa fidelidad, premia o demerita. De modo que con frecuente y relativa facilidad, se cae en la trampa de asumir -por el jefe- que el cuadro subordinado o supervisado más fiel a la revolución es aquel que, al menos en apariencia, es más fiel al jefe mismo, y se muestra más coincidente con el jefe mismo. 

Dado el grado de monopolio y discrecionalidad que los decisores poseen en nuestras OSDEs y los ministerios,  para que la meritocracia funcione en pos del cumplimiento de la misión empresarial, en vez de que funcione según  los propósitos personales del jefe o supervisor político coincidan o no esos propósitos con la eficacia empresarial, ese jefe debería actuar según cierta eticidad acorde... Practicar cierta axiología acorde a una alta vocación de servicio, de entrega, de sacrificio a las cuáles no parece que hayamos llegado en Cuba como generalidad predominante. Y es ahí donde se produce una especie de bucle negativo hacia la ineficacia y la corrupción, y que insistir en reorientar la economía cubana hacia la eficiencia y la productividad en los términos del modelo sociopolítico actual, a mi me parezca improbable, y tenga la noción  de que  un corrupto, dos, una docena o cientos no han creado la crisis actual que padecemos en Cuba. Eso es una manipulación cínicamente reduccionista y vulgar de la crisis económica y axiológica que padecemos...  

(Continuará...)



martes, 12 de marzo de 2024

Editorial personalísimo

 Aprecio especialmente los lectores-amigos que me conminan a mirarme por dentro. Aquel que, por ejemplo, me hace notar que él ha podido lograr en Estados Unidos los sueños que, al parecer, no pudo en Cuba, y que por eso da gracias a Dios. Como es respetuoso cuando me confiesa que no comprende mis posturas en este blog, ni logra discernir qué defiendo o qué no defiendo, hace que me detenga a pensar en mis propios sueños.

Cuando miro hacia atrás -parece una paradoja, hablar de sueños y, acto seguido, mirar hacia atrás- me veo siempre aferrado a contribuir a hacerle la vida un poco más llevadera a quienes quiero y me quieren aunque, eventulmente, haya descubierto que alguno de los que he querido, en realidad, no me querían. Y no veo que ese empeño -acaso mi sueño fundamental- pueda yo lograrlo -o al menos luchar por lograrlo- fuera de Cuba ni, mucho menos, en los Estados Unidos. 

A lo mejor si un día, si llegara el dia, en que un mal gobierno nuestro, combinado con la asfixia que nos produce el bloqueo imperialista, más la presunta decisión de La Caro de irse a vivir a Estados Unidos -decisión que no ha tomado que yo sepa- haría que pensara en esa posibilidad. Pero entonces, por razones prácticas porque estaré viejo y -como pinta la cosa- ciego o casi ciego, sería muy poco probable que me montara en un avión. De tal modo, estoy destinado -quién sabe si condenado- a vivir en Cuba el resto de mis días. 

Aquel amigo  bendice a América -entiéndase los Estados Unidos-,  por ser "la Patria que no le falló". Pone una foto exultante del día en que le otorgaron la ciudadanía de aquella América. 

Yo también quisiera que el buen Dios de los Ateos bendiga a América, a la América toda: la de Lincon y la de Bolívar, la de Washington y la de Martí, la de los pieles rojas y los mapuches, la de aquellos peregrinos que dieron gracias a Dios, y también la sufrida que nos contó en sus crónicas Fray Bartolomé de las Casas. La de Félix Varela y la de Martin Luther King.

Admiro a Boby Fischer tanto como a Capablanca y disfruto a Gershwin tanto como a Lecuona. No vi demasiado baloncesto hasta que apareció Le Bron y desde que Messi se fue a jugar al Inter de Miami, por primera vez, me he declarado fans de alguna cosa de aquella ciudad. 

Pero mi patria es Cuba, y no aspiro a que Cuba me otorgue otro privilegio que no sea el derecho a amarla y defenderla, y a honrarla con todos los descomunales problemas que enfrentamos. Con apagones que tienen a los mios en Manzanillo cocinando con carbón, con Caro llamándome agobiada porque ni siquiera le da tiempo a cargar el cell de su novio -el de ella se rompió y no he podido reunir todavía para comprarle otro- para poder estudiar en una universidad que ya no tiene libros tradicionales y que los contenidos dependen de la conectividad. Con la incertidumbre en el futuro y a la espera del momento -que cada vez parece más inevitable- en que la colosal resiliencia acumulada por este pueblo se convierta en explosión social, y en daño autoinfringido, a lo peor sangriento.

Con todos esos riesgos y peligros, no permito que ni estos ni aquellos secuestren mi derecho a soñar Cuba,  ni por como pienso, ni por conveniencias políticas o económicas, ni porque mañana la balanza del poder se incline hacia un lado u otro. 

 Como no confundo Patria con sistema ideopolítico, sé que jamás La Patria me fallará, y sólo quisiera no fallarle yo a ella. Y no fallarle significa levantarme todos los días antes del amanecer a luchar viajes en los camiones, a buscar contratos para la mypime en la cual trabajo porque hay choferes con familia, albañiles con familia, operarios con familia con los mismos problemas que la mía, o peores. Y hay que salir a pelear. 

La semana pasada conocí al director de una entidad estatal con la cual estamos estableciendo un negocio para beneficio mutuo -eso que le llaman encadenamiento productivo-, como una muestra de confianza me invitó al Consejo de Dirección en el cual decidirían si firmábamos contrato o no. Noté que tomaba mucha agua, que tenía un color de piel extraño, y que la secretaria lo mimaba tal vez demasiado maternal. Al rato quedé con la secretaria a la espera de unos documentos y no pude evitar preguntarle si su jefe estaba enfermo. Ella me respondió que sí, que recien había salido del hospital de ponerse sueros citostáticos, que no quiso acogerse al certificado médico. ¿Por qué? Pregunté yo. "Porque la empresa está dejando pérdidas y esto es una vergüenza para mi. Y porque sin hacer nada en la casa me voy a morir más rápido" -expresó el hombre en voz alta desde su buró. 

Hace un par de días supe de un amigo del preuniversitario residente en el extranjero desde hace ya casi 30 años que, de visita en La Habana, quería cumplir el sueño de fotografiarse con Silvio. Se lo conté al trovador y accedió con esa sencillez y bondad que te remite a la niñez de un hombre de más de setenta años. Mi amigo, que gracias a su trabajo además ha viajado medio mundo, se ha puesto tan contento, me ha dado las gracias con tanta efusividad y emoción, que me ha sacado de cierto cansancio y decepción que he estado sintiendo las últimas semanas, ante tantas dificultades agolpadas. Les doy las gracias a él por eso, y a Silvio. 

Porque en Cuba conozco gente como ese director de empresa estatal, como mis antiguos compañeros de trabajo de la dirección de cultura de La Lisa o mis actuales de la mipyme. Porque en Cuba me reencuentro con gente como mi amigo que sueña con fotografiarse con Silvio. Porque en Cuba he soñado escribir un libro -que sea malo o bueno, es otra cosa-, y he escrito cinco; en Cuba he soñado asumir los riesgos de mostrarme tal como soy, y lo he hecho. En Cuba he sufrido y me he alegrado, y gracias precisamente a que he vivido en Manzanillo -y a pesar de la distancia-, hace unos años alguien me pidió que le sirviera de guía para reencontrarse con su ciudad, y resultó la mujer de mis sueños;  la que más he amado y me ha amado con un amor, que si uno lo ve en una película francesa, cree que no es verdad. 

Espero que aquellos que yo  entiendo y respeto cuando dan gracias a Dios comiendo pavo, y gritan God Bless America, me entiendan y respeten a mi cuando doy gracias por vivir en Cuba, con frijoles negros carísimos -acaso inalcanzables-  y plátanos a puñetazos, a los puñetazos de esta vida entre bloqueo y peor administración,  y grito: ¡Viva la tierra que da la caña de azúcar! Aunque, ciertamente, ya no cumplamos el plan de zafra.

domingo, 10 de marzo de 2024

¿Causalidad o casualidad?

 Este fin de semana, que parece que todo acabará pronto, recordé la vez que Caro enfermó de neunomía. Sería como el 2015 o 2016. Mi amigo, el doctor Ezequiel, le recetó penicilina pero en ninguna farmacia de Manzanillo había. Un conocido de una amiga me regaló tres bulbos de unas que tenía para sus cerdos pero no era dosis suficiente.

Ese día, por casualidad o causalidad, Israel Rojas me llamó por teléfono. Era un tiempo en que nos comunicábamos mucho más que ahora que vivo en La Habana, y fue inevitable le transmitiera mi preocupación por la enfermedad de La Caro. 

Tres días después, en la terminal de ómnibus de Manzanillo, recibí el resto de los bulbos de penicilina enviados por Isra. Unos minutos antes me había llamado y dicho: "...¿Te acuerdas de Carlitos? Compartimos un día con él y su familia. Le comentó a su padre, Lage, que La Caro estaba enferma, y te envía los últimos bulbos que le quedaban, que los tenía guardado por si se le enferma uno de los nietos". 

Hoy, que parece como tantas otras veces que todo acabará pronto, he recordado aquel episodio no sé por qué. O sí sé pero no quiero decirlo. Y he decidido compartirles las palabras de Carlos Lage en su setenta aniversario: 




sábado, 9 de marzo de 2024

¿Por qué ayudar?

 Por: Eduardo Rodríguez Dávila.

          Ministro de Transporte de la República de            Cuba. 


Reconozco que me tomó tiempo escribir este mensaje. Y la demora no por lo difícil, sino por temor a no hacerlo bien, a que sonara a petulancia, autobombo o populismo. Sin embargo, por la utilidad de compartir mi experiencia con los demás, me atreví.

El equipo me pidió estas palabras bajo el pie forzado de esgrimir "algunas ideas de por qué damos botella mientras conduzco o me desplazo en un vehículo oficial, para profundizar en las razones políticas, éticas y humanas que hay detrás". 

Cuando recojo a personas en las paradas:

- no pienso en que voy apurado a mi reunión, pienso en los que esperan desesperados la oportunidad de llegar a su destino;

- no pienso en que me  ensucien tal vez por dentro el carro, pienso en esa persona mayor que pudiera ser mi madre o mi padre, que a duras penas pueden resistir un minuto más en la parada;

- no pienso en que tengo que recoger a personas de mi trabajo por el camino, simplemente ofrezco el recorrido que tengo disponible, casi siempre a alguien le sirve;

- no pienso si hay inspector o no que controle la cola, pienso en que seguramente dos o tres personas resolverán conmigo su problema;

- no pienso en que quizás personas ajenas compartan el carro con miembros de mi familia, pienso en primer lugar que el carro no es mío y luego, que si no tuviera el carro, esos de ahí afuera serían mi familia y agradecerían la ayuda;

- no pienso en que tal vez se me pueda perder algo del interior del carro, pues precisamente para ayudar sin límites, pongo siempre las cosas en el maletero;

- no pienso en que se pueden romper piezas del interior del carro, pienso en que esas mismas cosas también se les pueden romper a cualquiera de los colegas de trabajo que transporto o a los miembros de mi familia;

- no pienso en si tengo poco tiempo, pienso en quien esperando en una parada tiene a un familiar ingresado o una necesidad impostergable en la que un aventón es cuestión de vida o muerte;

- no pienso en si lo hago o no, si hay inspector o no, pienso en la sonrisa de agradecimiento que recibo después de cada ayuda, y el ejemplo que representa para todos mis colaboradores;

- no pienso en nada más que la suerte que tengo de tener un carro del Estado y la obligación que ello encierra de servir al pueblo, ese que de algún modo contribuye con el carro que yo tengo. Es lo menos que puedo hacer y por lo tanto mi obligación moral, que incluye exigir que otros lo hagan. Y es por eso, en definitiva, que redacto estas líneas.

Pero al igual que yo, hay choferes estatales y privados dispuestos a apoyar a otras personas, siempre que puedan, para que su movilidad sea menos infausta. A cada rato se viraliza una historia de ese tipo en redes. Para los del batallón al que pertenezco, los que paran en las paradas, el reconocimiento. Para los que no lo hacen, nuestro repudio, no debieran tener a su cargo un vehículo del Estado.

En tiempos tan complicados, de tantas carencias, nos salva la solidaridad. Esa que existe en nosotros y la despierta el otro cuando nos necesita. Esa que regresa como boomerán, porque mañana la necesitarás para ti.

Si estas palabras sirven, hago un llamado a fomentarlas y sobre todo la conducta que promueven. La vida es mucho más fértil y feliz cuando la habitamos desde la colaboración, la cooperación, el apoyo, la generosidad. Que nuestras posibilidades de movilidad sean herramientas para servir y cuidar al otro, en tanto construimos una situación mejor en el transporte público. Eso merecemos.





viernes, 8 de marzo de 2024

Preguntas ¿Sin respuestas?

Por más que mi vocación crítica busque cómo refutar este análisis de El Toque acerca de la nota emitida ayer por el Presidente Miguel Diaz-Canel acerca de las actuaciones de Alejandro Gil, no encuentro cómo rebatirlo.

Esta es una de las ocasiones en que, si uno es honrado, se queda sin argumentos para comprender  cómo queda nuestro gobierno por más que Diaz-Canel se anticipe en su nota oficial, y plantee qué: "Como es de esperar, el enemigo desatará una nueva campaña propagandística contra Cuba...".


En lo personal, no necesito que el periódico Granma, citando al sitio Razones de Cuba, nos informe  que la CIA realiza una operación de inteligencia para inducir más inflación en Cuba con el uso de El Toque, para convencerme de que los adversarios del sistema socio-político cubano traten de aprovechar los trebejos sin protección que deje una pieza tan poderosa como el ex-Ministro de la Economía, presionen las debilidades para articular sus piezas y traten de acorralar hasta el jaque mate. 

El Toque, obviamente, especula acorde a su matriz: 

El anuncio de un proceso penal contra Gil, después del festival de abrazos de Canel y de la apología de la propaganda, muestra a Miguel Mario como un tonto. Como una persona sin control de lo que sucede en su círculo más cercano. Lo dibuja como alguien incapaz de definir con certeza en quién pone sus afectos y los destinos del país. Pero más que nada, lo muestra —como muchos saben—como una persona sin poder.

Probablemente esta especulación  la hagan con la plata que le ponen quienes apuestan porque nos matemos entre nosotros, nos desmembremos como nación hasta un punto de no retorno -como Yugoeslavia, Irak, Libia, Afganistán, Haití-  para luego venir a "reconstruir", y recoger los jugosos frutos de la "inversión". Pero, más allá de esta acotación no menor, uno se pregunta: ¿Cómo va a refutar tal especulación la prensa de izquierda, la militancia revolucionaria, sobre la base de los hechos y no de una supuesta fe popular mayoritaria en los valores de nuestros dirigentes que, otra vez, está en entredicho?


 

El periodista, vice-presidente de la UPEC y  diputado a la Asamblea Nacional, Francisco Rodríguez Cruz, se ha sentido traicionado, y ha escrito  su perfil de facebook: "Y yo que salí a defenderlo. Qué papelazo. Pero nunca me arrepentiré de creer en lo mejor de las personas..." Personalmente me ha parecido admirable esa postura por la honradez de reconocer que se ha equivocado, y así se lo he hecho saber pero no puedo dejar de preguntarme adónde a ido a parar la probidad, la transparencia y la eticidad -que no la ética pues usada como sustantivo nombra una disciplina filosófica, no los modos de comportamiento-  de las estructuras políticas y gubernamentales, a tal punto, que un diputado se vaya con "la de trapo". ¿Qué profundidad tienen las rendiciones de cuenta de los altos dirigentes ante El Soberano -representado por El Parlamento- que en diciembre un tío es ponderado por su esfuerzo y dedicación, en febrero es defendido por un medio fundamental controlado por Comité Central del PCC, como Cubadebate, por una Premio Nacional de Periodismo, y en marzo se anuncia que: "Como resultado de una rigurosa investigación se determinaron graves errores cometidos..."? 

No por morbo ni curiosidad malsana, me pregunto: ¿Cómo se sentirá Arleen Rodríguez Derivet al conocer el contenido de una nota que, es de esperar, pasó por el mismo equipo de comunicadores al que ella pertenece, y que desmiente un espacio creado, precisamente, para desmentir fake news? Pero este es un asunto subjetivo, relativo a la intimidad de una Ser Humano en la cual no resultaría elegante hurgar demasiado.


Una cuestión que sí nos compete a todos los ciudadanos cubanos, y me atrevería a asegurar que, sobre todo, a los ciudadanos honradamente revolucionarios, sería:

¿Cómo van a responder ahora a la especulación de El Toque, a una matriz cada vez más visible y argumentada -tengo que admitirlo- de que hay una especie de suprapoder de facto en el país, superior al del mismísimo Primer Secretario del PCC? 

Me declaro incompetente para responder a esa cuestión consciente de que  nada significo en el concierto de una nación. Pero: ¿Y los medios fundamentales de comunicación controlados por el Partido por mandato constitucional? ¿Cómo van a responder ante eso? ¿Con el silencio? ¿Con la evocación de una fe del pueblo en la dirigencia que cada vez está más debilitada dado los resultados de su gestión?  

¿Qué periodista revolucionario, militante comunista, le va a solicitar una entrevista al Presidente, o al Primer Ministro -a la sazón jefe directo de Gil- para que aclaren si hay relación entre los "graves errores" del destituído y la debacle de la economía cubana a partir de medidas y contramedidas que, todos suponemos, se consensaban en las estructuras gubernametales y políticas? ¿Esas respuestas se publicarán en los medios de la Revolución cuyos preceptos estipulan: ¡No mentir jamás ni violar principios éticos!?

¿Qué lecciones sacan nuestras estructuras de comunicación política de esto? ¿Las harán públicas, al menos, entre la militancia? 

Mis interrogantes no son las de un tipo que se presta para ninguna campaña aviesa. A solas con su almohada, cualquier revolucionario que, incluso, su tarea militante sea cuestionarme por hacerme estas preguntas y citar al Toque en este blog... A solas con su almohada, estoy casi seguro, tendrá las mismas dudas.

jueves, 7 de marzo de 2024

Aristóteles compilado:

Citas aristotélicas tomadas de las redes del DrC José Walter Mondelo García

“Un rasgo de la libertad es el ser gobernado y gobernar alternativamente, la otra característica es el hecho de vivir como se quiera”

"El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley."

“El principio básico de la condición democrática es la libertad, una constatación que la gente hace continuamente observando que solo en esa constitución viven en libertad los hombres, porque toda democracia- dicen ellos- tiene la libertad como fin; gobernar y ser gobernados por turnos es una prueba de libertad. El otro elemento es vivir como cada uno quiera, porque esto, dicen ellos - es una condición de la libertad, ya que el esclavo no puede vivir como desea. Esta es la segunda nota distintiva de la democracia, y de ella se deriva el ideal de no ser gobernado por nadie siempre que sea posible, o al menos gobernar y ser gobernado por turnos.” 

“El ciudadano se define sin más por ningún otro rasgo que por su participación en los tribunales y en el gobierno. Así que quien es ciudadano, resulta claro: aquel a quien le está permitido compartir el poder deliberativo y judicial”

“Es un error grave, aunque muy común, hacer descansar exclusivamente la democracia en la soberanía del número (….)"

"No hay verdadera democracia sino allí donde los hombres libres, pero pobres, forman la mayoría y son soberanos. No hay oligarquía más que donde los ricos y los nobles, siendo pocos en número, ejercen la soberanía.(…) Ciertamente es más exacto decir que hay democracia allí donde la soberanía reside en todos los hombres libres; y oligarquía donde pertenece exclusivamente a los ricos”

“El rasgo eminentemente distintivo del verdadero ciudadano es el goce de las funciones de juez y de magistrado, juez y miembro de la asamblea pública (…) Fuera de la democracia, no existe el derecho común e ilimitado de ser miembro de la asamblea pública y juez”.




domingo, 3 de marzo de 2024

Carta al Presidente de los Estados Unidos.

Por: Noah Seathl, Jefe de la Tribu Suwamisu


El gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El gran jefe de Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea es extraña para mi pueblo. Si hasta ahora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua, ¿cómo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en nuestro tiempo. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante espina de pino, cada orilla arenosa, cada rincón del oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi gente.

Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para él, una porción de tierra es lo mismo que otra, porque él es un extraño que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemigo, y cuando él la ha conquistado sigue adelante. Él deja las tumbas de sus padres atrás, y no le importa. Así, las tumbas de sus padres y los derechos de nacimiento de sus hijos son olvidados. Su apetito devorará la tierra y dejará detrás un desierto. La vista de sus ciudades duele a los ojos del hombre piel roja. Pero tal vez es porque el hombre piel roja es un salvaje y no entiende. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ningún lugar para escuchar las hojas en la primavera o el zumbido de las alas de los insectos.

Pero tal vez es porque yo soy un salvaje y no entiendo, y el ruido parece insultarme los oídos. Yo me pregunto: ¿qué queda de la vida si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del pájaro nocturno, o los argumentos de las ranas alrededor de un lago al atardecer? Piel roja prefiere el suave sonido del viento cabalgando sobre la superficie de un lago, y el olor del mismo viento lavado por la lluvia del mediodía o impregnado por la fragancia de los pinos. El aire es valioso. Porque todas las cosas comparten la misma respiración: las bestias, los árboles y el hombre. El hombre blanco parece que no notara el aire que respira. Como un hombre que está muriendo durante muchos días, él es indiferente a su pestilencia.

Si yo decido aceptar, pondré una condición: el hombre blanco deberá tratar a las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ningún otro camino. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y los mataba por deporte. Yo soy un salvaje y no entiendo como el ferrocarril puede ser más importante que los búfalos que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué será del hombre sin los animales? Si todos los animales desaparecieran, el hombre moriría de una gran soledad espiritual, porque cualquier cosa que le pase a los animales también le pasa al hombre. Todas las cosas está relacionadas. Todo lo que hiere a la tierra, herirá también a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergüenza. Y después de la derrota convierten sus días en tristezas y ensucian sus cuerpos con comidas y bebidas fuertes.

Importa muy poco el lugar donde pasemos el resto de nuestros días. No quedan muchos. Unas pocas horas más, unos pocos inviernos más, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que una vez existieron sobre esta tierra o que anduvieron en pequeñas bandas por los bosques, quedarán para lamentarse ante las tumbas de una gente que un día fue poderosa y tan llena de esperanza.

Una cosa sabemos nosotros y el hombre blanco puede un día descubrirla: Nuestro Dios es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que usted es dueño de él, así como usted desea hacerse dueño de nuestra tierra. Pero usted no puede. Él es el Dios del hombre y su compasión es igual para el hombre blanco que para el piel roja. Esta tierra es preciosa para él, y hacerle daño a la tierra es amontonar desprecio al su creador.

Los blancos también pasarán, tal vez más rápidos que otras tribus. Continúe ensuciando su cama y algún día terminará durmiendo sobre su propio desperdicio. Cuando los búfalos sean todos sacrificados, y los caballos salvajes amansados todos, y los secretos rincones de los bosques se llenen con el olor de muchos hombres ( y las vistas de las montañas se llenes de esposas habladoras), ¿dónde estará el matorral? Desaparecido. ¿Dónde estará el águila? Desaparecida. Es decir, adiós a lo que crece, adiós a lo veloz, adiós a la caza. Será el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.

Nosotros tal vez lo entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña, qué esperanzas les describe a sus niños en las noches largas del invierno, con qué visiones le queman su mente para que ellos puedan desear el mañana. Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y porque están escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos, será para asegurar la reserva que nos han prometido. Allí tal vez podamos vivir los pocos días que nos quedan, como es nuestro deseo.

Cuando el último piel roja haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas costas y estas praderas aún contendrán los espíritus de mi gente; porque ellos aman esta tierra como el recién nacido ama el latido del corazón de su madre. Si nosotros vendemos a ustedes nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Cuídenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes la memoria de la tierra tal y como se la entregamos. Y con todas sus fuerzas, con todas sus ganas, consérvenla para sus hijos, ámenla así como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes, esta tierra es preciosa para él. Y el hombre blanco no puede estar excluido de un destino común.